Se desata un episodio de gastroenteritis y/o diarrea y algún miembro de la familia pone rumbo al supermercado para hacerse con una bebida isotónica pues, según la creencia popular, esta rebosa minerales que nos ayudarán recuperarnos. No os engañéis más, ya es hora de que pongamos coto a este falso mito que incluso puede agravar nuestro estado.

Tiempo atrás, los afectados por un cuadro semejante recurrían a la Coca-Cola para atajar el problema. Así, la tomaban en pequeños sorbos cual brebaje sanador, una práctica que aún resiste. A esto se añade que si escogemos la versión sin azúcar del popular refresco, la metedura de pata será aún mayor pues contiene aspartamo, un edulcorante con propiedades laxantes de cuyos efectos debemos huir desesperadamente. Actualmente, a la mayoría nos parecerá descabellado, pero las bebidas isotónicas que han tomado el relevo resultan una elección igual de desafortunada, a pesar de lo normalizadas que están en estos casos.

Las bebidas isotónicas sirven para reponer el líquido, los azúcares y las sales que se pierden a través del sudor

De hecho, esta clase de refrescos suelen tener una gran cantidad de azúcar. Este aporte de glucosa extra, en casos de diarrea, puede empeorar nuestro estado al aumentar la pérdida de agua. En concreto, se podría producir lo que denominamos una diarrea osmótica. Ese exceso de glucosa en el intestino arrastra más agua del organismo, por lo que la diarrea empeora y con ello el riesgo de deshidratación.

No sabemos cuándo empezó a granjearse esta fama de medicamento, pero seguramente en más de una ocasión habremos caído en el ardid, recurriendo a la bebida isotónica de turno dando pequeños tragos. Tal y como explica el facultativo Juan Toral en su web, "las bebidas isotónicas están diseñadas para reponer las pérdidas de líquido, azúcares y sobre todo sales que se pierden a través del sudor durante el ejercicio, pero no para reponer las pérdidas que salen de nuestro cuerpo cuando sufrimos vómitos o diarrea. En estos casos, también se pierde líquido y sales pero a diferentes proporciones y estas deben reponerse pero no a cualquier concentración, sino en su justa medida, la cual no es la recomendada de las bebidas isotónicas".

Foto: iStock.
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En estas situaciones, nuestro cuerpo necesita aportes de potasio y sodio, pero en menor medida, y eso no es lo que encontramos en esta clase de bebidas. Debemos tener presente que nuestro cuerpo precisa estos elementos para poder retener el agua en su interior. De lo contrario, la volverá a expulsar.

Por lo tanto, a donde debemos peregrinar es a la farmacia, donde podremos hacernos con un suero adecuado para tales circunstancias. No obstante, también es posible preparar un suero casero, perfecto para episodios de gastroenteritis y tan delicioso como una bebida isotónica. Esto último es importante cuando se trata de bregar con niños poco proclives a tomar medicamento alguno. Con esta solución lograremos combatir la deshidratación porque repone el agua y las sales minerales perdidas por los vómitos y la diarrea.

A continuación, os explicamos cómo se prepara. Recordad que se trata de una solución equilibrada que aporta el líquido y los electrolitos que se pierden con la diarrea. Y sí, os adelantamos que lleva azúcar, pero en cantidades mucho menores que las que hallaréis en la bebida de marras.

Ingredientes

  • 1 litro de agua
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
  • Media cucharadita de sal
  • Media cucharadita de bicarbonato
  • Una taza de zumo de limón

Preparación

Foto: iStock.
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Una vez listos los ingredientes, los mezclamos y vamos bebiendo pequeños sorbos varias veces al día. Pero vamos por partes. En primer lugar, hervimos un litro de agua y añadimos el jugo de dos limones, media cucharada de bicarbonato, media cucharilla de sal y dos o tres cucharadas de azúcar. Pasadas 24 horas, debemos desechar el suero y volver a preparar uno nuevo si fuera necesario.

Otro mito que conviene jubilar es la necesidad de seguir una pauta dietética especial. Lo mejor es que, tal y como nos recomiendan desde la web de la Organización de Consumidores y Usuarios, nos dejemos llevar por nuestro apetito. Él es el mejor asesor en estos casos, pero con la precaución de que sea una comida ligera y escueta. Esta asociación también nos aconseja evitar las comidas pesadas, grasas y especiadas. Sí que es cierto que durante la gastroenteritis se absorbe mal la lactosa. "Es preferible evitar temporalmente la leche y los productos que la contienen", añaden.

La diarrea y los vómitos suelen resolverse solos, pero si persisten, conviene acudir al médico pues puede agravarse la situación, sobre todo si se trata de menores de dos años, embarazadas, ancianos o adultos con diarreas de más de 3 días de evolución. También en el caso de que haya alguna patología previa como una enfermedad renal, hepático-biliar o cardiovascular, asma o diabetes.