Que sí, que la microbiota es sanísima, importantísima, fundamental..., ya lo sabemos. Pero por muchos artículos, estudios y trabajos que se publiquen no parece que sepamos qué hacer. Sí, tener una gran diversidad microbiana en nuestros intestinos es importante, que además haya una buena cantidad lo es todavía más. También sabemos que hay alimentos que son beneficiosos tanto como para repoblar nuestro sistema digestivo (probióticos) como para mantener las bacterias sanas y contentas (prebióticos).

Hasta aquí todo bien. Pero resulta que tener muchísimas bacterias puede no ser tan bueno si no hay una diversidad suficiente. Ahora, un grupo de científicos y empresarios españoles han creado el Instituto Español de Nutrición Personalizada (IENP). ¿Su objetivo? Permitirnos a nosotros, los consumidores preocupados por nuestra salud intestinal, saber qué tipo de diversidad y cantidad de microbiota tenemos en nuestro interior, para qué sirve y para qué no, y por último ofrecernos soluciones concretas a nuestros problemas. Es necesario decir que estos emprendedores españoles son unos pioneros no en Europa, sino en el mundo.

Los 39 billones de bacterias de nuestro intestino pesan más de dos kilogramos

Además, la falta de ciertas cepas promueve enfermedades de todo tipo, como por ejemplo un menor control sobre los niveles de glucosa en sangre o tener una mayor tendencia a sufrir los efectos de la celiaquía (esto solo es posible en el 1% de la población que realmente tiene enfermedad celíaca, al resto nos da exactamente igual, sin importar cuánto se haya demonizado esta proteína).

Cómo saben cuál es nuestra microbiota

Por escatológico que sea, todo empieza en las heces. No es de extrañar que estos desechos del cuerpo humano se hayan relacionado intuitivamente con nuestra salud desde hace miles de años. En esta ocasión, al menos hay ciencia concreta detrás. Gracias a los servicios del Darwin Bioprospecting Excellence, el IENP es capaz de secuenciar todos los genes de nuestra flora intestinal, dicho de otro modo: hacer una copia informática de los códigos genéticos de 38 billones (españoles, no ingleses) de bacterias, que, por cierto, según informa Javier Cuervo, director general del IENP, pesa nada más y nada menos que 2 kg. Aquellos interesados solo tendrán que acceder a su página web y encargarlo.

Secuenciar tal cantidad de información es una tarea titánica. Tanto que, según explican desde la organización, "tarda alrededor de 1 mes en completarse". Y no es de extrañar. Por ejemplo, Luis Collado, director de la Cátedra de Nutrición y Salud de la Universidad Complutense de Madrid, lo compara (aunque marcando las diferencias) con el proyecto Genoma Humano, que finalizó en 2016 al publicarse la secuencia de el último cromosoma del genoma del ser humano.

El microbioma español

Para poder hacer una comparación, los científicos se han propuesto hacer un 'mapa' de la composición de la microbiota específica de personas sanas españolas. Dicho de otro modo: el Microbioma Español. Esto es un hito, porque no existen datos a nivel nacional, ni siquiera europeo, solo de individuos sanos estadounidenses. Con esto, y ayudándose de varios estudios rusos como los publicados por Natalia S. Klimenko o Inna Sekirov, que relacionan la composición de la flora intestinal con diversas afecciones, los investigadores españoles son capaces de determinar los niveles idóneos de cada bacteria para mantener todas nuestras funciones vitales funcionando con total normalidad.

Cómo se arregla la microbiota

He aquí el quid de la cuestión. La capacidad de identificar los puntos 'flacos' de nuestro microbioma permite, a través de un tratamiento (con bacterias beneficiosas, claro), alterar nuestro actual ecosistema gástrico con el objetivo de suplir sus carencias.

Los tratamientos, explican, "pueden durar hasta 4 meses, unos más y otros menos, dependiendo de la gravedad". Un comité de médicos nutricionistas y biólogos, no un ordenador, será quien firme y aconseje a los pacientes qué deben tomar y hacer para conseguir sus objetivos de salud gastrointestinal.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Para que nos hagamos una idea, las personas que sufren de celiaquía o de síndrome del intestino irritable comparten excesiva presencia de determinadas bacterias e insuficiencia de otras. Es por ello que cambiando la composición de ese ecosistema, se cree que los efectos sobre nuestro bienestar de dichas enfermedades serán menores.

El tratamiento también lo proporcionan desde el IENP. Sobres con base láctea cargados de determinados microorganismos que debemos consumir una vez al día durante la duración del tratamiento.

Lo que nos cuesta

Por supuesto, esto no es un procedimiento gratuito, y más si tenemos en cuenta que el Instituto espera unos ingresos en cinco años de 36 millones de euros. El precio del primer test, el que determina cómo estamos en la actualidad, asciende a 249€ y cada sobre, específico para nuestra afección, tiene un precio que fluctúa entre los 1,5€ y 2€ al día. Si tenemos en cuenta que puede durar meses, podemos encontrarnos con un gasto total de más de 500€. Ahora es tarea de cada uno valorar si solucionar nuestros problemas microbióticos vale ese precio.