Las enfermedades cardiovasculares son primera causa de muerte en el mundo occidental, incluido nuestro país, ya que representan el 29,2% de los fallecimientos, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), por delante del cáncer y de las enfermedades respiratorias. Suelen presentarse en la edad adulta, pero pueden prevenirse, en gran medida, desde la infancia.

La obesidad, uno de sus principales factores de riesgo, afecta a nuestros niños de una forma alarmante, siendo España uno de los países desarrollados con mayor incidencia de la misma. Así, el último Estudio Nutricional de la Población Española, de 2018, estima que el 23,8% de los niños y adolescentes tienen sobrepeso y el 10,3% padece obesidad. Como indica el doctor Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), "partiendo de este contexto, y tras un análisis de la situación actual, los expertos han coincidido en la necesidad de impulsar una serie de medidas que ayuden a la protección cardiovascular de los menores españoles".

Factores de riesgo evitables

Y así, tanto la SEC como la Fundación Española del Corazón (FEC) acaban de presentar el informe 'Riesgo cardiovascular desde la infancia' y, tal como señala el doctor Ignacio Ferreira, su coordinador y miembro del comité ejecutivo de la SEC, "la obesidad, la inactividad física, el colesterol elevado, la hipertensión arterial y el tabaquismo son factores de riesgo cardiovascular evitables, es decir que se podrían prevenir siguiendo hábitos de vida saludables, a través de una correcta alimentación y la práctica de ejercicio de manera regular".

Foto: iStock.
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Por su parte, el doctor Carlos Macaya, presidente de la FEC, apunta que este informe "no es una guía con consejos para llevar una infancia más cardiosaludable, sino que realiza una valoración de la situación actual, qué hábitos pueden repercutir negativamente en el desarrollo del niño y qué iniciativas deberían ponerse en marcha si queremos evitar que, en un futuro, los más pequeños tengan un mayor riesgo de padecer enfermedades o de sufrir un evento cardiovascular".

Punto por punto, así podemos actuar sobre los distintos factores de riesgo en los niños:

  • Hipertensión arterial. Menos del 3% de los niños la padecen, pero los expertos recomiendan vigilar la tensión en las revisiones, ya que es una enfermedad silenciosa, que puede pasar inadvertida. El sobrepeso y la obesidad se relacionan directamente con ella, así como el exceso de sal en la dieta. Para evitarla, estos especialistas aconsejan la práctica de ejercicio físico regular, la disminución de la sal de la alimentación, el aumento de consumo de frutas y verduras y la pérdida de peso si este es excesivo.

Los casos de colesterol alto y de hipertensión en niños se deben sobre todo a un estilo de vida inadecuado

  • Colesterol alto. Al igual que la hipertensión, en los niños lo más frecuente es que su aumento sea secundario, esto es, motivado por un estilo de vida poco saludable, con exceso de comidas calóricas y llenas de grasas saturadas, así como por el sedentarismo. A las recomendaciones anteriores se añaden aumentar el consumo de fibra y disminuir las grasas de la dieta, con menos del 7% de calorías en forma de grasa saturada.
  • Tabaquismo. Fumar es la causa de muerte más evitable que existe y se estima que nueve de cada diez fumadores adultos adquieren este hábito antes de terminar la enseñanza secundaria. Los expertos aconsejan hablar con los niños, tanto desde casa como en el colegio, de los efectos perjudiciales del tabaco; y enseñarlos a gestionar las emociones para prevenir el uso de sustancias nocivas. Por supuesto, aquí dar ejemplo es sumamente importante. Poco va a calar lo que les digamos sobre este tema si ven que nosotros fumamos.

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  • Sedentarismo. Según el Informe de Actividad física en Niños y Adolescentes en España 2016, menos de la mitad de los niños y adolescentes realizan 60 minutos de actividad con una intensidad moderada y/o vigorosa a lo largo del día, que es el tiempo mínimo de ejercicio físico que recomienda praticar la Organización Mundial de la Salud a niños a partir de 5 años. Conviene acercar a los niños a la práctica del deporte según sus gustos, ya que como indican los especialistas de la SEC y la FEC, "si el niño disfruta con el ejercicio, seguirá practicándolo en el futuro".

Un niño obeso puede conllevar un sobrecoste sanitario de 13.860 euros respecto a un niño con normopeso

  • Obesidad: Como indicábamos al principio, España tiene una incidencia muy elevada de obesidad infantil y juvenil en comparación con los países de nuestro entorno. Y según los datos actuales, los expertos plantean, como modelo predictivos, que más del 26,4% de los jóvenes podrían tener sobrepeso u obesidad cuando sean adultos, con los problemas de salud que esto supondrá (sin hablar del coste directo de la obesidad, que actualmente se sitúa en España en el 7% del gasto sanitario total, sin incluir el coste particular de cada familia). La Universidad de Duke, en Estados Unidos, apuntó en un estudio publicado en la revista 'Pediatrics', que un niño obeso puede conllevar un sobrecoste de 13.860 euros de por vida en comparación con un niño en su peso óptimo. Los doctores de la SEC y la FEC ven imprescindibles rescatar los planes integrales de prevención de la obesidad infantil en nuestro país. Estos deberían incluir una sensibilización poblacional y una atención sanitaria y consejo dietético, la promoción de la lactancia materna, la detección y la asistencia precoz de las situaciones de sobrepeso en la edad pediátrica y el control estricto de los comedores escolares respecto a la calidad de los menús que ofrecen a los niños. También consideran necesario priorizar estas actuaciones en los entornos menos favorecidos, donde la obesidad se ve más propiciada.

Actuaciones desde el ámbito escolar

Este informe del riesgo cardiovascular desde la infancia realiza varias propuestas de actuación más en el entorno escolar para proteger a los niños frente a estas enfermedades en el futuro:

  • Implementar una hora más de actividad física diaria en las edades que corresponden a las etapas de Infantil y Primaria.
  • Fomentar un 'recreo activo', un descanso de la mente a través del ejercicio físico. Esto, además, mejora el metabolismo de los niños y facilita su socialización, alejándolos de los móviles y del aislamiento.

Foto: iStock.
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  • Promover la mayor oferta de las actividades físicas en los centros escolares, para que los niños puedan desarrollar su actividad favorita y no aislarse de ella por no ser de su agrado (o de acuerdo a sus condiciones físicas) la que ofrece el cole.
  • Favorecer la cesión de las instalaciones deportivas de los centros para que puedan utilizarse también los fines de semana.
  • Sensibilizar sobre los beneficios de los tentempiés sanos para el recreo y evitar la instalación de máquinas de vending de productos insanos en los colegios. Si existen, el objetivo es que estos productos industriales habituales, como la bollería, sean sustuidos por frutas, lácteos y agua.

La Fundación Española del Corazón propone también conceder un sello propio de calidad a los centros que apuesten por las características anteriores, que promuevan la actividad física y la educación nutricional, y que ofrezcan un menú óptimo en sus comedores.