"Un corazón que nunca se endurezca, un humor que nunca se canse y un tacto que jamás duela". Charles Dickens describía así a un alma maravillosa en 'Nuestro amigo común'. Una pena que el corazón de uno de los autores más importantes de la literatura universal sí se endureciese el 9 de junio de 1870, cuando un infarto (y no el primero que sufrió) se lo llevó por delante. Muchas otras mentes brillantes de la historia de la humanidad han sido apagadas por taponamientos provocados, en muchas ocasiones, por placas de colesterol en el interior de sus arterias (o ateromas). Suertudos nosotros, en 1971 se descubrió la existencia de sustancias capaces de unirse al colesterol y eliminarlo. Así nacieron las primeras estatinas, uno de los medicamentos más recetados del mundo. Y esto no es de extrañar dado que, según datos del estudio ENRICA, realizado por los doctores José Ramón Banegas, de la Universidad Autónoma de Madrid, y su equipo del CIBER, un 50,5% de la población adulta española padece hipercolesterolemia. Las estatinas son más que importantes para tratar esta enfermedad, pero tienen diversos efectos secundarios. Uno de ellos, el más común y el que hace que mucha gente no tome las dosis necesarias o, directamente, no las ingiera en absoluto, es la mialgia; o dicho de otro modo, el dolor muscular.

Ahora, un grupo de investigadores del Imperial College de Londres ha dado con una molécula igualmente efectiva para bajar los niveles de colesterol de los pacientes que padecen esta enfermedad, pero con muchos menos efectos secundarios, entre los que no se encuentra la mialgia.

"Este nuevo fármaco puede proporcionar muchos beneficios a la gente que no puede tomar estatinas"

Pero pongamos las cosas en contexto. ¿Por qué es peligroso el colesterol? ¿No había uno bueno? Aunque no son los únicos, existen dos tipos principales de estas proteínas, el LDL o de baja densidad y el HDL, de alta densidad. Este último se encarga de recoger moléculas de lípidos esparcidas por el cuerpo y llevarlas al hígado para que sean metabolizadas y posteriormente eliminadas. El primero, en cambio, hace lo opuesto: 'atrapa' los lípidos y los reparte por el cuerpo. Uno de los mayores problemas que presentan es que uno de los principales lugares donde los deposita es el interior de nuestras arterias. Aunque no es recomendable que esto ocurra en ningún vaso sanguíneo de nuestro cuerpo, en los de mayor tamaño no es un problema (a no ser que se rompa este ateroma), pero en los más pequeños, como las arterias coronarias, encargadas de suministrar con sangre al propio músculo cardiaco, sí que representan un peligro importantísimo. Como explica uno de los autores principales del estudio, el profesor Kausik Ray: "Sabemos que reducir tus niveles de colesterol es la llave para reducir el riesgo de ataque al corazón o infarto, sobre todo si ya has estado diagnosticado con una enfermedad cardiovascular".

Las estatinas funcionaban, ¿es esto necesario?

Desde luego. El nuevo fármaco, cuya molécula se llama en inglés 'bempeodic acid', ha sido probado durante los últimos 12 meses en 2.200 pacientes con hipercolesterolemia. Este estudio al que fueron sometidos los sujetos no solo demostró que la medicina era efectiva, sino también que era segura. Mucho más que las famosas estatinas, al carecer el efecto secundario principal de estas: la debilidad y el dolor muscular. Como explica en declaraciones al 'Telegraph' el profesor Sir Nilesh Samani, director médico de la Fundación Británica del Corazón, "este nuevo fármaco puede proporcionar muchos beneficios a la poca gente que no puede tomar las estatinas".

Foto: iStock.
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Esto nos lleva irremediablemente a otra pregunta: ¿solo representa una ventaja para aquellos desafortunados que no pueden tomar el fármaco original? La respuesta es buena y contundente: no. Resulta que la nueva medicina se puede combinar con las estatinas de toda la vida (que todavía se siguen investigando por múltiples farmacéuticas a lo largo y ancho del mundo). El doctor Sir Nilesh Samani explica que "las estatinas hacen un gran trabajo bajando el colesterol, pero (la nueva medicina) se podría utilizar combinándola con las estatinas como tratamiento adicional para conseguir los niveles de colesterol correctos".

Las industrias médica y farmacéutica tienen sus más y sus menos con la sociedad, de eso no hay duda, pero también proporcionan un servicio innegable y más que valioso a aquellos que más están sufriendo.