Puede que miréis con desinterés ese tarrito de nuez moscada que veis en el supermercado o tenéis pululando por los armarios de la cocina para un uso casual o casi anecdótico. Seguramente subestimáis el poder de esta especia capaz de obrar pequeños milagros, como ejercer un efecto protector contra el daño hepático o prevenir cardiopatías. Si le dais una oportunidad y la sacáis del ostracismo, ella sabrá recompensaros. Y es que la nuez moscada constituye un estupendo alimento repleto de nutrientes. En concreto, nos aporta vitaminas A, B y C, folatos, riboflavina, niacina y minerales como el magnesio, el fósforo, el calcio, el hierro y el potasio. Además, proporciona sabor y alegría a nuestros platos.

Por supuesto, también conviene ponernos en antecedentes y saber de dónde procede la nuez moscada. Así, crece en un género de árboles llamado Myristica que abunda en regiones tropicales como el Caribe, Indonesia o Nueva Guinea. Su aspecto corresponde al de una semilla con forma ovalada, compuesta por un tejido veteado y duro que contiene almidón, grasas y tanino. Una vez recolectada, es preciso aguardar al secado, que suele requerir un mes aproximadamente. Pasado este tiempo, la cáscara crujirá y se romperá con facilidad.

La nuez moscada nos aporta vitaminas A, B y C, y minerales como el magnesio, el fósforo o el hierro

La presentación más habitual es ya molida en el interior de un tarro para especias, pero lo más aconsejable es optar por comprar el grano entero -también en frascos- y moler la cantidad precisa para cada plato. De esta manera, disfrutaremos más de ese toque a madera, pimienta y algo dulzón que otorga a nuestros platos. Carnes, pescados, croquetas o cremas están pidiendo a gritos una pizca de nuez moscada.

Conocidas ya sus virtudes nutricionales, toca adentrarse en todo lo que la nuez moscada puede hacer por nuestra salud. Lo cierto es que el poder benéfico de esta especia resuena en muchas áreas de nuestro organismo.

La mejor amiga de nuestro hígado

Según un reciente estudio, publicado en el 'Journal of Proteome Research' de la American Chemistry Society (ACS), la nuez moscada puede combatir la hiperlipidemia, la hiperglucemia, el daño al tejido cardíaco y la hepatotoxicidad. Para llegar a esta conclusión, los investigadores administraron nuez moscada a ratones a los que posteriormente realizaron análisis de metabolómica. El estudio constató que la nuez moscada probablemente protege contra el daño hepático, pues los ratones volvieron a presentar niveles saludables de varios lípidos y acilcarnitinas, es decir, el procesamiento de las grasas.

Foto: iStock.
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La nuez moscada tiene beneficios para aburrir. También se le atribuye la prevención de cardiopatías gracias a que contiene monoterpenos, un compuesto con propiedades anticoagulantes que nos protege de las trombosis. También posee una gran actividad antibacteriana pues, a tenor de lo hallado por un estudio publicado en el 'Journal of Bioscience and Bioengineering', la nuez moscada puede reducir significativamente ciertas cepas de E.coli.

Y si padecemos dolores articulares o gota, esta especia puede ayudarnos a atenuar las molestias. Así lo refleja un estudio de 2016 publicado en 'Food and Nutrition Research', en el que los investigadores inyectaron en ratas aceite de nuez moscada para probar sus efectos antiinflamatorios y analgésicos. El resultado confirmó que el aceite de nuez moscada puede aliviar la hinchazón de las articulaciones, además de combatir el dolor de la inflamación crónica. Tampoco hay que perder de vista su poder estimulante del sistema nervioso que supone una mejora en la concentración, además de servir de rejuvenecedor y afrodisíaco.

Puede ser tóxica en alta dosis

Como ya dijo Paracelso, la dosis hace el veneno, y la nuez moscada sigue a pies juntillas esta advertencia. No en vano, posee aceites volátiles formados por los derivados de alquilbenceno, terpenos y ácido mirístico. Por lo tanto, consumirla en exceso -de una a tres nueces, en algunos casos menos- puede causar efectos secundarios como náuseas, alucinaciones, inflamación y shock. Lo importante es usarla en cantidades adecuadas para gozar de todas sus virtudes.

Una manera muy sencilla y rica de incorporarla a nuestros alimentos la hallamos en el puré de patata.

Foto: iStock.
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Ingredientes:

  • 1 kg de patatas
  • 500 g de mantequilla
  • 30 cl de leche
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • Nuez moscada

En primer lugar, cocemos las patatas en una olla con agua. Es conveniente meterlas con la piel pues mantienen mejor los nutrientes. Aguardamos hasta que estén blandas, las retiramos del fuego y dejamos que se enfríen para no quemarnos al pelarlas. A continuación, las aplastamos con una cuchara o un pasapuré. Después agregamos la mantequilla, recordad que el puré debe quedar totalmente homogéneo. Añadimos la leche caliente poco a poco, aunque no es indispensable en la receta -sobre todo en el caso de ser veganos o intolerantes a la lactosa-. Una vez obtenida la mezcla, incorporamos la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada. Es importante que estos dos últimos ingredientes estén recién rallados.