¿Sabíais que la artritis es una de las principales causas de discapacidad? Se trata de una enfermedad crónica que causa dolor y rigidez en las articulaciones, y que está compuesta por más de 100 tipos diferentes y trastornos relacionados que afectan de igual manera a los huesos, los músculos o los tejidos que sostienen las propias articulaciones. Cualquier persona, sin importar el sexo o la edad, corre el riesgo de padecer dicha dolencia, cuyos síntomas principales también incluyen la hinchazón y la dificultad para mover las extremidades.

En el caso de la artrosis, estamos ante una patología reumática que lesiona el cartílago articular, produciendo también dolor, rigidez e incapacidad funcional. “Normalmente la artrosis se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie”, explican desde la Fundación Española de Reumatología. En España, la artrosis afecta al 10% de la población general y su origen radica principalmente en un componente de riesgo genético.

La artrosis es una enfermedad articular que afecta al 10% de la población

Para prevenir la artritis, los expertos recomiendan mantener un peso corporal adecuado, tratar de impedir las lesiones en las articulaciones y los movimientos demasiado repetitivos o fortalecer los músculos que rodean las mismas. Mientras que para la artrosis, lo mejor es hacer que el cuerpo produzca energía; si no, los genes de las células se reprogramarán, provocando que las articulaciones se inflamen todavía más. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ambas afecciones tienen algo en común: la importancia de la alimentación a la hora de combatir los síntomas.

Frutas y semillas

Como bien es sabido, la nutrición y la salud están íntimamente ligadas. En una enfermedad como la artritis, la alimentación puede influir directamente en el desarrollo, el avance y los síntomas de la misma. Bajo esta premisa, “llevar una dieta estilo mediterráneo, consistente en frutas, verduras, aceite de oliva, frijoles, nueces y semillas, puede por ejemplo disminuir el dolor de la artritis al suplir el cuerpo de poderosos nutrientes antiinflamatorios”, aseguran desde la Arthritis Foundation.

Foto: iStock.
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Entre todos estos alimentos, destaca uno en particular: las cerezas. Esta fruta incluye en su composición una sustancia conocida como antocianina, famosa por sus increíbles efectos antiinflamatorios. Las fresas, los arándanos y las frambuesas también poseen este compuesto, aunque en menor medida. Además, los pacientes que sufren artritis deben seguir una dieta rica en proteínas de fácil absorción y digestión como, por ejemplo, el maíz, los frutos secos, las legumbres y las semillas. También los ácidos grasos omega 3, los antioxidantes, la vitamina C y la fibra resultan fundamentales.

En contraposición, la comunidad médica aconseja evitar el consumo de los productos demasiado procesados y refinados, los lácteos, el trigo, los cítricos y las grasas saturadas, entre otros. Asimismo, hay que eliminar de la dieta los “alimentos con niveles elevados de purinas, incluyendo órganos de carnes -como res, cerdo y cordero-, la mayoría de los pescados y mariscos, además de caldos y salsas a base de carne. Los refrescos endulzados con azúcar y los productos con fructosa incrementan los niveles de ácido úrico”, añade la Arthritis Foundation. Un resultado que también provoca la ingesta de cafeína y alcohol, en especial la cerveza.

El papel de las vitaminas

Numerosos estudios en la materia han revelado que los antioxidantes son la principal fuente de mejora para los pacientes que sufren artrosis. ¿El motivo? Este grupo de vitaminas, minerales y colorantes de origen vegetal frena la acción de aquello que ataca y degenera las articulaciones. Al igual que ocurre con la artritis, los alimentos ricos en vitaminas C, K y D y ácidos grasos omegas también son de gran ayuda. Los primeros al contribuir en el rejuvenecimiento de las articulaciones y estimular la producción de colágeno, mientras que los ácidos grasos protegen los tejidos conjuntivos, el cartílago y la salud de la piel.

Foto: iStock.
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También hay que añadir a la dieta alimentos naturales, libres de aditivos y conservantes, bajos en grasas saturadas y azúcares escondidos, y que contengan selenio y fibra como, por ejemplo, los cereales integrales, el atún, el pavo o las nueces. No obstante, son los alimentos neutralizadores y alcalinizadores los que más contribuyen a una mejora física. “Las llamadas frutas 'ácidas', que incluyen al limón y al pomelo, tienen un efecto neutralizador de los ácidos corporales. Además, ayudan a la eliminación o dispersión de los minerales que han formado depósitos en el cartílago de las articulaciones”, aseguran desde el portal Alimentación Sana.

En cuanto a las contraindicaciones alimentarias, es esencial consumir con moderación ingredientes como las grasas animales, la mantequilla, los fiambres y embutidos, los caldos concentrados, el queso, las infusiones, el chocolate, los huevos, la cerveza o aquellos que poseen una gran cantidad de purina en su composición. Todos ellos se depositan en las articulaciones, debilitándolas y empeorando los síntomas correspondientes, tal y como asegura un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Queensland, en Australia.