Los alimentos ecológicos toman posiciones en las máquinas expendedoras. Sí, las 'vending machines' hace tiempo que dejaron atrás ese paisaje de donuts y snacks poco saludables para transformarse en el paraíso de la comida sana. Sándwiches, wraps, ensaladas, gazpachos y todo, cómo no, ecológico. Esta es la propuesta que lanza PlenEat con sus máquinas de vending más sorprendentes, donde lo ecológico manda.

Diseñado por un equipo de nutricionistas

Foto: iStock.
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Los que crean que en esta máquina van a encontrar un aburrido muestrario de productos se equivocan de pleno. La oferta es variopinta y, sobre todo, muy rica: “El objetivo es ofrecer a los usuarios, sin salir de su entorno de trabajo, un fácil acceso a comida sana y variada: sándwiches, wraps, ensaladas, crudités, zumos, smoothies, yogures, fruta, aperitivos, snacks y bebidas. Son productos basados en el recetario tradicional español, algunos con toques marroquíes, asiáticos o indios, y también ofrece recetas vegetarianas”, explica PlenEat en una nota de prensa.

El proceso es sencillo. Las comidas son diseñadas previamente por un equipo de nutricionistas. Después, las referencias introducidas en la máquina se elaboran a diario en una cocina central en Madrid, con ingredientes de temporada, ecológicos y certificados. Finalmente se entregan en Selecta, la empresa con la que ha firmado un acuerdo de partnership, donde serán distribuidas.

Un equipo de nutricionistas diseña las comidas, que se elaboran a diario en una cocina central en Madrid

Su oferta se centra en los entornos de trabajo más interesados en la alimentación ecológica, “sin productos de síntesis química, sujetos a la normativa europea y certificados por organismos autorizados”, añaden en la nota de prensa. En definitiva, estamos ante una nueva manera de comer en el trabajo para todos aquellos reacios a llevarse el táper o que, simplemente, de vez en cuando quieren probar algo bueno sin tener que abandonar la oficina.

Lo cierto es que estamos ante una 'vending machine' ecológica de los pies a la cabeza. No en vano, una de las críticas más habituales a esta clase de productos es que, en muchas ocasiones, vienen envasados en plástico. Una gran contradicción en la que no han incurrido los responsables de esta empresa: “Las bases en las que servimos nuestros deliciosos platos están elaboradas a base de bagazo de caña de azúcar; los cubiertos, de desechos de cultivo de maíz; los vasos, de cartón y PLA -un material con aspecto de plástico pero que, en realidad, es un polímero biodegradable procedente de residuos vegetales ricos en almidón-; y las servilletas y las bolsas, de material celulósico reciclado”, explica a Alimente Saura López, su responsable de comunicación.

Aunque es cierto que todavía están en ello. “Estamos llevando a cabo una política activa de retirada de los plásticos y en aquellos casos en los que aún no nos ha sido posible, mientras encontramos el sustitutivo adecuado, trabajamos en material PET reciclado”, matiza.

PlenEat, un proyecto social y medioambiental

Esta propuesta de comida sana y ecológica, sin poner un pie fuera del trabajo, ha sido posible gracias al acuerdo que PlenEat ha firmado con Selecta, una empresa de restauración automática que distribuye comida ecológica en su canal de vending. Quizás os interese saber que PlenEat ayuda también a evitar el éxodo rural en áreas que se están despoblando de una forma dramática. Así, en La Manchuela (Cuenca) es donde esta empresa produce legumbres y productos de la huerta que luego sirven para ensamblar sus platos.

Foto: iStock.
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En esta zona conquense, uno de los cofundadores, Juan Vila, posee un hotel con encanto donde explota el filón de lo ecológico para confeccionar el menú de sus huéspedes. Carlota Mateos es la segunda persona responsable del éxito de esta empresa. “Fomentando la producción ecológica, el campo alimenta a la ciudad y la ciudad carga de energía al campo, a la vez que ayuda a revitalizar las zonas rurales. Con ese engranaje en marcha, el impacto positivo para el planeta viene solo”, explica Vila, cofundador de PlenEat.

El táper nuestro de cada día

Resulta palmario que cada vez haya más personas abocadas a comer en el trabajo y, por lo tanto, que acojan con entusiasmo una iniciativa semejante, que pretende simplificar su comida sin que ello suponga renunciar a una dieta saludable. En este sentido, no cesa de crecer la oferta de empresas e incluso aplicaciones que pretenden resolver el problema que a muchos se les plantea a diario cuando tienen que comer fuera de casa, pero no quieren acabar ante un menú de restaurante.

No en vano, están cogiendo fuerza nuevas costumbres como, por ejemplo, dedicar el domingo a preparar la comida con la que llenaremos los táperes del trabajo de toda la semana, una tendencia conocida mundialmente como 'bath cooking'. Sin embargo, es cierto que la comida de fiambrera no siempre convence y tampoco apetece lanzarse a los fogones. Es aquí donde propuestas como las máquinas expendedoras nos pueden sacar del atolladero.