Esta enfermedad inflamatoria intestinal suele aparecer en personas jóvenes de entre 15 y 30 años, aunque puede comenzar a manifestarse a cualquier edad, incluso en niños. Se estima que cada año se dan 116,5 casos por cada 100.000 habitantes en España.

¿Qué es la Enfermedad de Crohn?

Es una enfermedad crónica que causa inflamación e irritación en el tubo digestivo. Afecta con más frecuencia al intestino delgado y al comienzo del intestino grueso. Sin embargo, la enfermedad puede dañar cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano.

¿Cuáles son sus causas?

Como en otras patologías inflamatorias intestinales se desconoce la causa exacta que la provoca, aunque sí se sabe que la afección se presenta debido a un trastorno autoinmune que se produce cuando el propio sistema ataca al tejido corporal sano del tubo digestivo. Existen, además, ciertos factores de riesgo relacionados con su aparición como los genéticos, los inmunitarios o los ambientales (alimentación, higiene, agentes infecciosos, tabaquismo pueden estar involucrados).

¿Cuáles son los principales síntomas?

Cólicos, dolor abdominal, diarrea, fiebre, hinchazón, pérdida de peso, sensación frecuente de necesidad de defecar -aunque ya se haya evacuado-, aparición de fístulas, dolor articular y úlceras bucales y/o cutáneas.

¿Cómo se diagnostica?

Además de la historia clínica del paciente, el médico puede solicitar una serie de pruebas entre las que se encuentran las sanguíneas, la endoscopia intestinal, el estudio del tránsito esofagogastroduodenal, la tomografía computarizada (TC), la colonoscopia o la resonancia magnética.

¿Cuál es el tratamiento?

No existe una cura para la patología, pero la prescripción terapéutica inicial se basa en fármacos destinados a aliviar los síntomas: corticoesteroides, como prednisona y metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios. Otros usados en ocasiones son inmunodepresores (6-mercaptopurina y azatioprina). El metronidazol, un antibiótico con efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que tienen la enfermedad anal. En los casos más avanzados o complicados puede recomendarse la cirugía. La intervención quirúrgica de emergencia es necesaria a veces cuando se presentan complicaciones derivadas de la enfermedad.

Pautas dietéticas

Es fundamental seguir una dieta que evite la desnutrición y la deshidratación. Además, es importante consumir alimentos fáciles de digerir y en varias tomas al día. Se debe evitar el tabaco, el alcohol, el café, las bebidas carbonatadas, las grasas y los fritos. Normalmente, los afectados suelen tolerar mal los lácteos y las legumbres por lo que deben restringirse, así como los condimentos y los picantes. Sin embargo, el consumo de huevos y otras fuentes de proteínas como el atún, la caballa o la sardina son recomendables además del aceite de oliva, las manzanas, peras o zanahorias. Es importante suplir las carencias de nutrientes como el ácido fólico, selenio, magnesio, zinc o vitaminas A, D, E, K.