La clave contra los michelines podría estar en un intestino sano
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La clave contra los michelines podría estar en un intestino sano

Las conclusiones de un estudio recién publicado abren la puerta a tratamientos para prevenir la obesidad a través de dietas ultrapersonalizadas capaces de modificar la actividad de la flora

Foto: Todo está concentrado en esta zona. (iStock)
Todo está concentrado en esta zona. (iStock)

La directa relación que numerosos trabajos han encontrado entre la comunidad de bacterias que reside en nuestro intestino y problemas tan dispares como las enfermedades neurodegenerativas, la obesidad o la depresión han convertido a la microbiota en uno de los principales focos de interés de la medicina moderna.

Aunque queda mucho por investigar, el principal atractivo que ofrece nuestra flora es que por medio de la dieta podemos modificarla, lo que abre posibilidades hasta ahora desconocidas para prevenir enfermedades con tan solo una correcta elección de nuestros alimentos.

En el futuro se podrán diseñar entornos bacterianos en el intestino que facilitarán la distribución de la grasa de forma eficiente

Un reciente estudio publicado en la revista 'Nature Genetics' viene a arrojar un poco más de luz acerca del complejo funcionamiento de esta parte de nuestro aparato digestivo, la manera en que la microbiota procesa lo que comemos y, sobre todo, el papel que juega a la hora de acumular grasa en diferentes partes de nuestro cuerpo, particularmente alrededor de la cintura.

Un nuevo acercamiento

El trabajo, llevado a cabo por un grupo de investigadores del King's College de Londres, se ha centrado en el análisis del así llamado metaboloma fecal, es decir, las sustancias químicas producidas por nuestra flora (metabolitos) presentes en las heces.

Para llevarlo a cabo, se sirvieron de muestras fecales de 786 gemelos. Gracias a ellas se llegaron a identificar cuáles son los biomarcadores de la acumulación de grasa alrededor de la cintura, un fenómeno que está directamente asociado con el desarrollo de problemas como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad.

Foto: iStock.
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Los resultados concluyen, por otro lado, que mientras solo una parte de los procesos que suceden en el intestino se atribuyen a causas hereditarias, el 67,7% de su actividad está, sin embargo, influenciada por factores ambientales, principalmente el régimen que el sujeto sigue habitualmente.

El coordinador del estudio, el doctor Jonas Zierer, asegura que "estos nuevos conocimientos certifican que podemos variar la flora y confrontar los problemas de obesidad desde una nueva perspectiva. Tal posibilidad resulta fascinante ya que a diferencia de nuestros genes y la propensión innata para desarrollar grasa abdominal, la microbiota puede ser modificada con probióticos, medicamentos y dietas ricas en fibra".

Perspectivas para el porvenir

A raíz de este trabajo, los investigadores han construido, además, una base de datos con los compuestos del metaboloma fecal con el fin de ayudar a otros científicos a diseñar entornos bacterianos en el intestino que permitan procesar y distribuir la grasa en el organismo de forma más eficiente.

Foto: iStock.
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En un artículo publicado en 'The Conversation', los autores aseguran que, en un futuro no muy lejano, gadgets como el papel higiénico o los inodoros inteligentes podrán ofrecernos auténticas instantáneas de nuestros metabolitos. Un avance que nos permitará corregir desequilibrios a través de la variación de nuestra dieta, abriendo así una vía hacia una nutrición más personalizada que nunca.

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