La acidez de estómago es una de las dolencias digestivas más habituales debido principalmente a sus causas, que afectan a millones de personas en todo el mundo. De hecho, la Fundación Española del Aparato Digestivo aseguró en 2018 que el 30% de los españoles sufría esta molestia alguna vez a la semana. Bajo esta premisa, y como su propio nombre deja entrever, la acidez de estómago es un dolor o sensación de ardor y quemazón que sube desde la boca del estómago hasta la laringe. Esto se produce cuando parte del ácido que reside en el estómago atraviesa el cardias -el orificio superior del estómago que se comunica con el esófago- y pasa al esófago, irritando la zona a su paso.

Entre las causas más extendidas encontramos algunas enfermedades digestivas, como la hernia de hiato; la obesidad central, que es cuando la acumulación de grasa sucede a la altura del abdomen; el consumo excesivo de alcohol y tabaco, el estrés, el embarazo, hacer ejercicio justo después de comer, las comidas demasiado copiosas y ciertos alimentos como, por ejemplo, las frutas cítricas, el chocolate, la cebolla, la menta o los ingredientes con sabor picante, entre otros.

Asimismo, los alimentos demasiado grasos también favorecen la acidez de estómago, al igual que los platos muy condimentados, las frituras y los rebozados, dejando en evidencia la importancia de una dieta sana y equilibrada a la hora de cuidar la salud de nuestro estómago. Así, ¿qué síntomas provocan estos hábitos de nuestra rutina diaria?

Síntomas relacionados con la acidez de estómago

Foto: iStock.
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Como acabamos de ver, la manifestación más común es esa sensación de ardor en el estómago. Sin embargo, esta suele ir acompañada de otros efectos como la regurgitación, es decir, cuando los restos de comida regresan a la boca; o la plenitud gástrica, que tiene lugar cuando nos sentimos muy llenos. Estos síntomas suelen aparecer después de comer o durante la noche y pueden empeorar si el individuo en cuestión permanece mucho tiempo acostado o inclinado. La intensidad de dichas señales también está muy vinculada a las causas o los alimentos que hemos ingerido, así como la cantidad. Las flatulencias o los gases, las náuseas, un sabor amargo o ácido en la boca y una digestión más lenta también son algunos signos propios de la acidez estomacal.

¿Sabíais que el 30% de los españoles sufre acidez de estómago todas las semanas?

A pesar de ser una afección muy común y sin apenas riesgo, es cierto que debemos vigilar de cerca la sintomatología para saber cuándo debemos consultar con un médico si se trata de otra enfermedad o trastorno. La Clínica Mayo aconseja buscar ayuda de inmediato “si sientes dolores intensos o presión en el pecho, en especial en combinación con otros signos y síntomas como dolor en el brazo o en la mandíbula, o dificultad para respirar. El dolor en el pecho puede ser síntoma de un ataque cardiaco”.

A esto se suma la dificultad para tragar, las náuseas o los vómitos persistentes, la pérdida de peso debido a la falta de apetito o problemas para comer, o si la acidez se alarga durante más de dos días. En estos casos, resulta fundamental pedir ayuda a un profesional de la salud. ¿Cómo podemos prevenir estos síntomas?

Cómo mantener a raya la acidez de estómago

Como ocurre con un gran número de dolencias digestivas, la prevención suele ser de gran ayuda a la hora de evitar la aparición de los síntomas. En este caso, destacan dejar de fumar, no comer en exceso, cenar dos o tres horas antes de acostarse, evitar el ejercicio físico demasiado intenso -aunque los expertos recomiendan caminar un poco después de las comidas-, bajar de peso si padeces obesidad, eludir el estrés, el nerviosismo o la ansiedad, así como el consumo de aquellos medicamentos que agraven la acidez y, por supuesto, eliminar de la dieta los alimentos que cada paciente haya identificado como precursores del problema, entre los que normalmente se encuentran el café, el alcohol, las bebidas gaseosas o el picante.

Foto: iStock.
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Afortunadamente, también existen algunos ingredientes que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la acidez de estómago. ¿Cuáles son?

  • Avena. Este cereal tan popular en nuestros días incluye en su composición una sustancia vegetal conocida como mucílago, capaz de suavizar la mucosa digestiva, lo que la convierte en un antiácido 100% natural. Este tipo de fibra también puede reducir el colesterol, evitar el estreñimiento, proteger las membranas mucosas o favorecer el desarrollo de la flora microbiana en el intestino gracias a sus efectos prebióticos.

  • Jengibre fresco. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano recurre al jengibre para calmar la acidez de estómago, ya que se trata de una planta alcalina que neutraliza los ácidos de nuestro cuerpo de manera natural. Este poder también ayuda a aliviar otros problemas relacionados con la salud estomacal como la hinchazón, las náuseas o el malestar general. Podemos incluirlo en nuestra dieta rallado, a modo de infusión o cápsulas, disponibles en tiendas de productos naturales o herbolarios.

  • Plátano. Como bien es sabido, esta fruta es rica en potasio, un mineral alcalinizante que ayuda a reducir la acidez por su alto pH. Además, posee una sustancia química que se encarga del revestimiento del estómago, protegiéndolo así de los excesos de ácido que provocan dicha afección.

  • Manzana. En este caso, la responsabilidad recae sobre la pectina, una fibra natural que se encuentra en las paredes celulares de las plantas y que suele emplearse para neutralizar la acidez estomacal. De hecho, muchos la consideran el antiácido natural más eficaz del mercado. Por otro lado, esta fruta regula la actividad del intestino, favorece la eliminación de líquidos y toxinas del organismo y ayuda a controlar los niveles de colesterol.

  • Almendras. A diferencia de la creencia popular, algunos frutos secos también pueden unirse a la causa. Al contrario que las nueces o las castañas, las almendras son un fruto sumamente alcalino, una cualidad que, como ya sabemos, contrarresta el exceso de acidez en el estómago. Los expertos recomiendan comer cuatro almendras después de cada comida para facilitar la digestión y evitar el reflujo.