Gratas al paladar, muy accesibles y poco saludables. Hamburguesas, pizzas y otros alimentos considerados como 'comida basura' y/o ultraprocesados por poseer en su composición aditivos como harinas refinadas, azúcares añadidos o aceites vegetales refinados, están muy presentes en la dieta de muchas personas. Es ampliamente conocido que son muy calóricos e implican riesgos para la salud, según múltiples estudios científicos en los que, incluso, su consumo ha sido asociado con un mayor riesgo de padecer cáncer.

Sin embargo, pese a que pueden resultar nocivos, muchas personas se preguntan si esta ‘comida basura’ puede formar parte de un hábito alimentario saludable.­ Varios nutricionistas nos responden a esta pregunta y aseguran que lo mejor es evitarlos lo máximo posible, pero que pueden estar presentes de manera puntual sin que supongan un problema para la salud.

No consumirlos, una tarea casi imposible

La dietista-nutricionista María Casas, muy activa en redes sociales, donde trata de promover unas pautas de alimentación saludables, explica a Alimente que “en la sociedad en la que vivimos actualmente es muy muy complicado llevar a cabo una alimentación que se base 100% en alimentos reales [no ultraprocesados]”. Además, opina que es inviable seguir una dieta en la que no se consuma en algún momento este tipo de alimentos.

Alimentos ultraprocesados.
Alimentos ultraprocesados.

Esta nutricionista también esgrime varias razones para argumentar su punto de vista: “La disponibilidad de este tipo de comida es muy inmediata. Si una persona está trabajando o tiene limitaciones por tiempo, por ejemplo, a la hora de obtener comida, lo más fácil es acudir a un ultraprocesado. También ocurre en los restaurantes. A veces no sabes lo que te estás llevando a la boca. No es como tener control sobre lo que estás cocinando y saber los alimentos que estás utilizando. Los compromisos sociales y eventos tampoco favorecen que se pueda comer de forma saludable.”

De manera ocasional, sin riesgo

Por otro lado, Carlos Ríos, dietista-nutricionista y creador del movimiento RealFooding en España –con el que trata de promover el consumo de la comida real–, insiste constantemente en la necesidad de conocer las implicaciones y efectos de comer ‘comida basura o ultraprocesados: alta densidad calórica, pérdida de las propiedades beneficiosas de los alimentos que han sido sometidos a diversos procesamientos, mayor posibilidad de padecer sobrepeso, obesidad y enfermedades como la diabetes. Es por ello que él recomienda que estos alimentos se coman “cuanto menos mejor o evitarlos”.

La carne y los panes de mala calidad suelen poseer aditivos que aumentan su densidad calórica.
La carne y los panes de mala calidad suelen poseer aditivos que aumentan su densidad calórica.

No obstante, Ríos argumenta que pueden formar parte de una dieta saludable sin que supongan un problema. Para él, tratar de evitarlos “no significa que jamás se vayan a comer”, asegura. “Significa que, obviamente, dentro del hábito, pueden entrar de manera ocasional. Lo importante es ser consciente de cuáles son y qué papel juegan en el día a día. Lo que se recomienda es que no estén presentes, sino que sean parte de algo esporádico, festivo, ocasional...”, añade el nutricionista.

Asimismo, hace un énfasis especial en que no hay que obsesionarse con la idea de "no puedo comer ninguno”. En su opinión, es más interesante el “saber identificarlos para comer comida real en el día a día y dejar este tipo de comida para un momento ocasional”.

Para María Casas, estos alimentos pueden conformar parte de una dieta saludable. Pero para ello apunta a que “deberíamos luchar contra todos esos factores negativos que nos inducen a comer mal y poner de nuestra parte; tener la voluntad de realizar un sacrificio para comer bien y seguir una alimentación adecuada llevando a cabo una serie de estrategias apropiadas“.

No hay que obsesionarse con la idea de "no puedo comer ninguno"

Según la nutricionista, la proporción sostenible e ideal estaría formada en un 80 o 90% por buenos alimentos –los considerados como comida real– y el 10 o el 20% restante podrían ser ultraprocesados o ‘comida basura’ que se consumieran de manera puntual.

Prohibidos, no; ocasionales, sí

El punto que ambos nutricionistas defienden es que si este tipo de comida se consume de manera ocasional un día a la semana o cada varias semanas no va a haber ningún problema a nivel fisiológico o biológico. Y también apuntan que pasa lo mismo en el caso contrario. Es decir, si una persona sigue una dieta poco saludable y un día decide cuidar su alimentación y comer de manera adecuada, su salud no va a experimentar cambios, por lo que ha hecho en una jornada aislada y de manera puntual.

Es por ello que ambos recomiendan adaptar hábitos alimentarios saludables en los que la ‘comida basura’ puede estar presente de manera muy ocasional en eventos sociales o situaciones en las que no haya más alternativa. Así pues, la respuesta a la pregunta que se formula en el titular es clara: pueden formar parte de una dieta saludable siempre que su presencia sea residual y esporádica.