Síndrome de dumping: conoce sus síntomas y cómo prevenirlo
  1. Bienestar
TRATAMIENTO DIETÉTICO

Síndrome de dumping: conoce sus síntomas y cómo prevenirlo

Más del 20% de los pacientes que han sido sometidos a una cirugía gástrica padecen esta dolencia, una de las posibles complicaciones de dicha intervención

Foto: Dolor abdominal. (iStock)
Dolor abdominal. (iStock)

Para aquellos que todavía no lo sepan, una gastrectomía es una cirugía que se lleva a cabo con el objetivo de extirpar todo o parte del estómago, por una úlcera gastroduodenal complicada o un caso grave de cáncer gástrico, entre otras dolencias. Como es de esperar, esta intervención implica la eliminación o reducción en la producción de jugo gástrico, por lo que el paciente requiere una dieta muy particular. Sin embargo, los efectos secundarios de la operación también pueden ocurrir durante el posoperatorio, momento en el que suele aparecer el famoso síndrome de dumping.

Este trastorno, conocido también como síndrome de evacuación gástrica rápida, provoca que el contenido del estómago se traslade al intestino delgado de manera descontrolada y demasiado rápida. Su incidencia y gravedad dependen directamente del tipo de operación a la que ha sido sometido el paciente, pues el síndrome de dumping no solo está vinculado a las gastrectomías, también a los bypass gástricos -para el tratamiento de la obesidad mórbida- o cualquier cirugía esofágica de importancia.

Retortijones, náuseas, cólicos e hipotensión son algunas de las manifestaciones de este trastorno


Además, sus síntomas suelen manifestarse de dos formas: entre los 15 y 30 minutos después de la comida, en lo que se conoce como dumping precoz; o de dos a cuatro horas después de comer -sobre todo si la dieta ha incluido alimentos ricos en carbohidratos-, que es cuando recibe el nombre de dumping tardío. ¿Cómo se manifiesta la enfermedad en el organismo?

Síntomas del síndrome de dumping

Aunque las posibilidades de padecer este síndrome suelen estar muy presentes tras una operación gástrica o esofágica -más del 20% presentan dicha dolencia-, son muchos los síntomas que encienden la voz de alarma y dan la oportunidad al paciente de poner remedio cuanto antes. Los signos más frecuentes son la aparición de retortijones, náuseas, cólicos, dolor abdominal, hipotensión, debilidad, sudores o incluso taquicardias. Sin embargo, en el caso del dumping tardío, también suelen emerger otros síntomas como hambre, ansiedad o temblores.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

Afortunadamente, tal y como aseguran desde la clínica Obésitas, estos síntomas suelen remitir e incluso desaparecer al año de la intervención quirúrgica que ha desencadenado el síndrome de dumping. Eso sí, esta resolución no es absoluta, aunque sí tiene lugar en la mayoría de casos. Por ello, la educación nutricional supone un elemento de suma importancia para evitar estas complicaciones y aliviar los síntomas antes expuestos. ¿Qué pasos debe seguir el paciente para cumplir ambos objetivos?

Tratamiento dietético recomendado

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

Entre las recomendaciones dietéticas que advierten los expertos encontramos la ingesta de porciones más reducidas -cinco o seis comidas pequeñas en vez de tres grandes-, comer más despacio, masticar bien los alimentos, beber agua media hora antes de cada comida -en vez de hacerlo durante la misma- o reposar el estómago 20 minutos después de dicho consumo. Sin embargo, estos consejos también incluyen qué tipo de alimentos deben formar parte o no de la dieta posgastrectomía:

  • Tal y como aseguran desde el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, hay que evitar los alimentos muy fríos o muy calientes, porque pueden producir diarrea. Además, durante el comienzo del tratamiento, hay que eliminar de la dieta los hidratos de carbono de absorción rápida como, por ejemplo, el azúcar, los zumos de frutas, las harinas refinadas y derivados, la miel o algunas frutas como los plátanos o las pasas.
  • Los alimentos ricos en azúcares o carbohidratos simples no deben ingerirse de forma aislada, sino combinados con otros más saludables como las verduras o el pescado.
  • Igualmente, se aconseja mezclar los platos de pasta y arroz con verduras o ingredientes más proteicos -que ya suelen formar parte de estas recetas- como el atún, la carne picada o el salmón.
  • En el caso de que la leche de vaca siente mal al estómago, los expertos de Sanitas recomiendan recurrir a la leche sin lactosa. Para comprobar adecuadamente dicha intolerancia, es preferible ir poco a poco: primero con un yogur, luego con queso y después con la leche habitual, siempre y cuando no se hayan observado problemas digestivos con los alimentos anteriores.

Comer despacio, porciones pequeñas y masticar bien los alimentos son algunas de las recomendaciones

  • Como en cualquier dieta sana y equilibrada, las bebidas y alimentos azucarados y los productos industriales ricos en grasas saturadas están prácticamente prohibidos.
  • También se desaconsejan los alimentos con fibra como las verduras duras o fibrosas, la fruta y los integrales. Aunque desde el portal Quirón Salud sí alaban los efectos de la fibra soluble, presente en la avena, los guisantes, las manzanas, la zanahoria, el pepino, la naranja y la ciruela.
  • Como bien es sabido, las carnes muy duras dificultan la digestión, motivo por el que se recomienda evitarlas. Hablamos de la carne de buey o de ternera.
  • “Emplear técnicas culinarias que utilicen pequeña cantidad de aceite en la elaboración de platos: cocción al vapor, asado, plancha, papillote, microondas, etc. Por lo tanto, se evitarán las frituras, rebozados, guisos y platos precocinados”, añaden desde el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
  • Otra de las recomendaciones nutricionales más habituales es la separación de los alimentos líquidos y sólidos. Estos no deben mezclarse bajo ningún concepto.

En cuanto a los alimentos recomendados, destacan las verduras y legumbres cocidas, asadas y sin piel; el aceite de oliva, el pescado blanco -el bacalao, la dorada, el lenguado, la merluza o el mero, entre otros-, las carnes magras y tiernas -como el pollo, el conejo o el pavo-, los huevos enteros, los derivados lácteos naturales y desnatados, y especias concretas como el laurel, el orégano, el perejil, el ajo y la canela.

Alimentos
El redactor recomienda