No es ningún misterio que lo que comemos afecta a nuestra salud. El problema reside en que hay miles y miles de factores. Tampoco ayuda que existan estudios contradictorios en lo que a alimentación se refiere (las grasas son buenas y malas, para lo mismo, al igual que las proteínas, los azúcares, las vitaminas...). Claro está que no todo es tan gris como se pinta. Comer huevos fritos para desayunar, comer, merendar y cenar todos los días no es bueno. Ahora, diversos grupos de científicos se han decidido a estudiar los efectos de distintos alimentos sobre el cáncer de colon, pues es el tercero más común (después del de mama y el de próstata) según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Qué dice la ciencia

Todo empezó con el estudio realizado por los investigadores Robert M. Bostick, John D. Potter, Lawrence H. Kushi, Thomas A. Sellers, Kristi A. Steinmetz, David R. McKenzie, Susan M. Gapstur y Aaron R. Folsom, de la escuela médica de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos. En su trabajo, analizaron las dietas de 35.215 mujeres del estado de Iowa, para después observar la prevalencia de cáncer de colon durante los años posteriores, cifra que ascendió a los 212 casos. A continuación, estudiaron las correlaciones entre sus dietas y la aparición de la enfermedad, llegando a la siguiente conclusión: la ingesta de azúcar (además de ser obeso o alto) aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon. Eso sí, como ellos mismo explican, una pregunta continúa sin responderse: "Sigue sin saberse la correlación entre el cáncer de colon y la ingesta de carne, grasa y proteína".

"Las dietas ricas en carbohidratos simples aumentan más el riesgo de padecer cáncer de colon"

En efecto, el azúcar parece suponer un riesgo para la salud de nuestro intestino grueso. Esto lo confirma el estudio de los investigadores M. L Slattery, J. Benson, T. D. Berry y su equipo de la Universidad de Utah, también en Estados Unidos. Para su trabajo utilizaron un grupo de estudio que comprendía a 1.993 pacientes y a 2.410 sujetos de control. Sus resultados, como los propios investigadores expresan, "apoyan la teoría de las dietas ricas en carbohidratos simples (como la sacarosa o la fructosa), en comparación a aquellas con una mayor cantidad de carbohidratos complejos, aumentan más el riesgo de padecer cáncer de colon, posiblemente debido a su impacto en los niveles de glucosa del plasma".

Ilustración del cáncer de colon. (iStock)
Ilustración del cáncer de colon. (iStock)

Además, múltiples estudios como el realizado por los investigadores S. A. Bingham y su equipo de la Agencia Internacional de la Investigación del Cáncer o el de Aloys L. A. Sesink y su equipo del Hospital Universitario de Groningen, en Holanda, relacionan directamente los compuestos derivados del nitrógeno, procedentes de la carne roja, con un riesgo aumentado de padecer cáncer de colon. Está bastante claro, por tanto, que tanto azúcar como proteínas de la carne roja son algo a evitar si esta dolencia nos preocupa.

Entonces, ¿qué comer?

El problema con todos los cánceres para los que no estamos predispuestos es que ciertas mutaciones en el código genético de las células hacen que estas se reproduzcan descontroladamente. El ADN puede ser alterado por ciertas sustancias o radiaciones (como los rayos X). Uno de dichos químicos peligrosos es el oxígeno, que también es fundamental para nuestra supervivencia. Cuando estos átomos fundamentales se encuentran ionizados (uno o varios electrones que deberían estar no están) se convierten en 'especies reactivas del oxígeno' y pueden producir mutaciones en las células. Es aquí donde entran en juego los conocidos como antioxidantes. Como su propio nombre indica, neutralizan los efectos que dichas moléculas peligrosas pueden tener sobre nosotros, evitando el 'estrés oxidativo'. Es por esto que ciertos alimentos ricos en antioxidantes, como el cacao, los arándanos, las bayas de goji o las alcachofas, pueden ayudarnos a mantener nuestro intestino sano.

Por supuesto, no todo se reduce a los antioxidantes. Tener suficientes nutrientes es algo muy importante también. Se ha descubierto en diversos estudios que los buenos niveles de calcio y de vitamina D reducen el riesgo de padecer cáncer de colon. Lo preocupante es que, como explicaba el doctor Ángel Durántez en Alimente, a gran parte de los pacientes que pasan por su consulta se les descubre, como mínimo, una insuficiencia de vitamina D que ha de ser suplementada.