El sentimiento de culpabilidad puede aflorar cuando se come una hamburguesa o una pizza de una franquicia de comida rápida, ya que no son los mejores alimentos que se pueden consumir para seguir un estilo de vida saludable. Eso sí, tampoco lo son otros alimentos ultraprocesados que se pueden encontrar en supermercados y establecimientos gastronómicos.

Todo el mundo suele conocer que contienen una importante densidad calórica proveniente de la gran cantidad de aditivos que incorporan. Así pues, cuando son consumidos, es común que muchas personas traten de hallar la manera de contrarrestar o compensar dicha ingesta. En el segundo mordisco a la hamburguesa de turno, muchas mentes empiezan a sentir un placer culpable y a pensar en la mejor manera de reparar los ‘daños’ causados por estos alimentos. Es entonces cuando se pueden llevar a cabo peligrosos actos restrictivos como ayunar. Ante esta tesitura muchas veces surge la siguiente cuestión: ¿cómo se compensa el darse un atracón de ‘comida basura’?

Cuidado con las relaciones tóxicas con la comida

El acto de comer este tipo de comida y la búsqueda de una solución que compense, anule o restablezca nutricionalmente dicha ingesta es un tipo de acción que puede llevar a una mala relación con la comida. De hecho, solo es una consecuencia de pensamientos negativos y erróneos. Así lo asegura la dietista-nutricionista María Casas, quien dice que buscar estas compensaciones “crea una relación tóxica con la comida y un sentimiento tremendo de culpabilidad por haber consumido algo que no se debería haber comido en teoría”.

La comida rápida suele poseer una gran densidad calórica.
La comida rápida suele poseer una gran densidad calórica.

Ese tipo de conducta puede ser un arma de doble filo”, explica por su parte Carlos Ríos, dietista-nutricionista con numerosos seguidores en Instagram que aboga por promover la comida real (aquella con un procesamiento mínimo y sin aditivos insalubles), así como por evitar ultraprocesados. “Si nos damos un atracón calórico con ultraprocesados que son mas densos en calorías, como un menú de comida rápida, pueden aumentar las calorías en esa comida considerablemente, por lo que tiene sentido lógico el hecho de autorregularse en la siguiente comida”, argumenta a Alimente. El nutricionista cita por ejemplo la posibilidad de reducir la cantidad de calorías en esa siguiente ingesta optando por platos más ligeros.

En un contexto saludable, no es necesario realizar grandes compensaciones porque no va a afectar al peso o la salud

No obstante, Ríos especifica que hay que tener cuidado con este tipo de actos de autorregulación porque pueden llevar a que esto se pueda convertir en una conducta habitual. En palabras del nutricionista: “Se puede caer en el error de darse atracones de ultraprocesados que se ven compensados con sentimientos de culpa y con la ‘necesidad’ de hacer cosas restrictivas como ayunar al día siguiente. Estas conductas son negativas a nivel emocional y en el medio-largo plazo”.

No es un peligro

El potencial sentimiento de culpabilidad y las respuestas que buscan solucionar esta ingesta pueden llevar, por lo tanto, a consecuencias nocivas. Es por ello que estos dos nutricionistas explican que comer este tipo de comida un único día no supone ningún problema. Es solo una de las muchas ingestas que se producen a lo largo de la semana. Carlos Ríos lo justifica así: “En un contexto saludable, cuando alguien se da un atracón de ultraprocesados, no hay que sentirse culpable para nada y no es necesario realizar grandes compensaciones porque no va a afectar a tu peso y tu salud en ese contexto. En otro contexto de comer todos los días ‘comida basura’ y luego no cenar para compensar por ejemplo, eso sí que puede ser nocivo para la salud”.

La pizza, si no es casera, suele contener muchos aditivos.
La pizza, si no es casera, suele contener muchos aditivos.

Según explica el nutricionista, cuando se produce uno de estos atracones, la persona se sentirá más saciada. Posiblemente no ingerirá la misma cantidad de alimento en las siguientes horas en comparación con un día normal y quizás opte por una cena más ligera si ha tomado un almuerzo copioso y poco saludable. Es por ello que Ríos recomienda que si se sigue una dieta sana y esta ingesta ha sido algo ocasional y esporádico, se vuelva a la normalidad alimentaria al día siguiente y se siga comiendo como de costumbre.

María Casas apunta a que si se hace “una comida mal dentro de una semana, al final es muy poco”, y añade que “también pasa al revés. Si alguien come mal todos los días y come un día bien, esa comida no va a tener ningún impacto sobre el total”. La nutricionista concluye afirmando que “no hay por qué sobrecompensar porque al final se crea una relación tóxica con la comida. A nivel fisiológico y a nivel biológico no es necesario compensar porque no hay riesgo alguno si es un hecho aislado”. Es decir, ni un atracón con hamburguesa esporádico es fatídico, ni una ensalada eventual arregla una dieta.