A pesar de lo que muchos creen, el seguimiento de una dieta inadecuada para el organismo no solo se refleja en el aumento o la pérdida de peso. Todos aquellos síntomas y trastornos que el cuerpo humano experimenta a lo largo de nuestra vida suelen estar estrechamente ligados a la alimentación, responsable de su cuidado desde el interior. Por eso, cuando algo no funciona, él mismo se encarga de comunicárnoslo a través de una serie de señales que algunos no son capaces de interpretar correctamente, perjudicando aún más la salud del organismo.

Como consecuencia, nos sentimos mal sin una razón aparente pues, en muchos casos, signos tan recurrentes y claros como vómitos, náuseas, cólicos o estreñimiento apenas hacen acto de presencia. Por ello, para aprender a identificar los mensajes de nuestro cuerpo -que suelen ser a largo plazo-, el cual pide a gritos un cambio urgente de alimentación, os mostramos a continuación esas alteraciones relacionadas con la ingesta de ingredientes nocivos para la salud.

1. Cansancio constante

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Muchos relacionan este achaque a la falta de sueño nocturno, el exceso de trabajo o simplemente a esa rutina extenuante a la que está sometida la sociedad moderna. Sin embargo, el cansancio puede ser consecuencia del consumo diario de carbohidratos y azúcares, muy presentes también en las dietas propias del siglo XXI. Y es que aunque su función sea la de proporcionarnos energía, su efecto pasa rápidamente dejando tras de sí una sensación de agotamiento difícil de ignorar. ¿La solución? Reducir la presencia de pasta, arroz blanco o productos procesados y sustituirlos por fruta y frutos secos.

2. Mal descanso

Con relación al indicio anterior, un estudio realizado por la Escuela de Medicina de Perelman, de la Universidad de Pensilvania, asegura que mantenerse despierto durante la noche puede ser culpa de una mala dieta. Tras analizar la alimentación de más de 4.000 personas, llegaron a la conclusión de que quienes dormían menos de seis horas por la noche consumían también menos variedad de alimentos; todo lo contrario a los sujetos que tienen un patrón de sueño normal y siguen una dieta sana, equilibrada y heterogénea.

3. Cuidado con el cabello

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Aunque a simple vista no tengan nada que ver, la alimentación y el estado del cabello están muy relacionados. De hecho, la pérdida inexplicable del mismo puede ser fruto de un déficit de calorías y proteínas, tal y como demuestra un estudio realizado por la prestigiosa Universidad de Harvard. Así, los expertos aseguran que un adulto debe consumir, como mínimo, 0,8 gramos diarios de proteína -presente en alimentos de consumo habitual como las lentejas, el salmón, el huevo, los frutos secos o los vegetales de hoja verde-. Si no es así, el cabello corre el riesgo de caerse y romperse con mayor facilidad; además de lucir menos lustroso. La falta de ácido fólico, hierro o vitamina E también puede estar detrás de este síntoma.

4. ¿Depresión o falta de nutrientes?

Como bien es sabido, para mantener la energía durante toda la jornada y un nivel de azúcar en sangre adecuado, es fundamental ingerir las suficientes calorías. Si a esta carencia sumamos la falta de carbohidratos, el individuo experimentará un cambio en su estado de ánimo, pudiendo sufrir incluso algunos de los síntomas propios de la depresión. Y es que este compuesto participa en la producción de serotonina, cuya reducción implica la aparición de sentimientos como la tristeza, la desconfianza o la ansiedad.

5. Orinar a menudo

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Son muchas las personas que visitan con asiduidad el cuarto de baño. Sin embargo, el consumo abundante de agua no se encuentra detrás de esta práctica, sino una dieta con demasiado azúcar. Si los niveles de glucosa son muy altos, estos dañan los vasos sanguíneos que residen en los riñones y que, finalmente, provocan una necesidad casi constante de orinar. Por lo tanto, y como los nutricionistas ya aconsejan para cuidar la salud, es importante reducir el consumo de azúcar.

6. Piel seca y apagada

Al igual que el cabello, la piel es un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro interior. Según la American Academy of Dermatology, la falta de ácidos grasos y vitaminas C y E provoca que la piel se torne grasienta y aparezcan las temidas espinillas. Además, una correcta hidratación consigue que esta conserve la luminosidad y la elasticidad que tanto buscamos en los productos de cosmética. El efecto contrario también puede ser una piel escamada y de tacto áspero.

7. Siempre helado

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Otro estudio, esta vez publicado en la revista 'American College of Nutrition', reveló que las dietas bajas en hidratos de carbono tienen un efecto negativo sobre la tiroides, una glándula que segrega hormonas que influyen en el metabolismo, el crecimiento y la temperatura corporal. Así, un mal funcionamiento de la misma provoca que el individuo siempre tenga frío. Para solucionarlo, no es necesario atiborrarse a carbohidratos, sino incluir los más complejos como, por ejemplo, la pasta o el pan integral. Eso sí, nunca en exceso.

La falta de carbohidratos también incide directamente en el olor que despide nuestra boca. La quema de grasa que realiza nuestro cuerpo despide ciertos químicos que son los que determinan el aliento. Si estos apenas tienen presencia en nuestra dieta, ese aroma podría cambiar drásticamente