Son el Santo Grial de la sexualidad. La historia del hombre va ligada a la eterna búsqueda de afrodisíacos naturales que contribuyan a potenciar la sexualidad. ¿Realmente existen? El científico canadiense Massimo Marcone, de la Universidad de Guelph (Canadá), cree que sí. Su convencimiento llega de la mano de una de las pocas investigaciones en este campo que recoge Food Research International. Según sus datos, el azafrán y el ginseng son "verdaderos estimulantes del rendimiento sexual".

Los afrodisíacos tienen su raíz etimológica en la diosa símbolo de erotismo, sensualidad, placer y fertilidad: Afrodita. A los primeros que se recurrió fueron las plantas y alimentos cuya forma se parecía mucho en su estado natural a los órganos sexuales masculinos y femeninos. Pero no todo era solo deseo. Antiguamente la búsqueda de la fertilidad era paralela a la del placer, debido a la elevada mortalidad infantil y la imperiosa necesidad de tener descendencia. Así, los primeros afrodisíacos se elaboraban a base de testículos de animales, como el toro o el león, por aunar la fuerza y su valentía a su potencia sexual. Y evolucionaron hacia manjares o plantas exóticas.

Foto: iStock.
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Detrás del poco deseo sexual se esconden tanto motivos físicos como psicológicos. Esta actividad está regulada por las hormonas sexuales, entre las que destacan la testosterona, los estrógenos o la progesterona. A su vez, estas se sintetizan en el organismo a través de la alimentación. No solo hablamos del consumo de los considerados como clásicos afrodisíacos, como es el caso de la canela, el chocolate, las ostras o la miel, sino también de otros productos que provocan diversas reacciones e influyen directamente en el apetito sexual del individuo.

Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexologia (FESS), directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y codirectora del Institut de Sexología de Barcelona argumenta a Alimente: “La libido está muy influenciada por múltiples factores, además de los más evidentes relacionados con los estímulos eróticos. Pero un factor muy importante es la percepción de la salud que tiene la persona. Si no se encuentra bien, eso influye en su deseo y en sus actividades sexuales. La salud y la enfermedad están muy relacionados con la dieta. Alimentos energéticos utilizados dentro de una dieta equilibrada harán que la persona se siente más vital y eso influye posteriormente en su sexualidad”.

"Los alimentos energéticos y una dieta sana aumentan la vitalidad, lo que influye en la sexualidad”

Es por ello que “las vitaminas o los oligoelementos son sustancias que influyen en la liberación de neurotransmisores favorecedores del deseo como la dopamina, la oxitocina, las endorfinas y la serotonina”, insiste.

Aunque las evidencias científicas que avalan a determinados alimentos como auténticos afrodisíacos son escasas, “sí es cierto que cada vez hay más estudios al respecto. De hecho, ya se sabe que hay plantas que pueden aumentar la testosterona endógena y esta acción podría estar relacionada con el aumento del apetito sexual. Hablamos de Tribulus terrestris, Trigonella o damiana’, entre otras”.

Hay otras sustancias que “pueden mejorar la vascularización de la zona genital, lo que potencia la excitación, como gingko biloba, muira, maca, etc. Sin olvidar los mariscos con alta concentración de zinc, muy necesario para elevar la testosterona y la espermatogénesis”, apostilla la presidenta de FEES.

Los estimulantes naturales se clasifican según sus efectos. Los psicológicos, que aumentan el deseo sexual y el placer a través de propiedades alucinógenas, y los fisiológicos, que mejoran la erección, los cambios hormonales, el aumento del flujo sanguíneo o relajando el músculo liso cavernoso.

A conclusiones similares que las aportadas por la doctora española llega el estudio canadiense que destaca como los mejores afrodisiacos el ginseng, el azafrán y la yohimbina. "Los ensayos llevados a cabo con animales constatan también que la planta 'muria puama' y el ginseng son capaces de relajar el músculo liso cavernoso, contribuyendo a la erección. Además el Tribulus terrestris mejora la calidad de la misma", reza la investigación. “En cambio, el chocolate aumenta el deseo sexual, pero no la excitación y el placer, algo que sí consiguen el ginseng, el azafrán y la yohombina", añade.

Se piensa en el cacao como afrodisiaco, pero ejerce su función afectando a los niveles de serotonina y a las endorfinas en el cerebro, que mejoran el estado de ánimo. La feniletilamina también tiene efectos cerebrales, además de elevar la presión arterial, el ritmo cardiaco y aumentar las sensaciones con efectos similares a la dopamina y a la adrenalina. Todo esto puede reforzar el deseo de las personas de practicar sexo. Para la doctora Moreno, el chocolate “no ha logrado aún confirmar su capacidad de afrodisíaco, pero produce bienestar y mejora el estado de ánimo a través de metilxantinas y ácidos grasos semejantes a los endocannabinoides”.

Disfunción eréctil

Según el estudio de la Asociación para la Investigación en Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AID-AP), realizado con 3.600 varones de todo el territorio español, el 42,68% acude a su centro de salud por problemas de erección. Se sabe que la impotencia afecta a cerca de 40 de cada 100 varones mayores de 40 años por causas psicológicas (depresión, ansiedad, preocupaciones laborales o personales…), por causas vasculares, consumo de tabaco, alcohol o determinados fármacos, exceso de colesterol, así como por causas neurológicas u hormonales. “En estos casos se deben ingerir alimentos que de alguna manera mejoren la testosterona y la vascularización. Seguir una dieta equilibrada y evitar problemas de salud como el síndme metabólico. Es decir, tener bajo control los lípidos, la hipertensión y la diabetes. Para ello, además de la alimentación, se requiere hacer ejercicio físico adecuado a cada edad, así como motivación para disfrutar del sexo”

"Con impotencia se deben ingerir alimentos que mejoren la testosterona y la vascularización"

Menopausia

Se caracteriza por un gran número de cambios ocasionados por la disminución de los estrógenos, siendo los más habituales los famosos sofocos, las variaciones de peso, la dificultad para conciliar el sueño, los cambios de humor o la disminución del deseo sexual. Pero además de la falta de deseo, se pueden producir escasa lubricación vaginal, menor intensidad excitatoria u orgasmos menos intensos.

