Es la causa mas frecuente de patología quirúrgica abdominal en pediatría y afecta con mayor frecuencia a niños y adolescentes de entre 11 y 20 años. Rara vez se da en lactantes o menores. Hasta un 7% de la población la padece.

¿Qué es?

La apendicitis es la inflamación e infección del apéndice. Se trata de un órgano no esencial en forma de dedo que sobresale del intestino grueso cerca del punto donde este se une al intestino delgado.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque las razones definitivas se desconocen, se cree que puede obstruirse debido a una masa de materia fecal dura y seca (denominada fecalito) o una inflamación de los ganglios linfáticos de los intestinos. Asimismo se la relaciona con bacterias, virus, hongos y parásitos, que pueden causar infección, lo que lleva a la hinchazón de los tejidos de la pared del apéndice. Los diversos organismos infecciosos incluyen especies de Yersinia, adenovirus, citomegalovirus, actinomicosis, especies de Mycobacteria, especies de Histoplasma, especies de Schistosoma, lombrices intestinales y Strongyloides stercoralis. La inflamación del tejido que causa la enfermedad inflamatoria del intestino, como la enfermedad de Crohn, también puede desecandenarla.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Lo más común es la aparición de febrícula o fiebre, además de fuerte dolor abdominal (sobre todo alrededor del ombligo o en la parte inferior derecha del abdomen) que puede aparecer y desaparecer para pasar posteriormente a ser constante y agudo. Las náuseas, los vómitos, la pérdida de apetito, la diarrea, la distensión abdominal o el aumento de leucocitos también son signos que delatan su existencia. No obstante, los síntomas pueden varias de un paciente a otro, sobre todo con la edad.

¿Cómo se diagnostica?

El examen físico por parte del especialista suele ser la primera prueba. Dentro de él, se puede detectar la apendicitis por la descompresión o signo de Blumberg. Consiste en presionar con la mano la región inferior derecha del abdomen y preguntar al paciente si siente dolor. En general, la respuesta es sí. Posteriormente, se retira la mano de forma inmediata y cuando el paciente siente dolor, este suele ser más agudo que con la presión. Otro signo en este examen frecuente es la rigidez de los músculos abdominales. Asimismo es común que se lleven a cabo análisis de sangre y de orina. El especialista, además, puede solicitar pruebas de imagen como una ecografía o un TAC de la zona abdominal.

¿Cuál es el tratamiento?

Aunque la apendicitis está considerada una urgencia quirúrgica, lo cierto es que en los últimos años, gracias a las modernas técnicas de imagen y las investigaciones, se sabe que cuando el apéndice no está perforado se puede tratar solo con antibióticos y siguiendo supervisión médica. Los casos graves, con perforación, solo pueden solventarse con la extirpación del apéndice -también conocido como apendicectomía-, que puede realizarse mediante cirugía convencional o con laparoscopia. Además, antes y después de la intervención se administran antibióticos.

Pautas dietéticas

La apendicitis no puede prevenirse en la mayoría de los casos, pero seguir una dieta equilibrada, evitando grasas de origen animal, azúcares refinados, embutidos y lácteos, puede reducir el riesgo de padecerla. Tras la intervención, es importante evitar los fritos, los dulces y pasteles horneados, las carnes rojas, la leche entera y el alcohol.