Cuando seguimos un tratamiento médico basado en el consumo de fármacos, muchos pacientes se preguntan cuál es el momento ideal para ingerir la dosis correspondiente y si esta debe ir antes, después o durante la comida. Un factor que aunque parezca inofensivo afecta sobremanera al resultado final del proceso. ¿Habéis oído hablar alguna vez de la interacción entre el alimento y el medicamento? Este es el nombre que se utiliza para referirse a la alteración que sufre la acción de los fármacos a la hora de entrar en contacto con ciertos nutrientes, reduciendo así su efecto sobre el organismo o incluso provocando efectos secundarios.

“Es muy importante que tengamos en cuenta que las interacciones pueden producirse, no solo con los medicamentos que el médico nos receta, sino que también pueden producirse con aquellos productos que podemos comprar en la farmacia o en herbolarios y que no necesitan receta (productos dietéticos, productos a base de hierbas, vitaminas, suplementos minerales, etc). Debemos informar siempre al médico y al farmacéutico acerca de todo lo que estamos tomando y ellos nos darán las instrucciones y consejos necesarios”, explican desde el Centre d’Informació de Medicaments de Catalunya (CedimCat). Bajo esta premisa, ¿cómo debemos seguir el tratamiento correctamente?

Relación entre fármacos y comidas

Como hemos visto anteriormente, según el medicamento que nos hayan recetado, su consumo debe ser antes, durante o después de las comidas. Por ejemplo, cuando recomiendan tomar la dosis diaria en ayunas, “significa que deben tomarse al menos una hora antes de comer o al menos dos horas después de haber comido. Esta recomendación nos la hacen porque son medicamentos que si se toman comiendo o después de haber comido, es decir, con alimentos en el estómago, no se absorben correctamente y pierden su efecto”, aclaran desde el CedimCat.​

Foto: iStock.
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En cambio, si el doctor nos aconseja seguir siempre el tratamiento durante la comida, se refiere a que debemos tomar el fármaco mientras comemos o justo después de finalizar el almuerzo. Si no cumplimos este requisito, y al estar el estómago vacío, el medicamento no se absorberá correctamente y corremos el riesgo de sufrir dolor de estómago, náuseas o incluso vómitos. Por el contrario, cuando se trate de un medicamento que no puede coincidir con algún tipo de alimento, debemos dejar un espacio de unas dos horas entre ambas tomas para evitar rastro alguno en el estómago. Conociendo ahora todas estas pesquisas, ¿qué alimentos debemos evitar mientras nos medicamos?

Alimentos contra fármacos

  • Analgésicos. En este caso, estamos ante un fármaco de lo más eficaz contra el dolor muscular, de cabeza o de cualquier otra índole, siendo el ibuprofeno la variedad más utilizada. Como muchos de vosotros ya sabréis, esta sustancia no debe mezclarse con bebidas gaseosas ya que el gas ácido carbónico aumenta la concentración del medicamento en la sangre, pudiendo provocar una intoxicación o un daño en los riñones.

  • Antidepresivos. “Los medicamentos del grupo de los inhibidores de la MAO (tranilcipromina, fenelzina, nialamida) deben evitar ser mezclados con carnes, pescados, quesos o embutidos secos, pues estos medicamentos al entrar en contacto con la tiramina pueden aumentar críticamente la presión”, alerta el periodista Pepe Ribagorda en su blog De las cosas del comer.

Los analgésicos no deben mezclarse con bebidas gaseosas, ya que aumentan su concentración en sangre

  • Anticoagulantes. Recetada para curar y prevenir la trombosis, la warfarina choca con todos aquellos alimentos que contengan vitamina K como, por ejemplo, la col, las acelgas, las espinacas, el perejil, las coles de Bruselas, la coliflor, el brócoli o la lechuga romana y de hoja verde. En el caso de consumir ambas sustancias conjuntamente, el paciente puede aumentar el riesgo de sangrado.

  • Antiácido. Como su propio nombre indica, estos medicamentos neutralizan el ácido que el estómago produce cuando comemos. Por ello, se recomienda evitar los alimentos que suelen irritar el estómago como el ajo, el picante, los zumos de frutas y las bebidas con cafeína como el té, el café, el chocolate o los refrescos.

Foto: iStock.
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  • Medicamentos para bajar la presión arterial. Estos forman parte de la rutina diaria de aquellas personas que padecen o tienen riesgo de sufrir enfermedades del corazón y los riñones. La función principal de dichos medicamentos es aumentar la cantidad de potasio en la sangre. Para evitar una sobredosis, durante el tratamiento se debe limitar el consumo de patatas, plátanos, espinacas, atún, remolacha o coles de Bruselas, todos ricos en este nutriente.

  • Medicamentos para reducir el colesterol malo. La mezcla de cítricos y esta clase de fármacos puede provocar también una especie de sobredosis. “La atorvastatina, fluvastatina, lovastatina, simvastatina, rosuvastatina y pravastatina están indicados para la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Aquellos alimentos que se deben evitar mezclar con esta medicina son los cítricos como naranjas, limón, lima o pomelo”, concluye Ribagorda.