Todo el mundo conoce a la perfección ese dolor muscular conocido como agujetas, resultado directo de un esfuerzo físico no habitual y reiterado. Sin embargo, ¿sabemos realmente por qué se produce esta molestia? Existen dos teorías: la primera expone que el dolor muscular procede de una acumulación de ácido láctico entre los músculos, un desecho del metabolismo que se cristaliza y genera dicho achaque; la otra teoría apunta a la fricción que provoca el movimiento constante de las fibras musculares, que desemboca en la rotura e inflamación del músculo, ocasionando así un dolor para muchos insoportable.

Entre los remedios que los expertos recomiendan para prevenir la aparición de las agujetas destacan el uso de cremas antiinflamatorias, la crioterapia, una hidratación exhaustiva o la práctica de ejercicios cardiovasculares muy suaves para recuperar la forma. Sin embargo, entre todas estas opciones destaca una en particular: la alimentación. Si añadimos a nuestra dieta los ingredientes adecuados, podemos reducir las molestias y los dolores musculares después de hacer ejercicio. Eso sí, debemos olvidar el clásico vaso de agua con azúcar, pues resulta inservible. Entonces, ¿cuáles son los alimentos afortunados?

Magnesio

Foto: iStock.
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Uno de los minerales que perdemos durante el ejercicio físico es el magnesio, cuyo déficit provoca calambres, rigidez o espasmos musculares; síntomas que se asemejan a las temidas agujetas. Sin mencionar otras dolencias de importancia como la diabetes, los virus estomacales, el síndrome del intestino irritable o la enfermedad de Crohn. Para recuperar el nivel adecuado de magnesio, debemos dar más protagonismo a alimentos de consumo diario como la leche, los frutos secos -en especial las almendras-, el chocolate negro, la quinoa, el aguacate y, sobre todo, las verduras de hoja verde.

Omega 3

Como bien hemos visto anteriormente, la mejor dieta para calmar las agujetas es aquella con propiedades antiinflamatorias. La canela y el jengibre son dos de los alimentos que mejor funcionan, según los resultados de un estudio realizado con atletas iraníes. Además, los alimentos ricos en omega 3 y flavonoides también son de gran ayuda. Dentro de este grupo encontramos los pescados azules -como el salmón, la trucha de río, la caballa o el atún-, las nueces, las semillas de linaza, el marisco, las manzanas, los arándanos, las fresas y las espinacas.

Infusiones y especias

Foto: iStock.
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Aliviar la tensión muscular a través de la relajación y la buena oxigenación es una alternativa igual de beneficiosa que el resto. Para ello, los expertos recomiendan la ingesta diaria de infusiones como la manzanilla, cuyo poder antiinflamatorio promete un efecto mucho más efectivo sobre las agujetas. En cuanto a las especias, “debes saber que la pimienta de cayena es un analgésico natural capaz de mitigar las molestias musculares y las agujetas de forma considerable. Utilízala como ingrediente de tus aderezos para ensaladas o menestra o tómala como infusión, mezclada con un poco de leche y miel…”, aseguran desde el portal especializado Guía Fitness.

Vitamina C y bromelina

La vitamina C es uno de los nutrientes más poderosos de cuantos habitan en el mercado. Esta es esencial para recuperar el equilibrio de nutrientes después del entrenamiento, una práctica que gasta mucha energía. Como bien es sabido, el perejil, el brócoli, los cítricos, el pimiento rojo, el kiwi o la papaya son solo algunos de los alimentos que portan esta sustancia. Sin embargo, su efecto es mucho más potente si se combina con la bromelina, una enzima con acción proteolítica que mejora la asimilación de los aminoácidos que la componen. ¿Dónde podemos encontrarla? Muy sencillo: en el tallo, la pulpa y el jugo de la planta de la piña.

Carbohidratos y proteínas

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Ambos compuestos son fundamentales en la dieta de cualquier deportista, pues ayudan a que el músculo se repare con éxito y a recuperar la energía perdida. Y es que tanto los carbohidratos como las proteínas favorecen el anabolismo, es decir, la síntesis proteica y la reparación de tejidos. Sin embargo, los nutricionistas alertan que su consumo no debe superar los dos gramos por kilo. ¿Qué alimentos cumplen estos requisitos? El arroz, la pasta, las patatas cocidas, los guisantes, la soja, legumbres como los garbanzos y las lentejas, los huevos y las carnes magras como, por ejemplo, el pollo, el pavo, el lomo de cerdo o el conejo.

Fitoquímicos

Las sustancias fitoquímicas están presentes de manera natural en los alimentos de origen vegetal y entre sus beneficios destacan su poder antioxidante, la prevención de enfermedades cardiovasculares y procesos tumorales o cancerosos -de hecho, se investigan de manera exhaustiva en la actualidad- y, cómo no, la modulación de los procesos inflamatorios del organismo. Entre los fitoquímicos más populares encontramos los carotenoides, los fenoles y los terpenos, presentes en la cebolla, la alcachofa, el vino tinto, las semillas de lino, el apio, la quinoa, la coliflor o el ajo.