Lo mismo que sucede al sexo masculino, es necesario mejorar la circulación genital con aminoácidos como la L-arginina, Ginkgo biloba, cuidar las zonas íntimas con hidratación y con tratamientos para la sequedad o atrofia cuando existan. Pero se requiere además motivación para estimular la libido”, indica la experta.

Para ellas, el ginseng puede ser un buen aliado. Las mujeres pueden experimentar una mejora destacada en su apetito sexual si toman suplementos de ginseng con asiduidad, así lo revela un estudio realizado por la Universidad de Hawái. El 68% de las que participaron en la investigación mostraron un enorme progreso en todos los aspectos de su vida sexual. Por lo tanto, los responsables de dicho trabajo recomiendan ingerir cada mañana una infusión de ginseng, o en su defecto el suplemento correspondiente, en lugar de las bebidas cargadas de azúcar y químicos a las que solemos recurrir.

Foto: iStock.
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Pero lo milagros no existen. El bajo deseo sexual muchas veces “se relaciona también con el estrés, las preocupaciones, no disponer de tiempo para uno, alejarse de la pareja y no cuidar los encuentros y los espacios comunes de ocio. Sentir que no se está cómodo o cómoda con el cuerpo también es una barrera. Las actividades sexuales gratificantes son una de las cosas que más bienestar producen al ser humano, el problema es que a veces se nos olvida”, agrega.

La lista de afrodisiacos naturales se nutre también de alimentos que ayudan a una mejor sexualidad y aumentan la libido. Estos son los mejores:

Plátano

En el caso del plátano, su poder reside en la bromelina, una enzima con acción proteolítica que revierte ligeramente la impotencia de los hombres, mejora la libido y fomenta la producción de hormonas sexuales. Y no solo eso, también reduce las inflamaciones, facilita la digestión de proteínas, actúa en la eliminación de grasas y acelera la reparación de tejidos y la cicatrización. ¿Qué más se puede pedir? Para aquellos que no disfruten demasiado con el sabor del plátano, la piña también incluye cantidades ingentes de bromelina.

Hígado

Aunque no sea un alimento del agrado de todos los comensales, lo cierto es que el hígado es rico en zinc, un mineral esencial que influye en la liberación de hormonas por parte de la glándula pituitaria que, a su vez, estimula la producción de testosterona. Por ello, los hombres y, en menor medida, las mujeres sienten su influjo a través de la producción de glóbulos blancos, el mantenimiento del deseo sexual y la mejora del estado de ánimo. No obstante, se trata de una hormona cuya producción se ve mermada con el paso del tiempo. De ahí la importancia de regular los niveles con una correcta alimentación.

Nueces

Foto: iStock.
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Este fruto seco puede con todo, incluido el apetito sexual. Según han revelado numerosos estudios, como el realizado por la Universidad de Delaware, el consumo de nueces ayuda a mejorar la calidad del esperma, aportándole una vitalidad adicional y favoreciendo la fertilidad del hombre. Además, una de sus variedades más utilizadas, la nuez moscada, posee la capacidad para estimular las células nerviosas y la circulación de la sangre, dos procesos ligados al deseo sexual.

Sandía

Puede resultar extraño pero, al parecer, un grupo de científicos de Estados Unidos ha demostrado que la sandía provoca en el cuerpo unos efectos similares a los de la viagra, el famoso medicamento que estimula la erección del pene y favorece la actividad sexual. Esto se debe a la presencia de citrulina y arginina en su composición, dos elementos que aumentan la libido y relajan los vasos sanguíneos del pene y la vulva ayudando a la excitación. Todo ello mediante la liberación de óxido nítrico.

Granada

Esta fruta no solo es famosa por sus increíbles propiedades antioxidantes, también por aumentar la sensibilidad de los órganos sexuales horas después de su consumo. Eso sí, siempre y cuando sea lo más natural posible y no contenga azúcares ni conservantes. Además, al igual que la sandía, un estudio reciente elaborado por la Universidad Queen Margaret de Edimburgo asegura que beber un vaso diario de zumo de granada produce unos efectos similares a los de la viagra, así como el aumento de los niveles de testosterona hasta un 30%.

Almendras

A pesar de que su potencia es menor que la de las nueces, las almendras también contienen grandes dosis de arginina que, como hemos visto anteriormente, aumenta la libido y relaja los vasos sanguíneos de los órganos sexuales masculinos y femeninos. No obstante, otro compuesto entra en acción para complementar sus efectos. Se trata de los ácidos grasos esenciales, responsables de regular las prostaglandinas, un conjunto de sustancias que resulta de gran ayuda a la hora de producir hormonas sexuales. Sin olvidar la vitamina E, que fomenta la formación de esperma de mayor calidad.

Cebolla

¿Sabíais que la cebolla aumenta los niveles de testosterona y la resistencia sexual? Este ingrediente tan presente en nuestra cocina fue prohibido por los sacerdotes egipcios para que los ciudadanos no sucumbieran a la tentación más de lo normal. Mientras, en Francia existe una tradición que invita a los recién casados a tomar sopa de cebolla la mañana siguiente a la noche de bodas para mantener el deseo sexual en su máximo esplendor. Y por último, y no menos importante, la cebolla incrementa el recuento de espermatozoides de forma natural.