¿Te parece un sinsentido una Whopper vegana? Pues ya está en el mercado: Burger King ha anunciado que, de la mano de Impossible Foods -la empresa que ha sido capaz de conseguir una carne que no es carne, pero que da el pego y hasta ‘sangra’-, en breve ofertará en todos sus establecimientos norteamericanos una versión ‘cruelty free’ de su hamburguesa estrella. Se llamará Imposible Whopper y, según anuncian las compañías, ni siquiera el mayor de los fans es capaz de encontrar las siete diferencias.

El lanzamiento forma parte de la batalla por hacerse con el mercado de la ‘carne’ vegana, sí, pero también de la estrategia por captar a los más jóvenes. Se trata de adelantarse e ir no solo a los millennials, sino a la generación Z, una generación que abraza la tendencia veggie y se manifiesta contra el cambio climático, pero que aún no tiene la menor preocupación por seguir una dieta saludable. Es un enfoque que rompe con el concepto que tenemos del mundo vegano: mientras los adultos aún relacionamos lo ‘verde’ con una idea aspiracional de salud, los más jóvenes, sin inquietud alguna por el colesterol de sus arterias, se centran en el bienestar animal.

Los más jóvenes se hacen veganos por el bienestar animal, no por mejorar su nutrición ni su salud

Lo vemos en el informe ‘The Green Revolution: entendiendo la revolución veggie’, elaborado por la consultora Lantern. En él vemos que para los flexitarianos -es decir, las personas que en su dieta dan preferencia a los productos vegetales y solo de forma ocasional consumen carne o pescado-, “el primer y mayor motivo para adoptar esta dieta es la intención de cuidar más de la salud mediante la nutrición”. En cambio, para vegetarianos o veganos, la principal razón es “la preocupación por el bienestar animal. “La mayoría defiende su dieta por respeto a los animales y por sostenibilidad”. La salud queda relegada a un segundo, tercer o cuarto plano.

“Cuando la idea es huir del maltrato animal, cuando se deja de comer carne por sostenibilidad, cuando lo que subyacen son los principios éticos, uno está más que dispuesto a comer las versiones verdes de sus alimentos favoritos. Es decir, hamburguesas, perritos, burritos, pollo frito…”, apunta José Miguel Fernández, sociólogo. “Entre los jóvenes se está dando este movimiento, la industria alimentaria ha visto el nicho y les ofrece el mismo concepto de alimentación rápida e hipercalórica, pero sin carne”.

No es carne, aunque lo parezca. (Foto: Impossible Foods)
No es carne, aunque lo parezca. (Foto: Impossible Foods)

El mercado está ahí, efectivamente. Y las empresas se han puesto las pilas. “Las cadenas organizadas han adaptado sus cartas para satisfacer la demanda de nuevas opciones más vegetales -señala el informe de Lantern-. Por ejemplo, Foster’s Hollywood y KFC se han sumado recientemente a TGB y Goiko Grill entre las cadenas dedicadas al placer cárnico que también cuentan con opciones veggies”.

Deprisa, deprisa

Es una carrera contrarreloj, en la que algunos van en cabeza y otros rezagados: así, por ejemplo, Telepizza cuenta con seis pizzas vegetarianas y 10 de sus 21 entrantes son veggies; en la cadena 100 Montaditos, 12 de ellos son vegetarianos; Vips ha incorporado su Veggie Burger (hamburguesa de falafel)… A la zaga está Burger King, cuya Impossible aún no tiene prevista fecha de lanzamiento en España (ni en Europa), McDonalds o KFC, que lleva meses ‘perfeccionando’ su pollo frito sin pollo.

Y, entretanto, Deliveroo nos anuncia que se ha producido un incremento de un 161% en los pedidos de comida vegana a domicilio.

"La gente se confunde. Un gazpacho es vegano, unas galletas también. Y son ultraprocesadas"

¿Y dónde queda la salud? En realidad, el problema no es comer hamburguesa, sino todo lo que la acompaña. “Si tú haces en casa una hamburguesa con ingredientes de calidad, el resultado será mucho más nutritivo”, explica Lola Cano Guerra, dietista-nutricionista de Barberá Clínic. Pero si estamos hablando de un Big Mac… “Los ultraprocesados son productos o preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias y otros alimentos. Su consumo es perjudicial para la salud, ya que en su composición hay harinas refinadas, azúcares, aceites refinados, aditivos, sal… No porque los ultraprocesados sean veganos dejan de ser nocivos”.

Lucía Petrelli y sus caprichos 'gordiveganos'. (Foto: Vegaffinity)
Lucía Petrelli y sus caprichos 'gordiveganos'. (Foto: Vegaffinity)

Con ella coincide la coach nutricional Marta Jiménez: “Todo lo vegano se nos ha envuelto en un aura de salud. Y la gente se confunde: no basta con tener la etiqueta verde. Un gazpacho es vegano y nunca le dimos ese nombre. Unas galletas hechas a base de azúcares, aceite de palma y harina refinada también lo es. Y hay patés vegetales con grasas hidrogenadas o salchichas en las que no hay proteínas de calidad, porque el tofu o el seitán están en porcentajes muy pequeños… Hay que dejar claro el mensaje: vegano solo significa que no se ha hecho a partir de ningún producto animal. Solo eso”.

Snacks y comida basura

Otro riesgo, señalan los expertos, es el de la trampa de las restricciones. Del mismo modo que, cuando estamos a dieta, tendemos a hacer dos listas, una de alimentos prohibidos y otra de alimentos permitidos, también puede suceder lo mismo con los recién llegados al veganismo: se centran en si es o no animal para permitírselo o negárselo… y eso a veces provoca que terminen tomando snacks y comida basura solo porque es ‘cruelty free’. “Es fácil terminar comiendo todo aquello que no está ‘prohibido’. Aunque sean galletas y ganchitos”, dice Susana, una joven de 24 años que acaba de incorporarse a las filas ‘veggies’.

No obstante, también hay quien reivindica el poder hacer transgresiones más allá de la salud. Es el caso de Lucía Petrelli, autora de un blog de ‘cocina vegana de resaca’ llamado Hijas de Seitán. En uno de sus vídeos, hecho para Vegaffinity, nos habla de chococrispies, bocabits… Su discurso es claro: “No animamos a que la gente consuma este tipo de productos, que obviamente no son nada saludables. Pero, puestos a elegir entre consumir un producto procesado vegano o no vegano, nosotros preferimos arrojar luz sobre los productos procesados que sí lo son”. E insiste: “No son alimentos saludables; simplemente, son aptos para veganos, habrá miles de opciones mejores para consumir”, y reivindica el poder darse “un capricho ‘gordivegano’ sin tener que estar alerta de todo”.