Para 2030 se prevé que 27 millones de adultos españoles tengan problemas de obesidad o sobrepeso, según el más reciente estudio del Institut Hospital del Mar d'Investigacions Mèdiques (IMIM). Y otro motivo para la preocupación: el problema crece exponencialmente a razón de tres millones de personas más por cada década que pasa. Muchas veces todo pasa por adquirir hábitos de vida saludables, pero no siempre resulta sencillo por diferentes razones: dificultad de horarios, estrés, ansiedad, etc. Por eso, las técnicas quirúrgicas para pueden ser la solución en la batalla contra la obesidad.

“El ser humano tienen una tendencia genética a almacenar energía. A ello cabe sumar los malos hábitos alimenticios y el consumo desmesurado de grasas y azúcares. También el sedentarismo y eventuales trastornos psicológicos. Todo esto hace que estemos ante una sociedad claramente obesa”, explica el Dr. Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad.

"Hablamos de técnicas seguras que pueden cambiar radicalmente nuestra vida", Dr. Adelardo Caballero

Es cierto que hubo una época en la que la controversia se apoderó de las técnicas quirúrgicas para tratar la obesidad, en muchos casos por la proliferación de profesionales mal formados. Pero hay que decir que los avances en técnicas quirúrgicas para tratar la obesidad y otras enfermedades asociadas a ella han sido notables en los últimos años. Tanto en seguridad como en porcentaje de éxitos.

Foto: iStock.
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Ya no hablamos de riesgos, siempre que las ejecuten profesionales formados, sino más bien de técnicas completamente seguras que pueden cambiar radicalmente nuestra vida”, asegura el Dr. Caballero. En este sentido, cobra especial importancia que el centro médico especializado realice con el paciente una entrevista exhaustiva, un examen concienzudo y un análisis de la historia del individuo.

Eso sí, cabe advertir que tampoco la cirugía es la solución milagrosa a los problemas de obesidad del paciente. Este debe exponer un compromiso absoluto con la llamada 'progresividad' del tratamiento, saber que todo no acaba con la operación. Tras la intervención debe existir un seguimiento terapéutico acompañado de un inevitable cambio de hábitos.

A continuación exponemos algunas de las técnicas más vanguardistas en el tratamiento de la obesidad:

Gastrectomía bariátrica (Bypass gástrico)

Foto: iStock.
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  • Para quién: para pacientes que alcanzan el grado de obesidad severa o mórbida, con un índice de masa corporal (IMC) igual o mayor de 40 o superior a 35 con comorbilidades asociadas.
  • En qué consiste: se crea un pequeño saco desde el estómago para conectarlo directamente con el intestino delgado. De esta forma, los alimentos ingeridos entrarán en el saco para pasar directamente al intestino delgado. Así eluden la mayor parte del estómago.
  • Beneficios: el paciente pierde mucho peso y mejora su calidad de vida. “Además, se puede corregir y controlar mejor las enfermedades asociadas a la obesidad, como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, colesterol, etc”, añade el Dr. Caballero.

Balón intragástrico

  • Para quién: para pacientes sin un sobrepeso muy grande y para personas muy grandes y gruesas que necesiten prepararse para una intervención bariátrica.
  • En qué consiste: se introduce un balón gástrico en el estómago con el fin de reducir de forma significativa su capacidad para recibir alimentos. La última novedad es el llamado Balón Elipse, que no necesita procedimiento quirúrgico ni anestesia. No requiere una endoscopia para su implantación y retirada y, por tanto, tampoco el uso de anestesia. Está diseñado para 'autovaciarse' y pasar con seguridad a través del tracto gastrointestinal.
  • Beneficios: tiene un efecto saciante casi permanente que disuade al paciente de ingerir grandes cantidades de alimentos. Eso sí, y según explica el Dr. Caballero, “es absolutamente necesaria la intervención por parte de un equipo médico especializado y que el propio paciente se comprometa e implique en el proceso posterior a la operación”.

Banda gástrica

Foto: iStock.
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  • Para quién: para pacientes no muy gruesos que sin embargo tengan incapacidad para reducir peso por los motivos que fueran. Y especialmente aconsejada en casos continuados de fracaso con dietas, farmacología, modificación de la conducta, etc.
  • En qué consiste: se coloca una banda alrededor de la parte superior del estómago. De esta forma, se crea una pequeña bolsa. El paso de la comida desde este reservorio al resto del estómago se realiza a través de un pequeño conducto.
  • Beneficios: “Retarda el vaciado de los alimentos y provoca una sensación de saciedad precoz, por lo que se ingiere mucha menos comida”, constata el Dr. Caballero. Los mejores resultados se obtienen en pacientes con un seguimiento frecuente y manejados por un equipo multidisciplinar.

Clip bariátrico

  • Para quién: pacientes obesos en los que previamente hayan fallado terapias más conservadoras (dieta, ejercicio o programas de modificación de conducta).
  • En qué consiste: es una técnica de vanguardia consistente en una pinza de titanio grado IV con revestimiento de silicona. Se implanta laparoscópicamente alrededor del estómago. Restringe la cantidad del consumo de alimentos en pacientes con obesidad importante sin tener que cortar, grapar o derivar el estómago o los intestinos. El dispositivo tampoco precisa de ajustes.
  • Beneficios: aprobado por la FDA, “es una solución esperanzadora para pacientes con casos extremos”, indica el Dr. Caballero. Eso sí, los pacientes que se sometan al procedimiento también deberán comprometerse a introducir cambios importantes en sus hábitos alimenticios y vitales para toda su vida.

Cirugía robótica

  • Para quién: especialmente indicado para pacientes poco gruesos o diabéticos.
  • En qué consiste: es otra técnica de última generación y “de altísima precisión, incluso a distancia”, según sugiere el Dr. Caballero. El instrumental quirúrgico se introduce en el paciente por laparoscopia convencional o por monopuerto. El cirujano los maneja desde una consola. Por descontado, se exige un entrenamiento específico para el manejo del robot con simuladores.
  • Beneficios: se utiliza principalmente para cirugías complejas o reintervenciones quirúrgicas. Especialmente en ginecología, urología y cirugía bariátrica. Es mínimamente invasiva, por lo que las incisiones que se realizan son más pequeñas. También las cicatrices. Igualmente, el dolor postoperatorio es considerablemente menor, baja el riesgo de hemorragias y disminuye la necesidad de transfusiones.