Al viajar, empieza el consabido ritual de restaurantes con sus menús del día, comilonas excesivas, cambios de horario y alimentos que no se acostumbran a comer. Lo que ocurre después suele ser muy desagradable: diarreas, acidez, digestiones pesadas, náuseas e incluso dolor estomacal. En este sentido, nos hemos propuesto ayudar en tan peliaguda misión explicando cómo regresar a casa con el estómago en las condiciones más dignas posibles. Eso sí, todos los remedios que proponemos son naturales y si sale todo bien, no será preciso visitar la farmacia y recurrir al omeprazol (o lo que se tercie).

Un segundo cerebro para las digestiones

Quizás no sepas que el estómago está considerado un segundo cerebro, pues en él se concentran la friolera de cien millones de neuronas y es capaz de influir tanto en el estado de ánimo como en el sueño. Por lo tanto, parece más que lógico que durante un viaje deba hallarse en plena forma. En líneas generales, se puede hablar de una serie de alimentos que son ideales para la salud digestiva. Así pues, hay que incorporarlos a la dieta, sobre todo si estamos de viaje y no queremos que nuestro estómago empiece a resentirse.

El estómago es nuestro segundo 'cerebro', de modo que hay que proveerle de los alimentos más adecuados


En este sentido, las manzanas son ligeras y muy digestivas y con una gran potencia antiinflamatoria. Por cierto, los expertos recomiendan comerlas con piel, pues es en esta donde se encuentra la pectina, mientras que la glicina se concentra en la pulpa. Y otra recomendación muy habitual es la infusión de manzanilla, que siempre llega justo a tiempo para rematar una opípara comida. De hecho, al bisabolol, uno de sus más importantes componentes, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y también relaja el músculo del tracto digestivo. Esta planta tiene, además, fama (y no es infundada) de aliviar la gastritis y otras inflamaciones gastrointestinales. Incluso puede ayudar a controlar las náuseas y el vómito.

¿Te has excedido con las comidas?

Uno de los pecados capitales del viajero es la gula, sobre todo si estamos en un país desconocido y nos tientan con ricas viandas de apetitosa apariencia. En estos casos, la naturaleza nos auxilia con frutas tropicales como la papaya, altamente digestiva gracias a sus enzimas, cuyos beneficios se pueden reforzar con un yogur, que también contribuye a mejorar las digestiones gracias a los cultivos vivos y activos que posee. Igualmente, una infusión de canela puede rebajar la sensación de empacho y pesadez.

Sección de fruta de un supermercado con papayas.
Sección de fruta de un supermercado con papayas.

La nutricionista Sara Garcés ha proporcionado a Alimente algunas de las claves de la alimentación cuando nos encontramos en plena vorágine viajera: "Debemos asegurarnos un aporte de verduras en cada comida y cena en cualquier versión (hervidas, asadas, salteadas, en ensalada...) y acompañarlas con algún alimento que añada proteína de calidad como son las legumbres, la carne blanca, pescado blanco, huevos en forma de tortilla, cocido, revuelto, tofu, quinoa, frutos secos…", explica.

Esta nutricionista matiza además que "todo dependerá de cómo asimile cada persona este tipo de alimentos, ya que no a todos nos pueden sentar de la misma manera". Por supuesto, nos advierte de que no debemos abusar y evitar al máximo los alimentos procesados como la comida rápida, dulces o bollería, "porque su consumo sí que nos hará tener una peor digestión".

Acidez de estómago

La acidez de estómago también es un viejo conocido del turista y de muchas embarazadas (dicho sea de paso). Quizás para algunos sea un problema con el que lidian habitualmente siguiendo una dieta adecuada, pero cuyos preceptos empiezan a contravenir al llegar el asueto. Respecto a esto, Garcés asegura que padecer acidez "no es algo normal y que en caso de que ocurra es necesario prestarle atención y pedir la ayuda de un profesional".

Así que si no hemos podido resistirnos al chocolate, ni a esa sabrosa salsa de tomate o gazpacho que pueden ser indigestas, podemos probar con el regaliz, pues su ingesta, además de mitigar la acidez, ayuda a mejorar los casos de dispepsia y las digestiones. También el zumo de aloe vera es un poderoso aliado pues contiene vitaminas del complejo B, las cuales sirven para tratar dolencias gástricas o digestivas y, por supuesto, apaga el fuego de la acidez. También el jengibre, la papaya y la piña pueden prevenir la hinchazón. Otro que arrima el hombro es el kéfir, un probiótico que podemos encontrar en la sección de yogures, pues posee bacterias muy beneficiosas para la digestión en general. No obstante, siempre hay una opción clásica como es el bicarbonato de sodio mezclado con dos limones en un vaso con agua.

Foto: iStock.
Foto: iStock.


Estómago hinchado

Es posible que tras el trasiego de las comidas, percibas que tu vientre está hinchado y distendido. Esto ocurre por el propio proceso digestivo, pues se liberan gases de la comida al ir descomponiéndose. También es probable que traguemos aire mientras ingerimos, sobre todo si somos de los que nos encanta sorber nuestras bebidas con pajita. En cualquier caso, podemos remediarlo tratando de comer con más tranquilidad, sin acelerarnos y con las pausas adecuadas. Y otra vez hacemos hincapié en las bondades del jengibre, la papaya y la piña para prevenir la hinchazón.

En cualquier caso, y al margen de esta rebotica natural de todo viajero, debemos seguir ciertas pautas para que nuestras digestiones vayan como la seda:

  • Evitar o reducir en la medida de lo posible el consumo de alcohol, pues puede hacernos sentir hinchados y propiciar problemas gastrointestinales.
  • No abusar de la cafeína y bebidas carbonatadas.
  • Consumir alimentos fermentados como quesos pueden aportarnos bacterias buenas que el intestino necesita para su correcto funcionamiento.
  • Beber agua para una óptima hidratación.
  • Escoger una comida ligera y poco grasienta. Es decir, eso de acomodarnos en la terraza de cualquier restaurante se puede acabar pagando con una factura muy alta: pesadez de estómago, hinchazón y gases.
  • Siempre ayuda respetar los horarios de comida.