La dieta vegana se basa en dos cosas: una superioridad moral y un mayor cuidado de nuestra salud. Mientras que los que la siguen controlen su ingesta de vitamina B12 con suplementos, sobre el papel, tiene todo lo que una dieta debería tener: vitaminas, minerales, grasas buenas, poco colesterol, fitoquímicos positivos, pocas calorías... Su única flaqueza son las proteínas. Aunque es posible encontrar todas las que necesitamos en determinados vegetales, no son tan comunes o abundantes como en los productos de origen animal. Para suplir esta carencia, cuando el vegetarianismo se puso tan de moda, se popularizó la soja.

"Existe una relación inversa entre la ingesta de soja y la concentración de esperma"

Este tipo de haba originaria de Asia es sustento de millones de personas a lo largo y ancho del mundo. Subproductos como la 'leche' de soja o el tofu son formas alternativas que han encontrado su sitio en muchos supermercados españoles. La soja y sus subproductos no solo son apreciados por sus característicos nutrientes (pocas grasas, mucha proteína...), sino por un compuesto químico conocido como isoflavonas. Estas son una serie de moléculas que actúan en nuestro cuerpo causando efectos que se consideran positivos en mujeres menopáusicas. Sus efectos sobre el organismo masculino parecen no ser tan buenos...

Qué son las isoflavonas

Lo escuchamos más veces a través de la publicidad de lo que parece. Todo lo destinado al público femenino parece llevar 'isoflavonas de soja'. Es el momento de saber para qué sirven de verdad.

Son una serie de fitoquímicos (compuestos encontrados solo en las plantas, que estas utilizan para defenderse de invasores externos como hongos, gusanos y bacterias) con una estructura tan particular que son capaces de 'encajar' en los receptores de estrógenos de nuestro cuerpo. Esto podría ser de especial utilidad para las mujeres menopáusicas (aunque se siguen estudiando sus efectos y todavía hay muy pocas directrices médicas al respecto), dado que su producción de estrógeno decae en ese periodo de la vida, pudiendo dar lugar a diversos problemas de salud como la osteoporosis o a una mayor prevalencia de ciertos cánceres (salvo en los cánceres hormonodependientes, para los que está contraindicada), tema que todavía están estudiando los científicos. Con la ingesta de soja se cree que se 'suple' parte de la carencia de estrógeno.

Sus efectos en los hombres

Para las mujeres, las isoflavonas son positivas, al menos es lo que los estudios indican. El caso de los hombres es muy diferente. Las isoflavonas no alteran su función dependiendo del sexo. Debido a esta razón, las células del cuerpo de los varones interpretan que tienen más estrógeno. Eso es lo que dicen, al menos, dos estudios. El primero fue realizado por los investigadores de la Universidad de Harvard y el Massachusetts General Hospital, Jorge E. Chavarro, Thomas L. Toth, Sonita M. Sadio y Russ Hauser. En él, los científicos describían la relación entre las isoflavonas y el cuerpo masculino: "Existe una relación inversa entre la ingesta de soja y la concentración de esperma". Esto pone en duda las aportaciones a la fertilidad masculina de la soja, aunque, según la misma investigación, "no afecta a la movilidad, su morfología o volumen del esperma".

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Pero este estudio en ningún momento entraba a valorar otros aspectos de la virilidad de los sujetos. Por ello, en el año 2011, los investigadores Timo Siepmann, Joseph Roofeh, Florian W. Kiefer y David G. Edelson, también de la Universidad de Harvard, se centraron en "el hipogonadismo y la disfunción eréctil asociados al consumo de los productos de soja". Para realizarlo se centraron en un sujeto sano que seguía una dieta vegana estricta, llegando a ingerir "360 mg de isoflavonas de soja al día". Se aclaraba que, en los países occidentales, la ingesta diaria habitual de esta molécula ronda los 2 miligramos diarios. Sus síntomas eran "pérdida de libido y disfunción eréctil". Descubrieron que los niveles de testosterona del paciente eran mucho menores de lo que es normal. ¿La solución? Muy fácil: "Los parámetros se normalizaron al año de retirar la dieta al paciente. La función sexual fue completamente restablecida".

Por supuesto, se trataba de un caso extremo y, de momento al menos, no se ha establecido una disminución de la libido de los hombres veganos. De todos modos, las isoflavonas de la soja sí que provocan ciertas reacciones en el sexo masculino que deberían tenerse en cuenta, porque las hormonas son extraordinariamente sexistas y las hormonas falsas (como las isoflavonas de la soja) más.