Mantener una dieta saludable donde primen las frutas y las verduras también redunda en bienestar. Y para quienes pongan en tela de juicio esta afirmación, que seguro que son unos cuantos escépticos, tenemos un estudio realizado por la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, y publicado en la revista 'Journal of Health Psychology' que avala semejante descubrimiento. En concreto, dicha investigación revela que los días en que comemos más frutas y verduras nos sentimos más relajados, más felices y con más energía que aquellos en los que el número de porciones resulta mucho menor. Seguro que tras la lectura de este artículo, dejaréis vuestro frutero bien surtido.

La investigación fue llevada a cabo por el Departamento de Nutrición Humana de la citada universidad neozelandesa. Para ello, se estudió a 281 jóvenes de 20 años de promedio durante 21 días. Los datos arrojaron que las emociones pueden verse afectadas en gran medida por lo que comemos. Pero olvidad las cinco piezas de fruta de rigor, pues necesitamos ser un poco más ambiciosos y comer unas siete u ocho para degustar la felicidad. “Una porción de frutas o verduras es aproximadamente del tamaño que podría caber en la palma de su mano o media taza. Bonnie White sugiere que esto se puede conseguir haciendo la mitad del plato de cada comida con verduras y comiendo frutas enteras como manzanas”, explica la doctora Tamlin Conner, una de los responsables del estudio.

Sin embargo, es preciso indagar más al respecto con nuevas investigaciones que corroboren los datos. Así, sus autores piden que se lleven a cabo ensayos controlados aleatorios para evaluar la influencia de las frutas y verduras en el estado anímico y el bienestar. Por supuesto, no nos hará daño alguno, más bien todo lo contrario: incrementar nuestras raciones de frutas y verduras mientras aguardamos la confirmación definitiva de tan espléndido descubrimiento.

Los días en que comemos más frutas y verduras nos sentimos más relajados, más felices y con más energía

Por supuesto, también podemos reforzar nuestra estrategia consumiendo alimentos que puedan ayudarnos a sobrellevar los sinsabores de la vida de la mejor manera posible. Así, en vuestra despensa no deben faltar los siguientes pasaportes hacia el buen humor:

  • Los arándanos, las fresas, el té, las nueces y el salmón, además de ser excelentes para la salud, contienen componentes del sabor muy similares al ácido valproico, estructuralmente hablando, que se emplean para tratar la depresión y los casos de bipolaridad. Así lo asegura Karina Martínez-Mayorga, investigadora de la Universidad Autónoma de México.

Foto: iStock.
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  • La vitamina B1 o tiamina también influye notablemente en el humor. Así, podemos tirar de los muchos alimentos que rebosan de esta vitamina: la carne magra de cerdo, el jamón serrano, los pistachos, las habas secas o las judías blancas, entre otros muchos.
  • Conviene también sacar a colación un estudio internacional dirigido por la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, que asegura que el déficit de vitamina D que se sintetiza en el organismo humano por la acción de los rayos ultravioletas del sol también afecta a nuestro estado de ánimo. Por lo tanto, no solo influye lo que comemos, sino también lo que nos llega a través de la piel. Lo cierto es que los bajones anímicos suelen darse en otoño y en invierno, coincidiendo con una menor exposición al sol.

El triptófano, la mejor canción de cuna

El triptófano que encontramos en productos como el chocolate también viene de perlas para calmar los ánimos, según un estudio realizado por el Centro Médico de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos. En concreto, este aminoácido aumenta la producción de serotonina, que también es conocida como la hormona del bienestar. Esta última es un neurotransmisor que actúa a nivel cerebral y cuyo déficit puede ocasionar trastornos como la depresión, la ansiedad, la angustia y la irritabilidad. En definitiva, los alimentos ricos en triptófano ejercen de antidepresivos naturales.

Foto: iStock.
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Si no os gusta el chocolate -pues no descartamos que pueda existir alguna rara avis-, no pasa nada. Tenemos un sinfín de alimentos ricos en triptófano: pavo, pollo, leche, nueces, queso, pescado, huevos o tofu. Sin embargo, uno destaca entre la multitud: el plátano. Según explican en la Universidad de Alicante, “el triptófano que contiene esta fruta ayuda a producir serotonina, la hormona de la felicidad, que tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso y fomenta el pensamiento positivo y un estado de ánimo optimista".

La piña es otro de los indispensables. De hecho, si tenéis problemas para conciliar el sueño, se aconseja consumir esta fruta. No en vano, por la noche, el cerebro -ante la ausencia de luz solar- convierte el triptófano en melatonina. Sí, esa misma hormona del sueño que muchos toman en forma de pastilla. Cuánta razón tenían las madres de antaño que daban un vaso de leche caliente a sus hijos antes de irse a la cama, pues, como hemos visto, la leche es un alimento rico en triptófano.

Por cierto, como curiosidad, parece que el mes en el que nacemos también afecta a nuestro humor. Así, un estudio ha confirmado que la estación en la que venimos al mundo podría afectar a los niveles de determinados neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Sin embargo, como esa es una cuestión que no podemos controlar, más vale que nos centremos en los alimentos que conforman nuestra dieta.