Ginseng: qué fue del milagro de los noventa
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Ginseng: qué fue del milagro de los noventa

Quien tenga memoria —y algo de edad— recordará cómo en los noventa se convirtió en poco menos que el bálsamo de Fierabrás, amenazando el reinado de vitaminas o suplementos convencionales

Foto: Ginseng, en raíz, rebanadas y cápsulas. (iStock)
Ginseng, en raíz, rebanadas y cápsulas. (iStock)

Cuando llegó a nuestras vidas el rollito 'healthy' que invade cada rincón de las redes sociales, algunos pensamos que aquello quedaría en una moda pasajera más. Resulta que no estábamos en lo cierto y hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que lo saludable y lo natural son el nuevo mandamiento del siglo XXI.

La chía, la espelta, la quinoa, el açai… Son muchos los productos que cuentan con la carta de presentación de superalimento, esa definición que algún lumbreras acuñó en su día para definir un producto funcional, es decir, con mayores nutrientes y propiedades terapéuticas y orientado a mejorar la salud y prevenir enfermedades. El ginseng es uno de ellos; tal vez podríamos decir, incluso, que fue el primero: quien tenga memoria —y algo de edad también— recordará cómo en los primeros noventa se convirtió en poco menos que el bálsamo de Fierabrás, amenazando el reinado de las vitaminas o los suplementos convencionales.

La raíz de ginseng tiene la consideración legal de medicamento, sin necesidad de prescripción, para casos de fatiga

Tomar ginseng —acompañado, preferentemente, de jalea real— fue el remedio 'natural' para vencer la astenia, la apatía y el desánimo de vivir. ¿Qué pasó después? ¿Qué ocurre con él, que ya no ocupa un primer plano en los medios? Muy sencillo: los superalimentos que hoy triunfan cuentan con un aliado infalible, las redes sociales, sin cuya ayuda no podrían incrementar su popularidad y visibilidad. Pero el ginseng ya tenía el mercado hecho. Ya no necesita campañas de 'marketing' ni de promoción. Que haya desaparecido de la primera plana mediática no significa que no se siga utilizando... y mucho.

Pero ¿de verdad es tan milagroso?

Respuesta rápida: no, porque de ser así ya iríamos todos de ginseng hasta las cejas y nuestros médicos de cabecera nos lo hubieran recetado para ponerlo hasta en la sopa. En realidad, se trata de un conjunto de plantas del género Panax (su nombre hace mención a que se consideraba la panacea, que valía para casi todo). Sus raíces se utilizan desde hace miles de años en la medicina china, pero, por lo que se refiere a Occidente, está acostumbrado a bailar entre estudios que corroboran sus propiedades y otros que las ponen en duda.

Efectivamente, algunas de sus propiedades sí han sido confirmadas y otras, en cambio, bastante cuestionadas. Vayamos por partes. Según un libro de medicina del siglo V, el ginseng calma al hombre nervioso, mejora la vista y el funcionamiento del cerebro y asegura la longevidad, calificando a la raíz (esa es la parte que se utiliza de la planta) como la mejor de las hierbas medicinales. ¡Vamos, gloria bendita! No es de extrañar que, con esta foto de perfil, la mitad de la población bebiese los vientos por la planta medicinal, aunque con el tiempo la comunidad científica empezó a poner en entredicho sus propiedades.

Ginseng infusionado. (iStock)
Ginseng infusionado. (iStock)

Según un estudio del departamento de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, se la considera planta adaptógena, es decir, capaz de estimular la resistencia física en situaciones de sobreesfuerzo. El mismo documento afirma que mejora la memoria y ejerce un efecto anabolizante, favoreciendo los procesos cognitivos y posiblemente actuando frente a la ansiedad. También sugiere que palía los efectos originados por el alzhéimer. Sin embargo, estudios clínicos concluyen que facilita el pensamiento de tipo abstracto, pero no en términos de concentración psíquica, memoria o experiencias subjetivas de bienestar. Vamos, que sí pero no, no sea que.

Y así es un poco la tónica general. Según investigas, igual que descubres que ayuda a disminuir el consumo de oxígeno del miocardio y con ello a favorecer la vasodilatación, también se aprecia que es peligroso tomarlo en dosis elevadas, ya que puede causar vasoconstricción en las arterias, por lo que no se recomienda a personas que padecen hipertensión. Del mismo modo, hay documentos que aseguran que ayuda a prevenir la disfunción eréctil, aunque su uso en este sentido es tan limitado y dudoso que posiblemente esta característica sea más un deseo que una realidad, ya que no hay ninguna investigación rigurosa que lo confirme al 100%.

