Si te preguntan qué órgano es el director de orquesta del cuerpo, es fácil que no se te ocurra pensar en la tiroides. Pero así es: esta pequeña glándula, situada en el cuello y con forma de mariposa, tiene como misión fabricar unas hormonas (la más conocida de las cuales es la tiroxina) que participan de prácticamente todos los procesos fisiológicos de nuestro organismo, desde el crecimiento de los huesos al desarrollo neuronal. “Su función es fundamental, ya que se encarga de regular el metabolismo del cuerpo y la producción de proteínas, así como la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas”, explica el profesor Manel Puig Domingo, ex-presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Sí, es una glándula esencial. Pero alrededor de 700.000 personas en España -el 2% de la población- sufren hipotiroidismo, una enfermedad caracterizada porque la glándula tiene una deficiencia en la producción de hormonas tiroideas. No es capaz de producir todas las que necesita, y esto ocasiona una serie de síntomas, entre los que los más habituales son piel seca, intolerancia al frío, cansancio crónico, aumento de peso, estreñimiento… El diagnóstico no es difícil -basta con un análisis de sangre- y el tratamiento, una vez identificada la disfunción, de lo más sencillo: una pastilla diaria con la dosis necesaria de tiroxina.

El yodo es el combustible esencial para las hormonas tiroideas. Lo encontramos en pescados marinos y mariscos

Así las cosas, podríamos pensar que la nutrición no juega un papel importante en la enfermedad ni en su tratamiento, pero no es así. Hay alimentos que interactúan con el fármaco (propiciando o ralentizando su absorción) y otros que pueden alterar los niveles de hormona tiroidea en el cuerpo. Te damos las claves.

El papel del yodo

Si hacemos una asociación entre hipotiroidismo y nutrición, la primera palabra que se nos viene a la mente es yodo. Este elemento es una especie de combustible, un elemento esencial para que la glándula pueda producir con normalidad la hormona tiroidea. “Una deficiencia de yodo puede originar que el tiroides funcione poco y se produzca hipotiroidismo. Su aporte es fundamental para prevenir enfermedades tiroideas; es similar a lo que sucede con el flúor en la prevención de la caries”, explica el doctor Sergio Donnay, jefe de Endocrinología del Hospital Fundación de Alcorcón (Madrid).

  • ¿En qué alimentos? No son muchos los alimentos que lo contienen de forma natural: en líneas generales, todos aquellos pescados y mariscos que vienen del mar. "También se encuentra en los vegetales, pero su cantidad dependerá de la riqueza mineral del suelo -explica la dietista-nutricionista Júlia Farré-. No podemos saber si un puerro o una zahahoria tiene yodo y en qué proporción". Otra buena fuente de yodo la tenemos en alimentos enriquecidos. Es el caso de la sal yodada (fíjate en el súper y procura elegirla). Y, por último, tenemos los lácteos: “Es algo menos conocido -explica el doctor Donnay-, pero es habitual que las vacas tomen piensos hechos con harina de pescado; ese yodo pasa a la leche y luego lo tomamos nosotros. Si de forma regular incluimos en nuestra dieta sal yodada, pescados marinos y lácteos, no tendremos un problema con el hipotiroidismo provocado por déficit de yodo.

Foto: iStock.
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  • Cuidado con las algas. Su elevado contenido en yodo podría hacernos pensar que son buenas para el tiroides. Error: “La solución para el déficit de yodo no pasa por consumir algas, porque pueden llegar a alterar la tiroides de una forma impredecible. Otra cuestión es que una persona se tome un suplemento y venga medida la cantidad concreta de yodo que contiene, pero siempre deberá ser bajo supervisión médica", advierte el doctor Donnay. Pero no nos pongamos nerviosos si nos gusta ir de japos: “No pasa nada por un día de sushi, pero si lo tomamos con frecuencia, de continuo, puede ser perjudicial, porque el exceso tampoco es bueno”.

En España, no obstante, la deficiencia de yodo no es la principal causa de hipotiroidismo; de hecho, la OMS ha declarado a nuestro país libre de este problema, habitual décadas atras. El hipotiroidismo más común en nuestro entorno es de tipo autoinmune, la conocida como enfermedad de Hashimoto. “Se trata de una patología en la que el organismo, de manera anómala, reacciona contra la tiroides, produce anticuerpos y deja de fabricar las hormonas necesarias para un correcto funcionamiento”.

