¿Imaginas vivir en una sociedad en la que las enfermedades del corazón sencillamente no existieran? Esa sociedad es real, se dedica a la horticultura, la pesca y la caza y se encuentra en la Amazonia boliviana. Sus habitantes, conocidos como tsimane (también tsimané y t'simane), no tienen problemas cardiovasculares y su tasa de hipertensión es mínima, así como la prevalencia de la obesidad y de la diabetes tipo 2.

Lógicamente, su robusta salud cardíaca, la mejor del mundo según los estudios realizados, tiene asombrados a médicos y a antropólogos. Y está claro que merece la pena conocer cuáles son sus hábitos y tomar buena nota de ellos.

"Los tsimane tienen la mejor salud cardiovascular jamás vista. ¿Pero comen como creemos que es mejor?"


Es lo que han hecho los antropólogos de la Universidad de California Santa Bárbara (UCSB) Michael Gurven y Thomas Kraft, en una investigación que ha llevado cinco años de trabajo y que ha contado con el apoyo del Instituto Nacional de Salud. Para llevarla a cabo, han analizado al detalle la alimentación de los tsimane y la han comparado a la de los mosetén, un pueblo de la misma zona, también indígena, con una historia, unas costumbres y hasta un lenguaje muy similares. Los mosetén, sin embargo, llevan años adoptando hábitos alimentarios provenientes de otras comunidades, más 'modernizadas'. Gurven y Kraft también han comparado la dieta de los tsimane con la del estadounidense medio.

Foto: iStock.
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Los resultados acaban de publicarse en 'American Journal of Clinical Nutrition' y, como señala el doctor Gurven, "nuestro anterior trabajo ya mostró que los tsimane tienen la mejor salud cardiovascular jamás vista, por lo que había un interés patente en comprender por qué y cómo. El primer punto a tratar es ¿qué comen? y ¿se están alimentando como creemos que es mejor para tener un corazón sano?".

Para averiguarlo, Gurven y Kraft entrevistaron a 1.299 hombres y mujeres tsimane, de entre 30 y 91 años, y obtuvieron un desglose detallado de su alimentación diaria. Para la comparativa analizaron también los hábitos nutricionales de 229 mujeres y hombres de la etnia mosetén, de entre 30 y 84 años.

Gran aporte de calorías y de carbohidratos

Los tsimane, la población de la salud de hierro, sigue una dieta alta en calorías (ingieren entre 2.433 y 2,739 al día) caracterizada por ser muy rica en hidratos de carbono, que suponen el 64% de su alimentación diaria total, mientras que las proteínas son el 21% de la misma y las grasas apenas el 15%. No comen una gran variedad de alimentos, si se comparan con los mosetén o con los norteamericanos. Así, casi dos terceras partes de su ingesta calórica proceden de los hidratos de carbono complejos (especialmente de los plátanos y de cereales, especialmente el arroz); otro 16% lo obtienen de 40 especies distintas de pescados y otro 6% restante de la caza de la zona. Solo el 8% de los productos que conforman su alimentación lo adquieren en los mercados.

Foto: iStock.
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Un consumo tan alto de hidratos de carbono puede resultar a primera vista sorprendente, si bien, como apunta Thomas Kraft, "otra de las 'dietas cardiosaludables' del mundo, la de Okinawa, tiene incluso un consumo más alto de carbohidratos. Pero comparten algo esencial, que estos no son simples, sino complejos. En el caso de la dieta Okinawa provienen fundamentalmente de las batatas y en la de los tsimane de alimentos como los plátanos y la yuca".

Los investigadores comprobaron la existencia de cierta deficiencia de calcio y de vitaminas D, E y K en su dieta, mientras que los niveles de potasio, magnesio y selenio (ligados directamente con la salud cardiovascular) de la misma eran mucho mayores que los de las de los mosetén y los estadounidenses. Lo mismo ocurrió con el consumo de fibra, notablemente más elevado entre los tsimane.

Un hombre tsimane de 80 años tiene la misma edad vascular que uno estadounidense de unos 55


El año pasado, un equipo de antropólogos y cardiólogos de distintas universidades del medio oeste de Estados Unidos también se interesó por esta etnia boliviana y realizó un estudio sobre ella, publicado en 'The Lancet'. Analizaron a un grupo de tsimane mayores de 40 años durante 2014 y 2015 y descubrieron que eran los que menor riesgo de sufrir arterosclerosis coronaria de los estudiados hasta el momento.

Mantener una intensa actividad física es clave

Como apuntó uno de sus artífices, el cardiólogo Chris Rowan, "Tienen menos aterosclerosis que las mujeres y hombres japoneses que siguen una dieta extremadamente baja en grasas. Su edad vascular general es al menos una década más joven que la media de cualquier otra población del mundo. Y un tsimane de 80 años tiene la misma edad vascular que un estadounidense de unos 55". Las conclusiones de este estudio mostraron que un estilo de vida con unos índices de colesterol y de presión sanguínea bajos, un índice de masa corporal normal, sin tabaco y con una gran actividad física (los tsimane permanecen activos el 90% del tiempo que están despiertos) disminuye los riesgos de padecer esta enfermedad.

En este sentido, la nueva investigación de Gurven y Kraft también hace hincapié en el ejercicio diario de los tsimane, que dan una media de 17.000 pasos al día, mientras que los estadounidenses dan unos 5.100. Esta actividad tan intesa les permite consumir tanta energía a través de la alimentación sin que el peso ni la salud vascular se resientan. Como indica Michael Gurven, "esto nos enseña que no puedes analizar lo que comes independientemente de lo que estás haciendo con tu cuerpo. Si eres activo físicamente, podrás ser más flexible con tu dieta que si no lo eres".

Foto: iStock.
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Pero empiezan a vislumbrarse nubarrones en el futuro de los tsimane, al menos en su salud cardiovascular de hierro. Así lo aseguran estos científicos, que también han comprobado cómo su tendencia es a seguir los pasos de los mosetén, quienes consumen más productos elaborados, con aditivos como sal, azúcar y distintos aceites, y cuyos índices de colesterol ya no son tan saludables. Como señala el doctor Kraft, "se están construyendo carreteras en la zona donde viven los tsimane y están empezando a verse con asiduidad embarcaciones motorizadas por el río que cruza sus aldeas, con lo que la gente está menos aislada que hace apenas unos años. Y esto está pasando a una velocidad de vértigo".

Según este nuevo estudio, los análisis más recientes muestran ya un incremento en los índices de masa corporal de los hombres y mujeres de esta población, lo que pone en riesgo la permanencia de la salud vascular que les ha hecho famosos en el mundo. Tal como indica Michael Gurven, "las tasas de obesidad, de diabetes tipo 2 y de enfermedades del corazón son más elevadas entre las poblaciones indígenas que se alejan de sus costumbres tradicionales. Y esto está sucediendo en todas las sociedades aborígenes del planeta".

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