El medicamento definitivo contra la obesidad podría tener un nombre: lorcaserina. Al menos así se desprende del estudio que acaba de publicar 'The New England Journal of Magazine', recogiendo la investigación presentada por un equipo de científicos estadounidenses y cuyos resultados están recorriendo el mundo entero, ya que se está 'vendiendo' como un gran éxito.

Para realizarlo, los investigadores analizaron el efecto del medicamento lorcaserina sobre 12.000 pacientes con sobrepeso y obesidad (y con riesgo de sufrir de problemas cardiovasculares graves) durante tres años. Les administraron, aleatoriamente, 10 mg de este fármaco dos veces al día o placebo.

El fármaco es relevante más por su seguridad frente al riesgo cardiaco que por la pérdida de peso que provoca


¿Qué ocurrió? Un año después, el 38,7% de los pacientes que habían tomado lorcaserina habían perdido al menos el 5% de su peso corporal, frente al 17,4% del grupo al que se administró placebo. Además, en el mismo periodo de tiempo los valores de los factores de riesgo cardiaco de las personas que fueron medicadas mejoraron sensiblemente, tanto en presión arterial como en ritmo cardiaco, en comparación con las del otro grupo.

Tres años después del inicio del tratamiento, los pacientes que tomaban lorcaserina no habían recuperado el peso perdido y tampoco habían incrementado el riesgo de efectos secundarios cardiovasculares, uno de los puntos débiles de los fármacos antiobesidad.

Con estos datos, los investigadores del estudio no han tardado en hablar de la lorcaserina como un caso de éxito en medio de un panorama que históricamente ha sido bastante triste en cuanto al desarrollo de la farmacopea contra la obesidad, ya que los resultados espectaculares brillan por su ausencia. Así, uno de sus autores, la experta en medicina cardiovascular Erin A. Bohula, del Brigham and Women´s Hospital de Harvard, ha comentado que estos resultados suponen un “hito” en esta búsqueda de la efectividad contra la obesidad.

Qué es y cómo 'trabaja' la lorcaserina

¿Estamos realmente ante un gran avance? Para contestar a esta pregunta hay que empezar conociendo qué es exactamente la lorcaserina. La Dra. Irene Bretón, endocrino del Hospital Gregorio Marañón, nos cuenta: "La lorcaserina es un medicamento que actúa estimulando unos receptores de serotonina en el cerebro, en el centro que regula el apetito, a través de unas hormonas. En este caso actúa a través de los receptores 2C. Es interesante, porque teníamos medicamentos anteriores que actuaban sobre otro tipo de receptores, 2B, y produjeron problemas cardiacos y de hipertensión pulmonar, por lo que se retiraron. Y esto es quizá lo más importante de este estudio, su seguridad cardiovascular. Han seguido durante mucho tiempo a los pacientes y no se ha observado ningún efecto adverso de los que se pensaba que podían ocurrir, y han ocurrido de hecho con medicamentos que actuaban no igual, pero sí en una vía muy parecida".

El Dr. Ángel Durántez, experto en medicina antienvejecimiento y en nutrición, opina en la misma línea: "Lo que dice este estudio es que la lorcaserina no aumenta el riesgo cardiovascular; ese es su dato de interés principal".

Foto: iStock.
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¿Y qué hay de la pérdida de peso? Ni más ni menos que la que se consigue tomando lorcaserina no es nada espectacular. Como indica la Dra. Bretón, "la eficacia en cuanto a bajada de peso no es muy elevada. No aumenta un 5% la pérdida de peso en general, sino que los pacientes pierden en torno a cuatro kilos y en el grupo de placebo algo menos de dos kilos. No es de los medicamentos que logran una mayor pérdida de peso; los hay que consiguen una cifra mayor. Este es un fármaco que se intenta posicionar sobre todo por la seguridad, no por su alta eficacia en pérdida de peso".

Es importante destacar que este medicamento, aprobado en 2012 por la FDA (la Agencia del Gobierno estadounidense que regula los alimentos y los medicamentos) no está aceptado por la Agencia Europea del Medicamento, por lo que no se utiliza en España. Lo ha desarrollado el laboratorio Arena Pharmaceuticals con el nombre comercial de Belviq y lo comercializa la compañía farmacéutica japonesa Eisai en países como China, México o Estados Unidos, entre otros.

Los medicamentos con los que sí contamos

En nuestro país disponemos de tres fármacos para el tratamiento de la obesidad (ninguno está financiado por nuestro sistema público de salud): orlistat, liraglutide y naltrexona, y entre sus efectos secundarios no se encuentran los riesgos cardiovasculares (sí otros, menos serios, sobre todo a nivel digestivo). Como comenta la Dra. Bretón, "son tratamientos farmacológicos, que deben ser prescritos por un médico y hacerse un seguimiento adecuado. Que la gente compre medicamentos en otros países por internet es tremendamente peligroso. No sé si la lorcaserina se aprobará en Europa, quizá después de este estudio se vuelva a intentar".

La prevalencia de la obesidad se ha triplicado en los últimos 40 años a nivel mundial y el desarrollo de estrategias que sean capaces de combatirla de un modo altamente eficaz tiene una progresión mucho más lenta. ¿Por qué los porcentajes de pérdida de peso mediante los fármacos ofrecen cifras discretas (entre el 5% y el 10%)? El Dr. Durántez comenta que "no funcionan más porque la obesidad, además de ser una patología multifactorial, tiene un componente de hábitos, y tus hábitos no los cambias con un fármaco. Cambiar los hábitos de vida es realmente difícil, porque los adquieres en tu infancia y en tu adolescencia, y eso va contigo. Aunque por supuesto puede lograrse ese cambio".

La Dra. Bretón apunta también que es complicado obtener mejores resultados en cuanto a la pérdida de peso mediante los medicamentos, porque "si tú tienes una hormona que regula la obesidad y la bloqueas, otras hormonas ocupan su lugar".

Importantes novedades están por llegar

¿Qué hay del futuro? Según Irene Bretón, se presenta apasionante: "Estamos en pañales en el tratamiento de la obesidad y en los años venideros vamos a tener medicamentos más eficaces y mejores. Hay varias líneas de tratamiento que tienen que ver con los mecanismos que regulan el peso corporal. Ya no se entiende la obesidad como una consecuencia de la poca fuerza de voluntad. Sabemos por ejemplo que hay muchas hormonas y muchos factores genéticos que están implicados en que una persona tenga mayor tendencia a ganar peso y mayor dificultad para perderlo".

Al conocer mejor los mecanismos que el cuerpo pone en marcha cuando se empieza a perder peso se irán abriendo líneas de investigación en nuevos medicamentos contra la obesidad. Y como comenta la doctora, "algunos de ellos tienen que ver con cómo actúa la cirugía contra la obesidad. No solo se consigue perder peso tras la cirugía por tener el estómago más pequeño y no admitir más comida, eso sería una forma simplista de verlo. Realmente hay cambios en las hormonas que regulan nuestra necesidad de comer, el hambre y la saciedad; y son cambios que se producen como consecuencia de esa cirugía". Todo este nuevo conocimiento traerá consigo, presumiblemente, una nueva generación de medicamentos antiobesidad. Y, según estos expertos, darán grandes (y buenas) sorpresas.