Los ácidos grasos omega 6 pertenecen al grupo de las grasas insaturadas, que son las que tradicionalmente se han considerado saludables frente a las saturadas y las trans. A pesar de pertenecer el grupo de los 'buenos', durante un tiempo estuvieron bajo sospecha, pues se les acusaba de ser los promotores de enfermedades cardiovasculares, ya que liberaban sustancias que estimulaban la inflamación. Sin embargo, la Asociación Americana del Corazón negó dichas afirmaciones y concluyó que estos ácidos grasos no tenían efectos negativos. Más bien al contrario, consumir entre el 5% y el 10% del aporte enérgico diario reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, envejecimiento acelerado y otras enfermedades crónicas.

El protagonista de esta controversia era el ácido linoleico, es decir, el principal representante del omega 6, al que se le acusaba de promover la liberación de moléculas inflamatorias, vasoconstrictoras y eicosanoides -moléculas mediadoras de la inflamación, el sistema inmune y el sistema nervioso central- y, por tanto, de ser poco cardiosaludables. La Asociación Americana del Corazón argumentó que también promueven otras muchas moléculas que no incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. En definitiva, esta mala reputación no era justa, si bien es cierto que se necesitaban más estudios para determinar su papel en la salud cardiovascular.

Foto: iStock.
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Sea como fuere, el ácido linoleico no deja de ser fundamental para nuestra salud. Pero comencemos por el principio: ¿qué es? Se trata de un ácido graso poliinsaturado y esencial -el organismo es incapaz de sintetizarlo por sí mismo, así que hay que proveérselo a través de la alimentación- que interviene en la formación de las membranas celulares necesarias para el crecimiento y el desarrollo de nuestro organismo. Además, desempeña un papel fundamental en el funcionamiento neuronal, promueve la formación de las moléculas que garantizan un buen funcionamiento del sistema inmune y, por lo tanto, previene enfermedades.

¿El ácido linoleico conjugado promueve la pérdida de peso?

Asimismo, otra de las cuestiones que ha puesto en el punto de mira nutricional a este ácido graso esencial es el ácido linoleico conjugado (CLA). En este caso, es producido por la flora intestinal de los animales rumiantes a partir del ácido linoleico, concentrándose principalmente en la leche y la carne, aunque también está presente en los vegetales como maíz, soja o girasol. Entre sus funciones destaca la capacidad de disminuir los niveles de grasa, acelerar el metabolismo de los lípidos -lipólisis- y aumentar la masa muscular. Estas características han provocado la promoción de su uso en dietas de pérdida de peso, ya sea solo, en productos lácteos o como suplemento.

Interviene en el desarrollo del organismo, en el funcionamiento neuronal y previene enfermedades

Sin embargo, su eficacia es más que cuestionable, como así lo advierte la OCU. Según este organismo, "la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no ha autorizado ninguna alegación que relacione el CLA con el aumento de masa magra corporal. En los complementos alimenticios se utiliza el CLA procedente del aceite de cártamo. Normalmente se encuentra en forma de mezcla de isómeros cis y trans". Por tanto, "no hay suficiente evidencia científica para poder recomendar su uso como adelgazante, la reducción de la grasa observada en estudios en personas no es significativa. Además es necesario que se hagan más estudios clínicos para asegurar su inocuidad. Hay estudios donde se relaciona con la aparición de resistencia a insulina (lo que podría llevar a una diabetes) y disminución del colesterol HDL (bueno). Un estudio reciente con ratones ha relacionado el isómero trans de CLA con daño hepático".

Dicha opinión ha sido también validada por la revisión 'Conjugated linoleic acid intake in humans: a systematic review focusing on its effect on body composition, glucose, and lipid metabolism', publicada en la revista 'Critical Reviews on Food Science and Nutrition'. Esta insiste en que "no hay pruebas suficientes para demostrar que el ácido linoleico conjugado tenga un efecto sobre el peso y la composición corporal en los humanos".

Alimentos que lo contienen

Las nueces son ricas en ácido linoleico.
Las nueces son ricas en ácido linoleico.

Una vez aclaradas las controversias que rodean a este ácido esencial, nos adentramos en la importancia que tiene mantener unos niveles adecuados. Y es que el déficit, aunque no es habitual si se sigue una dieta variada y equilibrada, conlleva la aparición de lesiones cutáneas como la dermatitis, la disminución del nivel de plaquetas - trombocitopenia-, la caída del cabello y el retraso del crecimiento, en el caso de los más pequeños. Sin embargo, tampoco es conveniente exceder el consumo de este ácido, en tanto que promueve la inflamación. Lo mejor es conservar un equilibrio entre la ingesta de omega 3 y omega 6 si queremos maximizar los beneficios que proporcionan estas grasas, así lo asevera el Consejo Internacional de Información Alimentaria (IFIC). La razón es que "algunos científicos creen que las dietas con alto contenido de grasas omega 6 con relación al contenido de grasas omega3 se pueden asociar con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, entre ellas la enfermedad cardíaca y ciertos tipos de cáncer".

Entonces, ¿cuál es la proporción recomendada? Según este organismo, entre 2 a 1 y 5 a 1. No obstante, "no solo es difícil de medir y de implementar, sino que también hay errores y limitaciones en la aplicación de una proporción a cumplir para evaluar el riesgo de enfermedad". Entre los alimentos que proporcionan mayor cantidad de ácido linoleico se encuentran los aceites de semillas, especialmente el de soja, girasol, maíz o cártamo; los frutos secos como las nueces, los anacardos y los piñones; los cereales y los huevos.