Según Javier Cuervo, director general del Instituto Español de Nutrición Especializada, el conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino -la microbiota- "pesa nada más y nada menos que dos kilos". Durante los últimos años, gran parte del esfuerzo científico global se ha dedicado a estudiar los efectos tanto de la salud de esas bacterias como de su variedad en nuestro bienestar. Enfermedades como el párkinson o el alzhéimer han mostrado tener una relación directa con nuestra microbiota. Comprenderla y mantenerla sana es fundamental y, potencialmente, el próximo gran logro de la investigación científica en lo que a salud se refiere.

Ahora, un grupo de científicos, liderados por los doctores Jyotirmaya Behera y Neetu Tyagi de la Universidad de Louisville, en Estados Unidos, se han centrado en que hay determinados compuestos específicos de alimentos que tienen una gran relevancia para la salud de nuestra microbiota y que consumirlos puede suponer beneficios para diferentes funciones del cuerpo humano. Los investigadores se centraron en la relación de estos millones de microorganismos beneficiosos, un compuesto del ajo (el sulfuro de alilo) y las habilidades cognitivas como la memoria.

"La microbiota intestinal disminuye en gente de edad avanzada cuando se desarrolla el alzhéimer"

Al menos, a dia de hoy, tenemos ciertas cosas claras. Ejemplo de esto es que recomendamos probióticos y prebióticos. Los primeros son bacterias en sí, ya vengan en forma de yogur o tal vez como pastillas compradas en farmacia. Estos probióticos aumentan la cantidad (y variedad) de microorganismos beneficiosos en nuestro sistema digestivo. En cambio, los prebióticos no incluyen ningún tipo (al menos intencional) de bacteria, sino que se trata de alimentos que son 'comida' para mantener bien nutridas y sanas las bacterias de nuestro sistema digestivo. Ambas son recomendables y buenas para la salud.

Como explica el doctor Tyagi, "la diversidad de la microbiota intestinal disminuye en gente de edad avanzada, una etapa de la vida en la que enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson se desarrollan y que pueden provocar que la cognición de los pacientes disminuya. Ahora lo que queremos hacer es entender cómo los cambios en la microbiota intestinal están relacionados con el declive mental asociado a la edad".

Foto: iStock.
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Para llevar a cabo el estudio, los científicos dieron sulfuro de alilo a ratones de edad muy avanzada cuyos cerebros estaban en el mismo estado que los de las personas de edad muy avanzada con problemas de memoria. Su teoría se comprobó. Los ratones que habían estado sujetos a una dieta de sulfuro de alilo mostraban una mejor memoria a corto plazo, mucho mayor que los que habían seguido una alimentación completamente normal.

Después de obtener estos resultados, los investigadores llevaron a cabo experimentos adicionales para comprobar o, como mínimo, teorizar acerca de las causas. Llegaron a la conclusión de que el sulfuro de alilo aumentaba los niveles de una proteína llamada NDNF, cuya insuficiencia está asociada con una degeneración de las capacidades mentales.

Aunque los científicos aclaran que estos resultados no prueban los efectos del sulfuro de alilo (o dicho de otro modo, del ajo) en seres humanos, sí que es el primer paso que dé lugar a futuros estudios que ayuden a pavimentar el camino del ajo para luchar contra el envejecimiento de la población humana.