El hilo dorado es una planta muy popular en la medicina tradicional china. Crece en áreas montañosas de difícil acceso y esa complicación hace que se mitifique y se valore aún más. Su interés principal radica en que contiene un alcaloide, la berberina, que ha venido utilizándose desde hace más de tres mil años por sus propiedades antimicrobianas. Aunque se considera que la berberina del hilo dorado es la de mayor pureza y calidad -probablemente por las leyendas originadas en torno a su recolección-, lo cierto es que también encontramos este compuesto en otras plantas -Berberis vulgaris, Phellodendron, uva de Oregón...- que se pueden cultivar en otras regiones de China y también en la India. No en vano, forma parte también de la medicina ayurvédica.

Y ahora Occidente ha puesto los ojos en ella.

En los últimos cinco años se han publicado al menos 2.800 artículos médicos en torno a la berberina. Su interés no se ha centrado en sus propiedades antidiarreicas o antiparasitarias, no. El foco de atención se ha puesto en sus posibles beneficios frente a la diabetes tipo 2, la hiperlipidemia y la hipertensión. Si bien la mayor parte de las investigaciones provienen del continente asiático, este mundo global en el que vivimos ha propiciado la propagación de sus propiedades y que se haya convertido en un fenómeno de ventas en internet.

Este remedio de la medicina tradicional china se estudia ahora por su impacto sobre la glucosa

Procede, por tanto, que intentemos poner un poco de luz en la berberina, en sus posibilidades y aportaciones en nuestro entorno. Para ello, hablamos con la doctora Sharona Azriel, endocrinóloga en el Hospital Infanta Sofía de Madrid y experta en el área de diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien se muestra bastante cautelosa con respecto a sus propiedades terapéuticas. “Partimos de un compuesto utilizado tradicionalmente en medicina china y ayurvédica, con múltiples actividades farmacológicas. Es cierto que antes se utilizaba sobre todo como antimicrobiano y que ahora ha comenzado a valorarse sus posibles efectos a nivel de absorción de grasas, glucosa y sobre la hipertensión. Incluso hay estudios que valoran sus efectos anticancerígenos”.

Foto: iStock.
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La primera advertencia que nos hace la doctora Azriel es que la mayor parte de los estudios son preclínicos, es decir, no se han realizado en humanos. A partir de ahí, explica que se está estudiando cuál es la actividad de la berberina en la diabetes tipo 2 como antihiperglucemiante. “Se han postulado diversos mecanismos: por ejemplo, que mejora el estrés oxidativo y con ello mejora la resistencia a la insulina; también que regula determinadas rutas metabólicas y enzimáticas, o que modula la microbiota intestinal. La cuestión es que hay muchas teorías, pero no se sabe realmente cuál de todas ellas pueda influir o si es algo multifactorial”.

En 2015 se llevó a cabo un metaanálisis en el que se revisaba y comparaban los distintos resultados y el resumen, indica la doctora Azriel, es que “la berberina, asociada a cambios en el estilo de vida, podría disminuir -levemente- la glucemia en ayunas, la glucemia pospandrial -después de las comidas- y la glicada. Ahora bien, también en sus conclusiones exponen que la mayoría de los artículos no son de muy buena calidad y se han hecho con escasos pacientes…”.

Medicina alternativa

Estas limitaciones son las que le llevan a considerar que “podría ser una alternativa para países en vías de desarrollo con escaso acceso al sistema sanitario, no como nosotros que disponemos de los últimos avances terapéuticos para el manejo de estas enfermedades metabólicas. Hablamos de una medicina alternativa, no tengo claro que podamos recomendarla para sustituir a otro tipo de medicina de la que tenemos sobrada evidencia científica”.

No obstante, hay otras visiones de la berberina. Es la que nos explica el doctor Ángel Durántez, médico pionero en España de la medicina preventiva proactiva y la Age Management Medicine: “Es un suplemento nutricional que prescribo con bastante frecuencia y con un resultado, medido analíticamente, bastante bueno. Es cierto que no se trata de una prescripción aislada, sino en el contexto de un cambio de hábitos nutricionales, de ejercicio físico… Es un abordaje integral”.

Foto: iStock.
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Su interés por la berberina viene de tiempo atrás y explica que si bien se han visto otras propiedades, “mi foco de interés va por la línea del control de la glucosa. Lo que hago es utilizarla, en pacientes seleccionados, como primera herramienta unida a pautas dietéticas y de actividad”. ¿Qué tipo de pacientes? “Valoro sus biomarcadores del metabolismo hidrocarbonatado -glucosa, hemoglobina glicosilada, insulina en ayudas e índice HOMA- juntamente con su peso y su estilo de vida. Hay pacientes que estarían en una situación de prediabetes en la que la berberina puede ser de utilidad. Eso sí, ante una diabetes diagnosticada, el tratamiento es la metformina”.

Viene aquí esa supuesta ‘rivalidad’ entre berberina y metformina en los estadios incipientes de la enfermedad. “Lo mejor de la berberina es que no tiene efectos secundarios digestivos, mientras que la metformina suele provocar malestar gastrointestinal. Y lo peor… el precio. La berberina es bastante más cara”.

¿Promesa de futuro?

Él se ha anticipado a la prescripción -siempre bajo estricto control médico y analítico, recalca, que no es cuestión de comprarla por internet o tomarla a la ligera- y se muestra convencido de que la berberina va a seguir dando de qué hablar en el futuro. Una posibilidad que la doctora Azriel no considera descabellada: “Nunca se sabe. Hace años se comenzó a investigar un derivado del manzano, la floricina, y ahora mismo es uno de los fármacos antidiabéticos más prometedores. Del mismo modo que la floricina se estudió y se han creado compuestos a partir de ella, quién nos dice que en unos años no habrá algún grupo farmacéutico que empiece a estudiar sobre los derivados de la berberina y termine diseñando algún fármaco derivado de ella… El tiempo nos lo dirá”.