Por un lado está el ginseng blanco, resultado de secar la raíz; por otro, el ginseng rojo, y, por último, el fermentado

Independientemente de todas las dudas que pueden surgir sobre sus beneficios, la raíz de ginseng tiene la consideración legal de medicamento. La Comisión E (Alemania) aprobó su uso sin necesidad de prescripción médica como tónico para vigorizar y fortificar en casos de fatiga y debilidad, disminución de la capacidad de trabajo y de la concentración, y también durante la convalecencia. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud respalda esta definición.

Tipos y consumo

Existen varios tipos en función de sus propiedades bioquímicas y biológicas y, aunque todos se utilizan como adaptógenos, cada uno tiene unas características que sirven para diferentes situaciones. Por un lado, está el ginseng blanco, resultante de secar la raíz fresca; por otro, el ginseng rojo coreano, de mucha calidad y con mayores principios activos, y, para finalizar, el fermentado, el que más propiedades tiene, ya que lleva el componente Dompoundk, obtenido a partir de la fermentación del ginseng rojo y uno de los más activos a la hora de estimular nuestro organismo. El consumo dependerá mucho de las condiciones físicas y psicológicas de cada persona.

Cuando se empezó a conocer y a comercializar por todo el mundo, allá por los años sesenta y setenta, el 'boom' fue tal que muchos perdían el norte por introducirlo en sus vidas (un poco como ocurre ahora con los nuevos alimentos milagro). En España, hace 20 años, era muy complicado conseguirlo y, aunque no hay datos oficiales sobre su consumo, la facilidad con la que se puede conseguir ahora ofrece pistas sobre su acogida. Vayas al supermercado que vayas, lo encontrarás sin demasiado esfuerzo. Sin ir más lejos, en Soria hay una plantación ecológica que se creó de la mano de Soria Natural, una empresa española dedicada a la medicina natural y que en 2007 inauguró la primera plantación ecológica de ginseng en Europa.

Lo más recomendable es tomarlo en momentos concretos, cuando de verdad lo necesitemos para concentrarnos

La gama de artículos derivados del mismo es inmensa, desde cápsulas, tés, licores y elixires hasta cigarrillos, chicles, refrescos, cosméticos y un largo etcétera. Lo más común es encontrarlo combinado con otros productos naturales, como la jalea real: el tándem más solicitado por consumidores primerizos. Otra forma interesante de consumirlo es comprando directamente las raíces frescas (normalmente se adquieren en cualquier herbolario o por internet) e ir introduciendo pequeñas dosis de las mismas en alguna receta que te guste. Por ejemplo, con los curris va muy bien y puede ser interesante rallar un poquito de la raíz al finalizar el plato, lo que le dará un olor aromático y sabor dulce. De todos modos, si lo vas a utilizar como remedio medicinal más que como complemento vitamínico, lo más recomendable es acudir a un especialista para que te recete el tipo concreto que necesitas.

"Desde Soria Natural hemos hecho estudios que demuestran que sí tiene propiedades antiinflamatorias, así como algunos efectos citotóxicos, pero estos últimos solo los hemos comprobado con experimentos 'in vitro'. El tema de usarlo como afrodisiaco es falso, ya que no hay ningún estudio que acredite tal información, pero lo que sí es indudable es su actividad como adaptógeno, es decir, aumenta la resistencia física, la concentración e incrementa la actividad intelectual", explica Carlos Carricajo, director del Departamento de I+D+i de Soria Natural. "Del mismo modo y aunque no hay estudios sobre ello, no se administra ni en niños ni en embarazadas, por una cuestión lógica de composición, ya que tiene una estructura esteroidal, por lo que puede tener actividad hormonal y puede perjudicar el embarazo y el crecimiento", afirma.

Raíz de ginseng. (iStock)
Raíz de ginseng. (iStock)

De este modo, si lo vas a utilizar, debes hacer un consumo responsable. Según el Departamento de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, se aconseja que no exceda los dos gramos de polvo de raíz por día y que la duración del tratamiento no supere los tres meses como máximo. Carricajo recomienda un consumo moderado y en periodos de tiempo de máxima actividad mental y laboral. "Yo sí lo he tomado para incrementar la concentración y funciona. Lo más recomendable es tomarlo en momentos determinados. Solo cuando de verdad necesitemos un estimulante para nuestra concentración, por ejemplo, en épocas de mucho trabajo o mucha carga emocional. Con una cápsula al día que lleve 100 mg de ginseng fermentado, sería suficiente. Y no excedería su uso en el tiempo porque, al final, nuestro organismo se acostumbraría a sus componentes y dejarían de hacernos efecto".

En definitiva, ni es la panacea ni un fraude total. Es un complemento medicinal y natural que, suministrado en dosis adecuadas y de manera responsable, puede mejorar tu calidad de vida. Así que si decides consumirlo, infórmate primero y hazte preguntas. No te entregues por completo a cualquier remedio milagroso porque no los hay.

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