La presencia de gas en el sistema digestivo es una parte normal del proceso de digestión, al igual que su eliminación a través de eructos y flatulencias; aunque su prolongación en el organismo puede llegar a condicionar la vida del individuo. Para aquellos que todavía no lo sepan, los gases son consecuencia de la fermentación de los alimentos durante la digestión y la entrada de aire durante la comida. Sin embargo, existen otras causas secundarias que también propician la aparición de dichos síntomas, como, por ejemplo, comer con rapidez, tomar en exceso alimentos ricos en fibra, el consumo de ciertos antibióticos que alteran la flora intestinal, el estreñimiento, la obesidad o el sedentarismo.

Pero, como ocurre con la mayoría de dolencias que afectan al cuerpo humano, la alimentación también juega un papel importante en el tratamiento de los gases. Sobre todo, si hablamos de los vegetales crucíferos, cuyo impacto en el sistema digestivo supera al del resto. Hablamos del brócoli, los champiñones, los espárragos, la pera, la manzana y los frijoles, entre otros. ¿Qué combinaciones de alimentos hacen también un flaco favor a este trastorno?

Mejor por separado

“Combinar bien los alimentos no solo nos permite mejorar la digestión, sino también asimilar mejor los nutrientes. El sistema digestivo requiere menos energía y el resultado es que el organismo puede centrarse en otras funciones como reparar células y depurar el cuerpo”, aseguran desde la revista digital de salud y nutrición 'Soy Como Como'. Así, resulta fundamental mantener alejados esos grupos de alimentos que producen estragos en lo que a gases y flatulencias se refiere. ¿Qué ingredientes no debemos mezclar en la misma comida para evitarlos?

  • Como hemos visto anteriormente, los alimentos ricos en fibra son poco digestibles, por lo que su exceso puede provocar este síntoma. Aunque se recomienda seguir incluyéndolos en la dieta diaria pues, en su justa medida, mejoran el tránsito intestinal y evitan el estreñimiento. Con un máximo de 30 gramos diarios es suficiente. Dentro de este grupo encontramos verduras y legumbres como la lechuga, la espinaca, la patata, la calabaza, las lentejas y los garbanzos. También las nueces, los granos integrales y enteros, y frutas como los melocotones, las mandarinas o los higos.
  • También hay que evitar al máximo los fritos y las grasas, ya que la mayoría son de digestión lenta y difícil, lo que se traduce muchas veces en la aparición de gases. Además, tampoco podemos olvidar su exceso de calorías.

Combinar bien los alimentos nos permite mejorar la digestión y asimilar mejor los nutrientes

  • “La lactosa, aunque no se sea intolerante a ella, es un azúcar que provoca la inflamación del intestino por la dificultad de este para absorberla, especialmente la contenida en la leche”, aseguran desde el portal especializado Salud Envidiable. Así, el queso, los helados y, en menor medida, los yogures también se ven afectados. Por lo tanto, si sois propensos a tener gases, evitad la combinación de las frutas antes expuestas y estos productos lácteos.
  • Asimismo, estas frutas tampoco deben mezclarse con cereales o pseudocereales -también integrales-, entre los que se encuentran el arroz, el trigo, el centeno, la cebada, la quinoa o el amaranto; así como los productos que los incluyen en su composición como el pan o la pasta. Ambos tienen un efecto casi directo sobre los gases intestinales.
  • Obviamente, si el objetivo es evitar estos incómodos síntomas, se recomienda eliminar de la dieta las bebidas gaseosas, en especial los refrescos y la cerveza. Además de no aportar ningún nutriente interesante, su consumo provoca de inmediato una molesta hinchazón. El agua es la única opción aconsejable.

Foto: iStock.
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Además de los alimentos expuestos anteriormente, existen otras recomendaciones generales que combaten la aparición de gases intestinales. Bajo esta premisa, los expertos aconsejan masticar bien los alimentos antes de tragarlos, ingerir poca cantidad de líquido durante las comidas, recurrir a métodos de cocción sencillos y sin demasiado aceite, incluir después del postre una infusión de hierbas digestivas -como la manzanilla, la menta, el jengibre o el hinojo-, comer en un ambiente relajado y sin prisas, o no vestir prendas que se ajusten a la zona digestiva.

Alternativas

Tras tomar nota de los alimentos que motivan y estimulan las flatulencias, es importante tener también en cuenta que con unas simples variaciones en la dieta los resultados serán totalmente diferentes. Por ejemplo, en vez de recurrir a diario a los productos lácteos habituales, podemos sustituirlos por alimentos fermentados como el kéfir, que también mantienen un buen equilibrio de la flora intestinal. También resulta de gran ayuda optar únicamente por frutas y verduras de temporada y ya maduras, pues su digestión será mucho más sencilla.

Por otro lado, tal y como aseguran desde el portal Taller de Salud, las frutas “solo combinan bien con los vegetales de hoja verde, ya que necesitan el mismo tiempo de digestión”, que se sitúa alrededor de los veinte minutos. En cuanto a los alimentos y nutrientes que mantienen a raya los gases destacan los ácidos grasos omega 3, la carne -especialmente la de vacuno, pavo y pollo-, los huevos escalfados, duros, pasados por agua o en tortilla; y también ingredientes sueltos como la papaya, la escarola, el vinagre de manzana, el cilantro o la menta fresca.