Quizas, lo más habitual es tener la tensión arterial alta o hipertensión -según la OMS, uno de cada cinco adultos la padece-, la cual constituye un enemigo sumamente peligroso si no se trata, por cuanto comporta numerosas consecuencias para la salud personal como accidentes cerebrovasculares, enfermedades coronarias o insuficiencia renal. Frente a ella, nos encontramos con la hipotensión, es decir, una presión arterial más baja de lo habitual.

Según el portal MedlinePlus, la hipotensión se produce "cuando la presión arterial es mucho más baja de lo normal. Esto significa que el corazón, el cerebro y otras partes del cuerpo no reciben suficiente sangre. La presión arterial normal casi siempre está entre 90/60 milímetros de mercurio y 120/80 mmHg". Dicho de otra manera, la hipotensión conlleva que los latidos del corazón sean más lentos de lo habitual porque el organismo no recibe la sangre necesaria para la realización de sus funciones.

El aumento de la hipotensión reside en el consumo de alcohol o ciertos medicamentos, entre otras causas

A priori, puede parecer que es más saludable tener unos marcadores bajos, pero lo cierto es que si son anormales comportan igualmente consecuencias negativas para nuestra salud. Según el portal Mayo Clinic, en algunas personas la presión arterial baja es un buen indicativo de la existencia de otros problemas ocultos, "en especial cuando baja de repente o se hace acompañar de signos y síntomas como mareos o aturdimiento, desmayos, visión borrosa, náuseas, fatiga o falta de concentración".

Los alimentos que suben la presión arterial

Foto: iStock.
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El origen de la hipotensión reside en numerosas causas como, por ejemplo, la ingesta de alcohol o algunos medicamentos. No obstante, determinados alimentos pueden ayudar a que la presión arterial suba o permanezca a unos niveles saludables. ¿Cuáles son los que nos ayudan a mantener a raya la presión arterial?

  • Agua. Según el portal Mayo Clinic, los líquidos provocan un incremento del volumen sanguíneo y, además, ayudan a prevenir la deshidratación, dos factores estrechamente relacionados con la hipotensión.
  • Sal. Reducir el consumo de este mineral es sumamente producente para regular la hipertensión, sin embargo, para poner remedio a la hipotensión es una aliada interesante. No obstante, hay que tener en cuenta que el consumo excesivo de sal, además de propiciar la retención de líquidos, puede ocasionar otros problemas e incluso el efecto contrario, que se incremente más de lo debido.
  • Regaliz. Al hablar de regaliz lo primero que se nos viene a la mente son los palos dulces y caramelos que se comercializan en las tiendas, pero nos referimos al regaliz natural de la planta. Este contiene ácido glicirrícico (GZA), un ingrediente activo que provoca la retención de sodio y la pérdida de potasio. Tanto el palo natural como en infusión, esta planta es un excelente remedio para el incremento de la tensión.
  • Cafeína. La relación de esta sustancia con la presión arterial viene de lejos, de hecho, ha ocupado innumerables estudios. Aunque depende de las tazas que tomemos o de la capacidad de nuestro organismo para fabricar las enzimas que la metabolizan y la digieren, esta sube la presión arterial. Según Mayo Clinic, "puede provocar un aumento corto pero drástico de la presión arterial". Es decir, la cafeína se presenta como un remedio transitorio, en tanto que "no produce un efecto a largo plazo en la presión arterial".
  • Especias. Además de saborizar y aromatizar las comidas, estas son unas grandes aliadas para los hipotensos. De todas ellas, el romero, el jengibre, la pimienta o la cúrcuma ayudan a mantener la hipotensión a raya.

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  • Frutos secos. Todos los integrantes de esta familia son ricos en sodio, sobre todo los que son comercializados como aperitivos, en tanto que contienen sal añadida. Además, aportan generosas cantidades de vitamina B, que es coadyuvante de la producción de glóbulos rojos, necesarios para el mantenimiento de unos niveles de presión arterial adecuados. Por tanto, las nueces, las avellanas, las almendras, las uvas pasas y los cacahuetes son interesantes aliados de las personas hipotensas.
  • Quesos. Cuanto mayor grado de curación tengan estos derivados lácteos, menor es su contenido en agua y, por tanto, mayor es el de sodio. Para los hipertensos es una mala noticia, pero no para quienes tienen la tensión baja, por cuanto ayudan a incrementar los niveles. Además, son generosos en vitamina B, que, como hemos mencionado, es una excelente coadyuvante de la presión arterial.
  • Alimentos ricos en vitamina C. También conocida como ácido ascórbico, este nutriente es esencial para nuestro organismo y también para el control de la tensión. Al menos es lo que desprende el estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) y publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition'. Concluye que la ingesta de grandes dosis de esta vitamina contribuye al descenso moderado de la tensión arterial, ya que esta "puede actuar como diurético haciendo que los riñones eliminen más sodio y agua del cuerpo, y ayudando a relajar las paredes de los vasos sanguíneos, lo que a su vez reduce la presión arterial". Por tanto, los cítricos -naranja, pomelo o limón-, el kiwi, la col, el nabo, el rábano, el hígado, los pimientos o el brécol son excelentes coaligados para paliar los síntomas de los hipertensos.
  • Germen de trigo. Se trata de la parte más tierna del grano y también la que más densidad nutricional proporciona. Contiene vitamina B que, como hemos explicado, ayuda a mantener la producción de glóbulos rojos, la presión arterial y, por tanto, la tensión.