El mundo está repleto de plantas medicinales desconocidas por la mayoría, auténticos prodigios de la salud que han quedado relegados a un segundo plano gracias a la aparición de otros alimentos más populares. Sin embargo, la búsqueda de un estilo de vida más saludable, tendencia que ha ido en aumento con el paso de los años, ha sacado del ostracismo a estos nuevos aliados. Hablamos de las plantas adaptógenas, que son aquellas que ayudan a nuestro organismo a prevenir y soportar las influencias adversas del estrés físico y emocional.

Y es que, aunque parezca que ambos trastornos afectan únicamente a nuestra cabeza, el estrés puede causar verdaderos estragos en el estado físico. Obesidad, pérdida del cabello, acné, úlceras de estómago, enfermedades cardíacas, insomnio, menstruación irregular, reducción de deseo sexual… Estos son solo algunos de los signos de esa tensión nerviosa tan presente en la sociedad moderna.

Por suerte, el consumo de plantas adaptógenas contribuye a normalizar “las respuestas energéticas del cuerpo y ayudan a que pueda resistir situaciones de estrés que normalmente afectarían al funcionamiento de forma negativa. Las plantas adaptógenas no son sustancias estimulantes como la cafeína, guaraná o efedrina. Las plantas adaptógenas ayudan al organismo a conseguir un balance óptimo de las energías internas”, explican desde el portal especializado en deporte, salud y nutrición HSN Blog. También fortalecen el sistema inmunológico, favorecen el estado anímico, incrementan el rendimiento físico e intelectual y promueven el control de peso, entre otras funciones.

¿Cómo funcionan las plantas adaptógenas?

Foto: iStock.
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El sistema nervioso autónomo está compuesto por dos divisiones: el sistema nervioso autónomo simpático y el sistema nervioso autónomo parasimpático. El primero es el responsable de detectar y alertar cuando el organismo va a sufrir una variación en su equilibrio interno como, por ejemplo, cuando hacemos ejercicio o estamos estresados; en cambio, la segunda división es la que estimula todas las actividades que se dan en condiciones normales para asegurar el bienestar del organismo a largo plazo.

Al ser sistemas totalmente opuestos no pueden convivir al mismo tiempo, siendo las plantas adaptógenas fieles siervas del SNA parasimpático. Los extractos herbales de este tipo de plantas tienen como objetivo prioritario devolver al cuerpo esa estabilización perdida, a través de la recuperación del estado basal hormonal, la calma o el equilibrio homeostático. “La forma en la que actúan las plantas adaptógenas es similar al de un termostato: busca regular la respuesta al estrés a niveles deseables, optimizando nuestro sistema y mitigando picos abruptos”, añaden desde HSN Blog. Bajo esta premisa, ¿qué plantas adaptógenas debemos incluir en nuestra dieta en situaciones de estrés? El regaliz y las bayas de goji son algunas de las más conocidas, pero no las únicas.

Las mejores plantas adaptógenas del mercado

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  • Ginseng. Esta es la más famosa de las plantas adaptógenas que se han abierto paso en el mercado. Entre sus funciones más importantes destacan la estimulación del cerebro, el aumento de la resistencia física y la alerta mental, la producción de una mayor cantidad de hormonas excitantes y la regulación de la síntesis y la secreción de las hormonas suprarrenales, vinculadas estrechamente con las reacciones producidas por el estrés.
  • Ashawaganda. Conocida también como ginseng indio, esta planta medicinal es muy utilizada por los deportistas pues aumenta la fuerza muscular y disminuye el periodo de recuperación. Además, al reforzar el organismo, previene la aparición de muchas enfermedades y, según diversos estudios, disminuye la grasa corporal y aumenta la libido sexual.
  • Eleuterococo. La Agencia Europea del Medicamento ha aprobado su consumo para el tratamiento de síntomas como la astenia, el cansancio, la fatiga o la debilidad. Otras funciones de esta planta procedente de Rusia, China y Japón son la mejora de la concentración, el aumento de la actividad del sistema inmunológico o el progreso de la capacidad cognitiva, física y psicomotora en situaciones de estrés. Eso sí, a veces puede provocar taquicardias, episodios de insomnio o irritabilidad.

Estas plantas regulan la respuesta al estrés, optimizando nuestro sistema y mitigando los picos abruptos

  • Rhodiola. Las infusiones de rhodiola se han utilizado desde tiempos inmemoriales para calmar los resfriados y los síntomas propios de la gripe, tratar algunos problemas digestivos o aumentar la fuerza física y la resistencia. Sin embargo, tras un exhaustivo estudio, se ha llegado a la conclusión de que esta planta también actúa sobre varios neurotransmisores como la dopamina o la serotonina. Por lo tanto, sus extractos son de suma eficacia contra la depresión, el insomnio, los desequilibrios hormonales y la fatiga.
  • Astrágalo. En este caso, estamos ante uno de los remedios predilectos de la medicina tradicional china, debido a su papel como tónico energético. La raíz de astrágalo también actúa como estimulante inmunitario, protege de las infecciones y las alergias y aumenta la producción de leucocitos. Sin olvidar sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, vasodilatadoras y desfatigantes, entre otras.
  • Maca. Este tubérculo es considerado desde hace años un energizante natural y un gran aliado a favor del rendimiento físico. No obstante, sus mejores cualidades son regular el equilibrio hormonal, aumentar la capacidad cerebral o reforzar el sistema inmunológico, protegiendo así nuestro organismo de ciertas enfermedades. Además, en muchos puntos del planeta se sigue utilizando como un remedio natural para tratar la esterilidad y las disfunciones reproductivas y sexuales, tanto en hombres como en mujeres.