Es común escuchar a personas decir que son muy delgadas, que tienen el metabolismo rápido y que pueden comer lo que quieran sin ganar peso ni engordar. No obstante, que estos individuos se vean delgados frente al espejo no significa que no puedan tener una elevada cantidad de grasa corporal en su organismo. Y claro está, este hecho puede resultar muy peligroso para la salud.

Este tipo de personas pueden estar llevando a cabo una mala alimentación que no les está haciendo ganar peso, dado que existiría la posibilidad de estar perdiendo músculo al tiempo que ganan grasa visceral (aquella que rodea a los órganos internos del abdomen, que puede resultar peligrosa para los mismos y que está relacionada con enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer). Es por ello que conviene prestar atención a diferentes factores y no confiarse, tal y como especifican muchos profesionales del sector de la salud y la alimentación.

La dieta contribuye a la composición corporal.
La dieta contribuye a la composición corporal.

“Metabolismo ineficiente”

Las personas que pueden estar experimentado esta situación serían capaces de reconocerlo si observan que son muy delgadas, tienen la piel muy flácida y poseen mucha grasa a nivel abdominal. Todos estos factores reflejarían el perfil de una persona con un elevado nivel de grasa visceral. Así lo ha explicado la dietista-nutricionista María Casas a Alimente, para añadir que a este fenómeno se le suele conocer como “metabolismo ineficiente”.

“A nivel evolutivo eso sería una desventaja, pero en el mundo de hoy en día sí que es una ventaja entre comillas. Puede ser un arma de doble filo porque estas personas necesitan mucha energía para poder generar un superávit calórico [consumir más calorías de las que se consumen por la actividad humana], por lo que pueden mantenerse en un peso adecuado o bajarlo. Pero eso no quiere decir que se estén alimentando bien”, ha señalado la nutricionista. A su vez, ha indicado que “no llegan a subir de peso porque no alcanzan ese superávit. Al final, la calidad de la alimentación es mala y eso se refleja en su composición corporal”.

Pueden tener mucha grasa visceral y un perfil de riesgo cardiovascular altísimo, y eso es muy peligroso en hombres

En palabras de Casas, “estas personas que son tan delgadas posiblemente sean personas que tengan necesidades energéticas más altas” y, por ende, “necesitan más energía para poder ganar peso”. No obstante, la dietista se atreve a afirmar que estos individuos, por dentro, en cuanto a composición corporal, “pueden estar hechos un desastre”. “Son esas personas que dicen ‘puedo comer lo que quiera y no engordo”. La problemática que ha señalado Casas es que esta gente “puede tener mucha grasa visceral y un perfil de riesgo cardiovascular altísimo”, algo que ha apuntado que “es tremendamente peligroso en hombres, porque no son conscientes de lo que está pasando porque no se ven gordos frente al espejo.”

Los ultraprocesados están desaconsejados por los nutricionistas.
Los ultraprocesados están desaconsejados por los nutricionistas.

¿A qué se debe esta situación?

Una vez queda claro que este problema puede tener consecuencias negativas en las personas delgadas, es cuando muchos individuos se plantean la siguiente pregunta: ¿puede cualquiera padecer esta situación? “Esto vendrá determinado por numerosos factores tanto genéticos como epigenéticos”, ha argumentado Casas para indicar que suele haber una serie de elementos en común en quienes padecen esto: “Son personas muy nerviosas, que se mueven mucho. Esas que se dicen que tienen un metabolismo muy rápido. Es cierto que estas necesitan más energía que la mayoría. Es decir, otras personas de su mismo sexo y edad con la misma dieta ganarían mucho más peso que ellas. Pero esas personas, por sus circunstancias y por ser quizás personas más activas o nerviosas, no llegan a ganar peso. Sin embargo, eso no significa que no ganen grasa”.

La calidad de la alimentación determina el peso que se gana o pierde en cuanto a composición corporal

La nutricionista ha hecho hincapié en que no siempre puede funcionar igual en estos casos el balance energético: “Yéndonos al mítico argumento de ‘da igual lo que comas si al final ajustas los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) y las calorías puedes ganar o perder peso’. Al final no es así porque tu puedes ganar peso y subir el porcentaje de grasa corporal y bajar de peso perdiendo músculo. La calidad de la alimentación va a determinar el peso que tú ganas o pierdas en cuanto a composición corporal."

La solución más evidente para combatir esta situación y evitar el riesgo de aumentar la grasa visceral es, en palabras de la nutricionista, seguir unos hábitos alimentarios saludables y llevar a cabo ejercicio físico. Recomendaciones generales que siempre se aconsejan para tenerlas en cuenta y mejorar la composición corporal, pero que a veces quedan olvidadas cuando alguien piensa que está delgado y no corre ningún riesgo.