Problemas con la absorción

En estos casos, que tomemos más o menos yodo en nuestra dieta no será tan relevante; la clave, una vez diagnosticada la enfermedad, será el tratamiento farmacológico. Ahora bien, quienes se medican con hormona tiroidea deben saber que determinados alimentos o suplementos pueden interferir en su absorción.

  • Soja. Consumir mucha soja puede terminar interfiriendo en la absorción de la hormona tiroidea que tomamos oralmente (no en la que fabrica nuestro organismo). Es decir, podríamos necesitar una dosis mayor de fármaco. “Si una paciente está tomando tiroxina y también empieza a tomar, por ejemplo, isoflavonas de soja, deberá consultarlo con su médico".

Foto: iStock.
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  • Crucíferas (crudas). Coles, repollo, coliflor, berza... Durante un tiempo se habló de que las personas con hipotiroidismo debían evitar comer estos vegetales, porque tienen unos ‘antinutrientes’ que interfieren en la absorción de la tiroxina, por lo que el organismo no la puede aprovechar bien. “Se recomendaba no tomarla, pero ahora se ha visto que este efecto negativo solo se da cuando las consumes crudas -explica Farré-. Pero tampoco nos obsesionemos: no pasa nada porque de forma puntual te tomes una ensalada de col cruda”.
  • Suplementos de hierro y de calcio. El sulfato de hierro puede también interferir en la absorción de tiroxina. Por ello, algunos doctores recomiendan un intervalo de dos horas entre la ingesta de la tiroxina y la del hierro (no olvides que hay suplementos vitamínicos que incluyen hierro). También el calcio puede ser un problema en la absorción; para evitarlo, se recomienda que transcurra un lapso de cuatro horas

Esta idea de 'cronofarmacología' también podría tener sentido en el caso de la soja: "Si eres vegetariana y tomas mucha soja, una buena opción es separar los momentos en los que tomas la soja de aquellos en los que tomas medicación. Pero son aspectos que hay que individualizar y consensuar con el médico".

Gluten y lactosa

El problema de la absorción puede ser también importante en el caso de las personas con enfermedad celiaca .En un artículo publicado en la revista de la American Thyroid Association se apunta que "los pacientes celiacos con hipotiroidismo pueden tener una menor absorción de la tiroxina.

La sal, siempre yodada. (iStock)
La sal, siempre yodada. (iStock)

Y en un metaanálisis publicado recientemente en PloS One, los autores concluyen que “la prevalencia de enfermedad tiroidea, especialmente la de tipo autoinmune, es más frecuente en personas con enfermedad celiaca que en los grupos control. Esto sugiere que las personas con enfermedad celiaca deberían pasar un control para ver si tienen hipotiroidismo". Y una asociación similar parece haberse encontrado entre la intolerancia a la lactosa y los pacientes con tiroiditis de Hashimoto.

"Se trata de aspectos aún en investigación -subraya Júlia Farre-. Nosotros hemos visto que, en algunos casos de enfermedades autoinmunes (como Hashimoto, lupus o artritis reumatoide), una dieta sin gluten ni lactosa puede ser beneficiosa. Pero no es algo que esté demostrado".

Para saber más

Con motivo de la celebración de la Semana Internacional de Concienciación sobre la Tiroides, se ha realizado una encuesta internacional entre pacientes aquejados de problemas de tiroides. Sus resultados sugieren que el proceso de diagnóstico puede ser difícil y angustioso:

- El 70% de los pacientes encontró estresante la evaluación médica de su enfermedad.

- Antes del diagnóstico, la mayoría de los pacientes desconocía que sus síntomas estuvieran provocados por un desorden tiroideo.

-El 40% de los afectados tardó entre cuatro meses y dos años en conocer su condición.

La encuesta, realizada por la Federación Internacional de Tiroides con el patrocinio de Merck, también revela que la enfermedad impactó en la apariencia física de casi la mitad de los pacientes.