Para aquellos que todavía no lo sepan, el índice de masa corporal (IMC) es un número que se calcula según el peso y la estatura del paciente. “Para la mayoría de las personas, el IMC es un indicador confiable de la gordura y se usa para identificar las categorías de peso que pueden llevar a problemas de salud”, especifica el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades. Es decir, el IMC se utiliza exclusivamente para saber si una persona está por encima de su peso ideal o, en cambio, luce demasiado delgada.

Una revelación que nace de un cálculo relativamente simple: “Consiste en dividir el peso, expresado en kilos, entre la estatura, en metros, elevada al cuadrado (kg/m2). El IMC resultante te indica si el peso es correcto en función de esa estatura, o si es demasiado bajo o elevado”, tal y como explica la Organización de Consumidores y Usuarios. Este método que lleva en activo más de 180 años ahora podría quedar obsoleto.

Pasado de moda

El temido IMC fue desarrollado en 1830 por un científico belga y desde entonces se ha mantenido como la fórmula perfecta para medir la tasa de obesidad en la población. Sin embargo, estudios posteriores han demostrado que dicho sistema no tiene en cuenta ni la complexión del paciente ni otros factores de importancia relacionados con la salud y que afectan notablemente al diagnóstico definitivo como, por ejemplo, la presión arterial, el colesterol o los niveles de glucosa en sangre.

Foto: iStock.
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El equipo de investigadores responsable del hallazgo, procedente de la Universidad de California en Los Ángeles, descubrió que si se examina con detenimiento a los pacientes, más del 30% tienen un estado de salud envidiable, mientras que el IMC los sitúa en una situación de riesgo. Incluso un 15% de los que se encuentran en la categoría de obesos están perfectamente sanos.

“El ejemplo más notorio de las carencias de este sistema es cuando se aplica la fórmula a los atletas profesionales. Es popularmente conocido que el músculo pesa más que la grasa. Para probar su punto, los encargados del estudio midieron al equipo completo de los Broncos de Denver. ¿Los resultados? Los esperados: todos están obesos”, explican desde el portal chileno Emol.com. Afortunadamente, parece que este método tiene los días contados, en parte gracias a la aparición de una nueva y sencilla fórmula que ofrece una conclusión mucho más simple y precisa. ¿En qué consiste?

¿Cómo debemos medir desde ahora el IMC?

Como ya hemos visto anteriormente, dividir el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado es una técnica que a partir de ahora resulta obsoleta. Un grupo de investigadores del hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles (EEUU) ha propuesto otro sistema que ellos defienden como el más efectivo. Esta fórmula, que recibe el nombre de índice de masa grasa relativa (RFM, por sus siglas en inglés), solo recurre a las medidas de la altura y la circunferencia de la cintura.

Foto: iStock.
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"Nuestros resultados confirmaron el valor de nuestra nueva fórmula en un gran número de sujetos: la masa grasa relativa es una mejor medida de la grasa corporal que muchos índices actualmente utilizados en medicina y ciencia, incluido el IMC", asegura Orison Woolcott, cabeza del estudio, en un artículo publicado por la revista 'Scientific Reports'. Un resultado que nace del análisis de más de 300 fórmulas capaces de determinar la grasa corporal de los 3.500 pacientes que sirvieron como muestra. La cifra obtenida fue comparada con la de un escáner de alta tecnología, considerado uno de los métodos más precisos para medir el tejido corporal, la grasa o los músculos, y se corresponde con mayor precisión que las técnicas tradicionales.

La masa grasa relativa es una mejor medida de la grasa que muchos índices utilizados, incluido el IMC

“Para determinar la masa grasa relativa, se necesita medir la altura y la circunferencia de la cintura con una cinta métrica. A continuación, se colocan esos números en la ecuación relativa de la masa grasa, que está ajustada por género”, explica la agencia de noticias Europa Press en referencia a los siguientes cálculos matemáticos:

  • En hombres: 64 - (20 x altura/circunferencia de la cintura).
  • En mujeres: 76 - (20 x altura/circunferencia de la cintura).

A pesar del camino recorrido hasta el momento, Woolcott y su equipo todavía deben probar su sistema en estudios con grandes poblaciones, pues es la única forma posible de identificar qué rangos de grasa corporal deben considerarse normales y cuáles dañinos para la salud, en relación con problemas graves relacionados con la obesidad como el nivel de glucosa en sangre, el colesterol, la presión arterial, los ataques cardíacos, la apnea del sueño, los cálculos biliares, los problemas del hígado o incluso algunos tipos de cáncer. Síntomas que, según la Organización Mundial de la Salud, afectan a un 39,3% de los adultos españoles, un porcentaje que irá en aumento sin las acciones pertinentes y una vigilancia sistemática.