¿Es el brunch un timo o merece la pena?
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NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

¿Es el brunch un timo o merece la pena?

Algunos especialistas aseguran que se trata de una técnica para calmar la ansiedad y evitar los ayunos prolongados. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que existen alimentos y conductas nada aconsejables

Foto: ¿Un desayuno o una comilona? (iStock)
¿Un desayuno o una comilona? (iStock)

¿Quién no ha disfrutado nunca de una agradable mañana de domingo acompañado de un exquisito brunch en el local de moda? Esta tendencia tan extendida a lo largo y ancho del globo nació de la unión de dos de las comidas más importantes del día: el desayuno y el almuerzo (breakfast + lunch = brunch). Principalmente en hoteles y restaurantes que alargan dichos encuentros para los clientes más perezosos, reuniones de negocios o para ofrecer un menú especial los días festivos. Gofres, tortitas, croissants, yogures con fruta, embutido, huevos benedictine o rancheros… La oferta no puede ser más variada y suculenta.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Existe un bando cada vez más fuerte y numeroso en contra de esta práctica, para muchos insalubre y exagerada. Recordemos que el brunch consiste en el consumo excesivo de comida a media mañana, lo que empuja al comensal a estar en ayunas varias horas, hasta la llegada de la cena. ¿Estamos ante una tendencia nociva para la salud?

¿Es hora de decir adiós?

Son muchos los comensales que caen rendidos a la hermosa decoración del local, la delicadeza del emplatado o el delicioso sabor de los platos que conforman el menú. Todos los elementos se unen para hacer del brunch el plan más especial del fin de semana. No obstante, ¿somos conscientes de cuántas calorías estamos a punto de consumir? Eso sí, es cierto que muchos establecimientos ofrecen opciones más saludables para aquellos que quieran cuidar la línea sin privarse de este suculento manjar.

Si desayunas a primera hora, tienes más probabilidades de tener mejores niveles de azúcar y colesterol

Pero hemos podido comprobar que existen otras alternativas que abren la puerta a productos cuestionables como el beicon frito, las salchichas, los cócteles con alcohol, las salsas, los muffins o el tradicional pan francés. Estos ingredientes participan en el aumento del colesterol, las grasas o el azúcar en sangre. “A nuestro cerebro, que con el desayuno se llena de fósforo y funciona a pleno rendimiento, en este horario la entrada exagerada de hidrogenados y grasas le obliga a ceder su flujo sanguíneo a otros órganos intermediarios en la digestión”, asegura la doctora Gabriela A. Tortolo, especialista en obesidad y síndrome metabólico, a la web 'Clarín'. “Estaríamos alterando todo nuestro ciclo circadiano y los relojes biológicos cerebrales y del resto del cuerpo”, añade.

Saltarse el desayuno para llegar al brunch con más hambre, a pesar de luego recuperar el tiempo perdido, hace que el individuo pierda los beneficios que acompañan a este momento del día. Aquellos que respetan el orden establecido “tienen más probabilidades de tener mejores niveles de azúcar y colesterol en la sangre, se sienten más alerta durante todo el día y tienen un mejor recuerdo a corto plazo que aquellos que se saltan la comida de la mañana”, aseguran varios estudios en la materia.

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Foto: iStock.

Afirmaciones a las que se unen las consecuencias del consumo de alcohol, presente en la bebida predilecta de cualquier brunch: la mimosa, hecha a base de champán u otro vino espumoso y zumo de naranja. Tanto este cóctel como el resto de opciones –entre las que se encuentran el clásico bloody mary, la sangría o el célebre gin tonic– contienen alrededor de 200 calorías y su influjo provoca que cada vez sea más complicado controlar lo que consumes. "El alcohol disminuye tus inhibiciones", asegura la dietista Rebecca Scritchfield. “Y esto puede impedirte darte cuenta de cuán satisfecho o completo estás". ¿Cómo podemos evitar este efecto?

Opciones saludables para cualquier brunch

Como en cualquier otra moda alimenticia, la diferencia está en elegir los alimentos adecuados para no poner en riesgo al organismo. Si nos apetece disfrutar un día de este plan, basta con rechazar los platos expuestos anteriormente, comer con moderación y sin prisas, y escoger aquellos ingredientes que sí resulten beneficiosos sin ningún atisbo de duda.

  • Volviendo a las bebidas alcohólicas, “las calorías líquidas se suman rápidamente”, tal y como explica la nutricionista Frances Largeman-Roth al medio 'Everyday Health'. Antes de caer en una de estas opciones, echa un vistazo a los zumos naturales que seguro forman parte de la carta. Y nunca dejes de lado el agua, a la cual debes recurrir en abundancia. Sin embargo, si te apetece disfrutar de una copa ligera por un día, intenta pedir solo una ronda y que esta te dure toda la comida. “Omite las mimosas, por lo general están hechas con vino espumoso barato y azúcar adicional en forma de jugo", añade la experta.
  • Si en el menú también entran un gofre o unas tortitas, mejor que estén hechos de trigo integral o trigo sarraceno, mucho más ricos en nutrientes que el resto. En cuanto a la cobertura, olvida el sirope de chocolate, la mantequilla o la nata. Largeman-Roth recomienda crema batida o unos trocitos de fruta fresca para aportar ese dulzor adicional.
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Foto: iStock.
  • En vez de la típica combinación de salchichas, beicon y huevos fritos, escoge una tortilla francesa. Esta es perfecta para añadir otros ingredientes igual de saludables como los champiñones, la cebolla, las espinacas o el pimiento. Además, si quieres reducir las calorías al mínimo, pide que te hagan la tortilla con una cantidad mayor de claras de huevo.
  • Cuidado también con los complementos, la mayoría de platos van acompañados de patatas, pan tostado y todo tipo de salsas. Para evitar la ingesta excesiva de calorías, escoge solo un acompañante. De lo contrario, terminarás por consumir demasiados carbohidratos.
  • No todo es tan saludable como parece. Muchos locales ofrecen yogur con avena o granola casera, en apariencia beneficiosas para el organismo. Sin embargo, puede estar cargada de “aceite, mantequilla y azúcar, así que pregúntele al camarero cómo están preparadas antes de pedirlas", dice Largeman-Roth.

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