Los anacardos, también conocidos como nuez de la India o marañón, son el nuevo fruto seco de moda. Así, el termómetro de Instagram nos sirve para acreditar la tendencia gracias a sus más de 8.000 publicaciones dedicadas a este fruto seco con forma de riñón. Pero empezamos mal este artículo refiriéndonos a él como un fruto, pues en realidad es una semilla que curiosamente llega siempre a nuestras manos pelada y tostada. Es muy difícil encontrarla en otra versión, pero dejemos el intríngulis de la explicación para más adelante.

De Brasil hasta nuestros aperitivos

Aunque el común de los mortales lo considera un fruto seco, es más bien la semilla de un árbol originario de Brasil. Con el paso del tiempo, los colonizadores portugueses llevaron las semillas a la India y paulatinamente fueron introduciéndose en el sudeste asiático y África. Actualmente, sus productores más importantes son Brasil, la India, Costa de Marfil y Vietnam.

La semilla se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene urushiol, una resina muy tóxica

El anacardo o Anacardium occidentale L. pertenece a la familia Anacardiaceae, un extenso árbol genealógico que incluye cerca de 60 géneros y 400 especies. Además, guarda parentesco con el mango y el pistacho. Este alimento crece a la vera de un pseudofruto con apariencia similar a una ñora de color naranja con el que, además, se fabrican mermeladas y que es conocido como marañón, cojote, manzana de acajú, merey o ciruela dorada.

Lo cierto es que la semilla del anacardo se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene urushiol, una resina altamente tóxica que con un simple roce nos puede causar una dermatitis severa. ¿Y cómo se saca el fruto? El método empleado es un tratamiento de calor. Así, se desprende el fruto de la cáscara con seguridad, pero en el proceso también se acaba tostando el anacardo. Esto explica la dificultad de hallar en el mercado anacardos crudos y mucho menos en su cáscara.

Al rico y saludable anacardo

La moda por esta semilla está más que fundada, pues el anacardo exhibe sobradas razones nutricionales para que hayamos decidido hacerle un hueco en nuestra despensa. En concreto, y para ir abriendo boca acerca de sus virtudes, podemos citar los minerales, como el cobre y el magnesio, que encontramos en abundancia en el anacardo. Cabe recordar que el cobre resulta fundamental en nuestra salud, ya que es esencial para el óptimo estado de los huesos, el cabello o la piel. También para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

El anacardo es el alimento perfecto para las embarazadas ya que les aporta hierro y ácido fólico

Igualmente, la alta presencia de hierro lo convierte en el alimento perfecto, sobre todo para las personas que padecen anemia y para neutralizar esa predisposición a la falta de hierro de las embarazadas. El remate lo aporta el ácido fólico, otra pieza clave para el correcto desarrollo del embrión y el feto. Además, esta semilla es rica en vitaminas B1, B2, B6, B9, A, C, E y D. Sin embargo, no hay que desmerecer a las proteínas, los hidratos de carbono y la fibra dietética del anacardo.

Arma definitiva contra el colesterol

No es menester que tiremos de alimentos funcionales para rebajar nuestro colesterol, pues la sabia naturaleza ya ha dado con fórmulas magistrales. Un ejemplo de ello lo tenemos en los anacardos que consumidos de manera regular -con un puñado diario es suficiente-, pues reducen los niveles de colesterol alto al tiempo que incrementan el bueno. Todo ello gracias a su contenido en ácidos grasos insaturados, entre los que destacan el linoleico y el oleico. Los fitoesteroles del anacardo permiten mejorar los síntomas de la menopausia, convirtiéndolo en el snack ideal para afrontar los altibajos de esta época en la vida de una mujer.

Uno de los aminoácidos esenciales más importantes es el triptófano y resulta que también lo encontramos en abundantes cantidades en el anacardo. Este elemento es precursor de los neurotransmisores serotonina y melatonina, y de la vitamina B3 o niacina. En definitiva, actúa como un bálsamo para el sistema nervioso y su inclusión en la dieta nos ayuda a descansar, además de mejorar nuestro estado de ánimo.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

El veganismo ha irrumpido con fuerza y abundan los seguidores de esta dieta que recurren a la leche vegetal elaborada a partir del anacardo para presidir sus comidas. Para todos aquellos que quieran degustar una bebida elaborada a partir de esta semilla, les invitamos a que tomen buena nota de esta receta:

Leche de anacardos

Según explica la bloguera gastronómica Delicious Martha, a diferencia de lo que ocurre con otros frutos secos, como la almendra, el anacardo no necesita que lo dejemos en remojo durante varias horas para que se active, pues de por sí es muy tierno.

Ingredientes:

  • 150 gramos de anacardo crudo.

  • 800 mililitros de agua.

Si nos excedemos con el agua, no pasa nada, pues la leche de anacardos es muy cremosa. Lo metemos todo en la trituradora y listo. En cuanto a su duración, puede mantenerse en la nevera durante dos o tres días.