Cuando queremos adelgazar, tenemos que consumir menos calorías de las que nuestro cuerpo emplea. A grandes rasgos y de manera reduccionista, así funciona el balance energético. No obstante, a veces podemos exponernos a una serie de prácticas que pueden ser contraproducentes para nuestro objetivo. Estas vienen precedidas por diversos hechos que, mal entendidos, pueden impedirnos bajar de peso de la manera deseada y provocar nuestra frustración.

Por ello, si el objetivo es adelgazar, conviene comprender la dimensión de ciertos actos para saber actuar en consecuencia, no padecer un superávit calórico y poder bajar de peso realmente.

La proteína ayuda a adelgazar

Foto: iStock.
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Los alimentos se componen de tres macronutrientes: hidratos de carbono, grasas y proteínas. Estas últimas son las que tienen una alta capacidad saciante, de hecho, diversos estudios científicos han amparado su utilidad en dietas para controlar el apetito y así mantener o bajar el peso corporal. No obstante, esto no significa que tomar alimentos ricos en proteínas vaya a evitar que engordemos. Al final, cada gramo de proteína aporta 4 calorías, lo que significa que si nos pasamos con la cantidad podemos estar realizando una gran ingesta energética. De esta manera, podemos caer también en un superávit calórico que nos impediría perder peso. Las proteínas nos ayudan a saciarnos y a controlar mejor la sensación de hambre, pero si nos pasamos con ellas, pueden resultar contraproducentes para los objetivos establecidos.

Haciendo ejercicio no ganamos peso

Practicar deporte y realizar actividad física provoca un aumento del metabolismo y que el organismo tenga una mayor demanda energética. De esta manera, perder peso puede resultar más sencillo, pues alcanzamos ese déficit calórico con más facilidad. No obstante, el hecho de hacer ejercicio no significa que automáticamente vayamos a tener un balance energético negativo y que no haya que controlar lo que se come. Por muy intensa que sea la práctica deportiva, si se acaba consumiendo más de lo que el cuerpo requiere, puede haber una ganancia de peso. Por ello, la actividad física no exime el control de la dieta y las calorías que se consumen.

Saltarse comidas es negativo

Tres, cinco, seis… La cantidad de comidas que se realizan al día puede variar y todas son válidas para bajar, mantener o subir el peso. La frecuencia solo afecta a la forma de distribuir los alimentos y las calorías a lo largo de la jornada y se puede consumir la misma energía comiendo más o menos veces. No obstante, realizando más ingestas es posible controlar mejor el apetito, porque no pasa tanto tiempo entre unas y otras. El problema llega cuando se salta una de estas comidas, algo bastante común. Es entonces cuando se llega con más hambre a la siguiente, momento en el que se puede producir un atracón con el que se superan las calorías que se debían haber consumido inicialmente entre las dos ingestas.

¿Hidratos por la noche? Sin problema, pero teniendo en cuenta las calorías totales y la calidad de los mismos

Saltarse una comida no tiene que ser negativo si posteriormente se compensa de manera razonable en la siguiente, introduciendo los mismos nutrientes y calorías. Siempre que se controlen y seamos conscientes de ellas no se incurrirá en un superávit energético.

Los hidratos no engordan por la noche

Foto: iStock.
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Uno de los mitos más extendidos y desmontados es que los hidratos engordan por la noche. Ya ha quedado claro que estos se pueden consumir sin problema a cualquier hora y no tienen por qué hacernos ganar peso, siempre y cuando estemos consumiendo menos calorías de las que necesitamos. No obstante, si no se tiene cuidado, hay cierto riesgo en las últimas horas del día cuando el propósito es adelgazar. Las dietas hipocalóricas para bajar de peso son más efectivas si incluyen hidratos complejos con alto contenido en fibra como verduras, frutas, pastas, arroces y panes integrales para que resulten más saciantes. No en vano, si se está siguiendo una de estas dietas y por la noche ingerimos solo hidratos simples con poca cantidad de fibra y proteína, esta ingesta va a tener poco poder para apaciguar el hambre. Esto puede llevarnos a comer más cantidad para saciarnos, momento en el que es posible que nos pasemos con las calorías que necesitamos en un día e incurramos en un superávit energético que nos haría ganar peso.

¿Hidratos por la noche? Sin problema, pero teniendo en cuenta las calorías totales y la calidad de los mismos para que nos sacien y no tengamos que aumentar la ingesta o picotear más tarde.