Ante un dolor, casi todos echamos mano del analgésico de turno pensando que no hay otra manera de escapar de la encrucijada que nos plantea esa molestia. Sin embargo, existen otras fórmulas aunque exigen constancia, tiempo y, por supuesto, que reformulemos de arriba abajo nuestra dieta. Sin ir más lejos el té verde puede ayudarnos a mitigar el dolor. De hecho, según un equipo de la Universidad de Girona (UdG), esta planta contiene un polifenol que reduce la sensación de dolor, además de la inflamación derivada de enfermedades vinculadas a las lesiones medulares, lumbares o la ciática. En concreto, los resultados han mostrado que se puede atenuar el dolor hasta en un 85%.

Desafortunadamente para obtener la dosis adecuada y apreciar una mejoría el paciente debería ingerir unas 80 tazas de té. Este escenario es bastante improbable y, por lo tanto, los responsables del estudio están trabajando en el desarrollo de unas píldoras con la concentración adecuada.

¿Una farmacopea natural en el supermercado?

La cúrcuma, el llamado azafrán de las Indias, también figura en este listado de alimentos que nos ayudan a combatir el dolor. Así, en 2017, se le empezó a apelar como “ibuprofeno natural”. Y parece que el apelativo no se limita a ser un bonito eslogan a juzgar por los óptimos resultados obtenidos en un ensayo en el que participaron 50 jugadores de rugby del club italiano Piacenza, del sur de Milán. Todos ellos se quejaban de constantes dolores óseos y musculares derivados de la práctica de este deporte.

Foto: iStock
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Los investigadores decidieron dividir a los participantes en dos grupos. Al primero de ellos se le administró un complemento alimenticio a base de curcumina, dos veces al día durante un período de 20 días, y al otro se le pautó analgésicos comunes.Transcurrido el tiempo marcado, se constató que el suplemento de curcumina había alviado de manera más eficaz los dolores de las lesiones que el paracetamol y el ibuprofeno.

Una fama merecida a juicio de Terica Uriol, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y directora del centro de nutrición y dietética con el mismo nombre. "Este componente inhibe la producción de prostaglandinas inflamatorias (sustancias que estimulan las terminales nerviosas del dolor) y convierte a la cúrcuma en una planta incluso más efectiva que algunos medicamentos antiinflamatorios".

Por lo tanto, una pequeña ingesta diaria podría ayudar a soportar el dolor a personas que padecen artritis, colon irritable e incluso una afección de muelas o un dolor menstrual. No obstante, debemos tener la precaución de no cocinar la cúrcuma durante más de quince minutos, pues pierde un 80% de sus propiedades. Por lo tanto, debemos consumirla en crudo o añadirla al final de la cocción.

Piñas, ortigas y cerezas

Otro alimento que puede ayudar a rebajar el dolor es la piña. Este benéfico influjo se explica por la presencia de bromelina, que tiene un potente efecto antiinflamatorio y puede ayudar a bajar la inflamación, el dolor y acelerar la reabsorción de los hematomas. Tanto es así que es posible encontrar preparados de bromelina en herbolarios y tiendas especializadas.

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Sin embargo, el experto en hierbas James A. Duke nos propone un rico cóctel de frutas a base de piña y papaya aderezado con cúrcuma y jengibre para mitigar nuestros dolores al tiempo que nos regodeamos con su sabor. Este mismo autor anima a que consumamos la ortiga para tratar problemas como la gota o el reumatismo gracias al silicio que encontramos en esta hierba. Aunque también aportan este nutriente los anacardos, los pistachos, los nabos, los pepinos o el perejil, entre otros alimentos.

Tampoco hay que perder de vista las cerezas, pues nos hallamos ante una fruta cuya eficacia para mitigar el dolor los expertos llegan a equiparar al de la misma aspirina. Así, un estudio de la Universidad de Michigan (EE.UU.) arrojó un resultado inesperado: la cereza puede ser hasta diez veces más eficaz que el ibuprofeno para aliviar dolores de cabeza, ya que ayuda a desinflamar los tejidos que causan estas jaquecas. Esto se debe a las antocianinas neutralizan las enzimas COX-1 y COX-2, responsables del dolor. Además, es en esta fruta donde mayor concentración de antocianina encontramos, con 25 miligramos por cada 100 gramos.

Y la dieta mediterránea que no falte

Otra manera de sanar de dolores nuestro cuerpo, o al menos contrarrestar parte de la molestia, es la dieta mediterránea en su conjunto. En este sentido, un estudio publicado en la Scientific Reports establece una vinculación entre el tipo de alimentación y problemas como la artrosis. En concreto, el investigador Yin Xiao y su equipo de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), han comprobado que las grasas saturadas cambian el metabolismo del cartílago y lo debilitan e incluso se vuelve más vulnerable a las lesiones.

Algunos consideran la cereza diez veces más eficaz que el ibuprofeno

En cambio, la dieta mediterránea nos puede poner a salvo del desarrollo de estas patologías articulares e incluso mejorarlas en caso de padecerlas. Cabe destacar que un equipo de investigadores de la Universidad de Kent (Reino Unido) realizó un estudio donde se evidenció que era posible una mejoría en aquellos pacientes de artrosis de rodilla que cambian su dieta habitual por una dieta mediterránea durante 16 semanas. En concreto, estas personas, además de bajar de peso, lograron reducir los niveles de una molécula proinflamatoria del cartílago llamada IL-1alfa. También se advirtió una disminución de un biomarcador de degradación del cartílago.