Tal y como explican desde el Centre d’Informació de Medicaments de Catalunya, “los probióticos son microorganismos vivos (bacterias o levaduras de la flora comensal intestinal) que, ingeridos en cantidades adecuadas, resultan beneficiosos para la salud o la fisiología humana”. Estas bacterias viven en el intestino; de hecho, constituyen entre el 1% y 2% del cuerpo de un adulto, por lo que favorecen multitud de funciones como la digestión, el sistema inmunitario o la absorción de nutrientes. Además, impiden la proliferación de bacterias nocivas, previenen problemas como la obesidad y la hipertensión, y combaten enfermedades como la candidiasis o las infecciones urinarias.

Por el contrario, cuando la flora intestinal experimenta un desequilibrio, una serie de síntomas salen a relucir. La hinchazón abdominal, el estreñimiento, la diarrea frecuente, las molestias intestinales o la aparición de gases y flatulencias son solo algunos de ellos. Afortunadamente, para mantener a raya dicha inestabilidad, basta con seguir una alimentación rica en fibra -sobre todo cereales integrales, verduras y fruta- y reducir la ingesta de fritos, azúcares, hidratos de carbono refinados o carne.

Además, muchos ingredientes incluyen en su composición estos microorganismos vivos tan beneficiosos para el organismo, como los lácteos, el pescado azul o las legumbres cocidas. Sin embargo, una forma original de introducirlos en nuestra dieta es a través de bebidas probióticas de fácil elaboración y generosas en nutrientes. ¿Cuáles son las bebidas probióticas caseras más interesantes?

Agua de kéfir

Foto: iStock.
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Este producto fermentado comienza a ganar adeptos en nuestro país, o al menos los sucedáneos hechos a base de leche que se venden en el supermercado. ¿El motivo? Favorece los problemas de la piel, el estreñimiento, las úlceras, la hipertensión y la artritis, entre otras afecciones. Antes de preparar el agua de kéfir, recordad que no debéis utilizar elementos de metal que pueden interferir en las colonias de bacterias.

Ingredientes:

  • 1 litro de agua mineral

  • 3 cucharadas de azúcar de caña integral

  • 1 higo seco

  • ½ limón

  • 3 cucharadas de nódulos de kéfir de agua

Llenamos un recipiente con el agua, introducimos todos los ingredientes y agitamos bien el conjunto para que se mezclen adecuadamente. A continuación, cogemos un tarro grande de vidrio e introducimos el agua de kéfir. Eso sí, es muy importante que no lo cerréis herméticamente, pues en la fermentación se producirá gas. Dejamos que repose un máximo de tres días a una temperatura ambiente de entre 15ºC y 30ºC.

Tepache

Esta bebida, además de compartir las mismas propiedades que el resto, es una de las más típicas de la gastronomía mexicana, una especie de soda probiótica muy refrescante y con sabor a piña.

Ingredientes:

  • 3 litros de agua mineral

  • 1 piña grande

  • 1 rama de canela

  • 8 clavos de olor

  • ½ kg de cebada

  • 1 ¼ kg de azúcar moreno

En primer lugar, pelamos la piña y lavamos y reservamos su cáscara. La cortamos en trozos y la licuamos con un litro de agua. En una jarra, añadimos el líquido resultante, dos litros más de agua, la cáscara, la canela y los clavos de olor. Cubrimos el recipiente con un plástico autoadherible -que perforamos también con un tenedor- y dejamos reposar durante dos días a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, calentamos la cebada y el azúcar con agua hasta que hierva y se disuelva por completo. Dejamos que enfríe y lo incorporamos a la mezcla anterior. Tapamos de nuevo y dejamos que repose durante otros dos días para que fermente. Antes de su consumo, es importante colarlo.

Kvas de remolacha

Foto: iStock.
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En este caso, estamos ante una bebida que llama especialmente la atención por su poder hidratante, ideal para esas personas que realizan ejercicio físico a diario, pues también les ayuda a equilibrar el nivel de electrolitos perdidos a través del sudor. Un trago con una larga tradición en Rusia, Polonia o Ucrania, entre otros países.

Ingredientes:

  • 1 litro de agua mineral

  • 2 remolachas

  • 2 cucharadas de jengibre fresco

  • 2 cucharaditas de sal de roca molida

Cortamos las remolachas en dados de un centímetro, picamos el jengibre y metemos todos los ingredientes en un frasco de vidrio que habremos lavado y secado previamente. Mezclamos enérgicamente con una cuchara de madera hasta que la sal se disuelva. Después, cerramos el frasco y dejamos que el líquido fermente durante un mínimo de tres días y un máximo de dos semanas, que es el periodo de tiempo más recomendado. Cuando pase el lapso establecido, colamos las remolachas y cambiamos la bebida a otra botella de vidrio con tapa.

Jun

Muy similar al té kombucha, una de las bebidas probióticas más extendidas, el jun es otra infusión que favorece la flora intestinal, refuerza las defensas del sistema inmunológico y comparte con el organismo sus enzimas vivas, ácidos y vitaminas del grupo B.

Ingredientes:

  • 1,5 litro de agua mineral

  • 1 cucharada de té de jazmín de hoja suelta

  • 2 cucharadas de miel de abeja

  • 1 sobre de cultivo SCOBY

Ponemos a hervir el agua y agregamos las hojas de té, que deberán reposar en el líquido durante, al menos, tres minutos. Después, colamos y ponemos la infusión en un recipiente de vidrio. Añadimos la miel y removemos. Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente, vertemos el cultivo y dejamos que fermente en otro recipiente con tapa y a la misma temperatura durante 3 días.