Es el sueño de muchos, poder comer a demanda, sin contar calorías, y no asustarse al subirse a la báscula. Hasta ahora es una quimera, pero una nueva investigación aporta unos datos sorprendentes que hacen pensar que podría convertirse en realidad en un futuro próximo. La ha llevado a cabo un equipo de químicos, cardiólogos, fisiólogos, biólogos y neurocientíficos pertenecientes a diferentes universidades del mundo, desde la de Pohang, en Corea del Sur, pasando por la de Santiago de Chile, la de California o la de Flinders, en Australia; y se ha publicado en EMBO.

El trabajo se ha centrado en analizar el gen RCAN1, localizado en el cromosoma 21, uno de los 23 pares del cronotipo humano. Las personas con síndrome de Down tienen tres cromosomas en el par 21, en lugar de las dos copias habituales y el control del peso es un reto especialmente complicado para ellas, lo que también les hace tener un mayor riesgo de padecer diabetes.

"Los fármacos que estamos probando indican que con ellos se quemaría más grasa mientras la gente descansa"

Los investigadores de este nuevo estudio ya habían mostrado en un análisis con ratones que los que tenían una trisonomía cromosómica en la región que contiene el gen RCAN1 eran hiperglucémicos, mientras que el resto no. Esto les hizo adentrarse más en el papel de este gen como regulador del metabolismo. Para ello ofrecieron a dos grupos de ratones, uno de ellos con dicho gen bloqueado, una alimentación que favorece la obesidad, con el 60% de las calorías provenientes de las grasas, durante 25 semanas. Y se demostró que esos roedores eran resistentes a esa dieta porque su metabolismo actuaba de forma mucho más rápida que el del grupo de control; esto es, que era capaz de quemar las calorías en vez de acumularlas en mayor medida que el resto.

Foto: iStock.
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El profesor Damien Keating, de la Universidad de Flinders y director de este trabajo, afirma que "estamos en proceso de testar una serie de medicamentos que ya tenemos sobre este gen y ver si inhiben RCAN1 y si podrían representar potenciales nuevos fámacos antiobesidad. Nuestros primeros resultados señalan que con ellos se quemarían más calorías mientras la gente descansa. Esto significa que el cuerpo almacenaría menos grasas sin que fuera necesario que la persona redujera su consumo calórico o practicara más deporte. Los datos de este estudio podrían tener como resultado el desarrollo de una píldora que bloqueara la función del RCAN1 y que favorecería una pérdida de peso. Potencialmente sería un nuevo camino en la lucha contra la obesidad".

Resulta tan prometedor que el Gobierno australiano ha dotado de fondos a estos investigadores para avanzar en esa búsqueda del fármaco definitivo. No hay que olvidar que la obesidad es ya una epidemia a nivel mundial. El 60% la población española está por encima de su peso (el 39,9% tiene sobrepeso y el 21,6% es obesa), según el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), mientras que dos terceras partes de los adultos autralianos, estadounidenses y británicos tienen sobrepeso u obesidad.

Combatir la obesidad... y más enfermedades

Esta enfermedad, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud (y que se diagnostica cuando el índice de masa corporal es 30 o superior a esta cifra), aumenta el riesgo de padecer muchos otros trastornos, entre ellos diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, problemas óseos y articulares, cálculos biliares, algunos tipos de cáncer (entre ellos de esófago, colorrectal, de endometrio, de páncreas...) y enfermedades respiratorias. El último estudio al respecto, llevado a cabo por la Universidad de Toronto y publicado hace apenas unos días en 'Journal of Obesity', muestra que las personas obesas tienen más riesgo a sufrir EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) que el resto, incluso aunque no hayan fumado nunca.

Hasta que la píldora esperada sea una realidad lo más efectivo contra la obesidad es prevenirla


El tratamiento de la obesidad es complicado, debido a que sus causas son multifactoriales y entre ellas entran desde factores genéticos a sociales, económicos o de estilo de vida. Actualmente el método más eficaz para tratarla lo ofrece la cirugía bariátrica, procedimientos quirúrgicos para reducir la capacidad gástrica, pero solo se utiliza en caso de obesidad mórbida, esto es, cuando el IMC es 40 o superior a esta cifra, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

Foto: iStock.
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En cuanto a los tratamientos farmacológicos, son muy escasos y no tienen más del 10% de eficacia en el peso corporal. Por este motivo son numerosas las investigaciones que buscan nuevas dianas para dar con el medicamento perfecto que ofrezca un éxito mayor frente a esta enfermedad, cuya tendencia sigue en aumento en el mundo occidental.

Hasta que la píldora esperada sea una realidad, lo más eficaz que podemos hacer para combatirla es prevenirla. La Fundación Española del Corazón ofrece consejos prácticos para hacerlo: realizar ejercicio físico con regularidad y alimentarse de forma variada y equilibrada. Para lograr esto último aconsejan no seguir una dieta muy restrictiva y sí limitar el consumo de grasas. Convendrá optar por los cortes magros de carnes y pescados, evitar las frituras, decantarse por los cereales integrales y restringir la bollería, consumir al menos cinco raciones diarias de frutas y verduras, evitar los alimentos con alta concentración de azúcares, como las mermeladas o los refrescos, y utilizar técnicas de cocinado que precisen poca grasa (plancha, vapor). La grasa añadida preferente será el aceite de oliva virgen extra.