Somos lo que comemos, eso es un hecho. Y al igual que nuestros órganos y músculos se ven influenciados por los nutrientes que forman parte de nuestra dieta diaria, el cerebro también necesita un cuidado especial para trabajar a pleno rendimiento. Sobre todo, en esas épocas de gran actividad cerebral que requieren un extra de concentración. “El cerebro representa solo el 2% de nuestro peso: sin embargo, necesita alrededor del 20% de la energía que ingerimos”, explican desde el Collegi de Farmacèutics de Barcelona.

Es aquí cuando entra en acción la glucosa, principal fuente de energía del cerebro y presente en los alimentos ricos en carbohidratos como, por ejemplo, los cereales, las legumbres, las verduras, los frutos secos y los lácteos. Un exceso o un defecto de este nutriente puede provocar carencias nutricionales importantes, perjudicar al sistema nervioso y fomentar síntomas tan característicos como la irritabilidad, el cansancio, la falta de atención o los fallos en la memoria. Bajo esta premisa, ¿qué ingredientes debemos incluir en nuestra alimentación para sacar el máximo partido a nuestro cerebro?

Alimentos que mejoran la función cerebral

La composición de cada alimento tiene un efecto directo en la producción de señales químicas del cerebro, que son las responsables de transmitir la información a través del sistema nervioso. Estos neurotransmisores, entre los que destacan la dopamina, la serotonina o el triptófano, necesitan determinados nutrientes para salir adelante, los cuales reciben a través de la dieta que sigue cada individuo. ¿Cuáles son los alimentos más recomendados?

  • Arándanos. La gran cantidad de polifenoles que incluyen en su composición ayuda a combatir los radicales libres y a reducir el estrés oxidativo. Además, es uno de los principales aliados de la memoria a largo plazo dentro del mundo de la gastronomía, según un estudio publicado por la revista 'Forbes'. Esta cualidad se debe a la vitamina C, que activa las enzimas protectoras del cerebro, y el potasio, que genera y transmite el impulso nervioso.

  • Brócoli. Esta verdura, rica en vitamina K, posee una función indispensable en el proceso de coagulación de la sangre y los tratamientos contra el alzhéimer. Tal y como demostró una investigación realizada por la Universidad de Montreal, en Canadá, las personas mayores que consumen este alimento retienen mejor la información.

El cerebro necesita alrededor del 20% de la energía que ingerimos

  • Salvia. Otro estudio, esta vez publicado en la revista 'Pharmacological Biochemical Behavior', reveló que los adultos jóvenes que toman extracto de aceite de salvia con regularidad se enfrentan a las pruebas cognitivas de manera mucho más efectiva. Y es que este ingrediente incluye compuestos que previenen la descomposición de la acetilcolina, un neurotransmisor que participa en el aprendizaje y la memoria.

  • Aguacate. El alimento de moda también beneficia a nuestro cerebro gracias a su enorme cantidad de vitaminas y ácidos grasos omega 3. Entre sus muchas propiedades destacan la mejora de la percepción, la memoria y la concentración, y la prevención de enfermedades tan vinculadas al bienestar cerebral como la demencia y el alzhéimer. Además, su vitamina B9 reduce el riesgo de sufrir coágulos de sangre.

  • Avena. El desayuno predilecto de los amantes de la vida sana es capaz de controlar los niveles de azúcar y colesterol que, aunque no lo parezca, influyen notablemente en la salud cerebral. Asimismo, combate el estrés gracias a su poder ansiolítico y mejora la concentración y el rendimiento en épocas de intensa actividad neuronal. Eso sí, siempre y cuando se consuma con asiduidad.

  • Agua. Como ocurre con el resto del organismo, el agua también es fundamental para el buen funcionamiento del cerebro. Este es, junto a los músculos y los riñones, la parte del cuerpo humano que más concentración de agua tiene: un 85% de su peso total. Por este motivo, mantenerlo bien hidratado es imprescindible, sobre todo a base de agua y zumos o infusiones naturales.

  • Cacao. Con moderación y siempre en la versión más pura, el cacao posee multitud de antioxidantes que evitan el envejecimiento prematuro del cerebro, favorecen el flujo sanguíneo y potencian las habilidades cognitivas. Además, al ser rico en magnesio, nutre el sistema nervioso, aporta energía y reduce el nivel de estrés.

  • Yema de los huevos. Esta parte fundamental del huevo es una increíble fuente de colina, un precursor de la acetilcolina que a su vez es un neurotransmisor que se encarga de recordarnos esa información importante en nuestro día a día como, por ejemplo, dónde hemos dejado las llaves. A esto se une el poder de sus proteínas para mejorar el rendimiento cognitivo general.

Frente a todas estas recomendaciones, los expertos nutricionistas también han elaborado una lista de ingredientes nocivos para la salud de nuestro cerebro, entre los que destacan el exceso de grasas y azúcares, el abuso de sal, los alimentos demasiado procesados o todos esos productos químicos que tanto se utilizan en la industria para enriquecer el sabor, el aroma y la textura de los alimentos.