Cuando buscamos perder peso a veces recurrimos a planes que no están supervisados por un nutricionista o que le puede funcionar bien a otra persona pero no a nosotros. Cada cuerpo tiene unas características diferentes y en la facilidad para perder o ganar peso influyen factores genéticos, estilo de vida, edad, metabolismo… Por eso, hablar de una dieta milagrosa para todos es un error.

La dieta de las 19 horas no es una dieta como tal, sino que simplemente restringe el horario en el que se nos permite comer. Aunque puede ser que nos funcione bien, puede tener algunos errores de base que deberíamos evitar.

Las claves de la dieta de las 19 horas

La dieta de las 19 horas tiene ciertas ventajas. El objetivo de la misma es aprender a comer mejor durante el día para llegar a las últimas horas sin hambre y con nuestras necesidades nutricionales cubiertas.

Se dice que la comida que ingerimos durante la cena engorda más, algo que tiene una explicación. Durante la noche, los alimentos se transforman en reservas al no quemarlo con actividad física, lo que nos hace ganar peso. Por eso, reducir drásticamente el consumo de calorías a partir de las 19 horas es una de las formas más efectivas de adelgazar.

Foto: iStock.
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Respetando esta restricción horaria conseguiremos evitar los asaltos a la nevera que, en muchas ocasiones, no están provocados por hambre, sino por aburrimiento o ansiedad. Darnos atracones de comida no es sano, mucho menos por la noche. Cenar mucho y mal (hidratos, grasas, alimentos pesados…) no solo subirá las reservas de grasa y consecuentemente el peso, también nos provocará peores digestiones y, con ello, un peor descanso.

La dieta de las 19 horas nos permite comer todo lo que queramos durante el día y fuerza el ayuno a partir de las siete de la tarde. De este modo, el cuerpo pasará muchas horas sin comer. Si, por ejemplo, te levantas a las ocho de la mañana, estarás más de 13 horas sin consumir ningún tipo de alimento, algo que se conoce también como ayuno intermitente. Este tipo de prácticas favorecen la eliminación de grasas.

Efectos negativos de la dieta de las 19 horas

Esta dieta tiene un error de base y es precisamente una de las características que hemos mencionado: no restringe ningún tipo de alimento. Se fija más en el cuándo que en el cómo o incluso en el cuánto. Así, una persona que confíe ciegamente en esta dieta, podría llevar un plan alimenticio a base de alimentos ricos en colesterol, grasas, ingredientes que suban la tensión o calorías vacías sin aporte nutritivo, por el simple hecho de que lo único que hay que hacer con esta dieta es mirar el reloj.

Es importante que respetemos las cuatro o cinco comidas diarias para mejorar nuestra alimentación

Obviamente, a nivel nutritivo esto es un error, ya que a la hora de comer tenemos que buscar llevar una alimentación equilibrada y saludable. Que respetes las horas de ayuno no significa que puedas basar el resto de tu alimentación en azúcares y grasas y olvidar las vitaminas, antioxidantes, fibra, etc.

Así, si no cuidamos lo que comemos podemos caer en una alimentación deficiente que puede conducir a otros problemas de salud, como colesterol, hipertensión, anemia, trastornos óseos, envejecimiento prematuro, incremento de los radicales libres…

Foto: iStock.
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El efecto rebote es otro de los enemigos de las dietas en las que conseguimos perder mucho peso y en este caso también puede aparecer si, de pronto, volvemos a cenar mucho y a deshoras. Si queremos 'abandonar' la dieta de las 19 horas, debemos hacerlo de forma progresiva y siempre cuidando en no hacer un consumo excesivo de calorías en las últimas horas del día.

Otros de los efectos secundarios que pueden aparecer tras pasar muchas horas en ayuno son los dolores de cabeza, mareos o falta de concentración.

¿Cómo podríamos hacer bien esta dieta?

Aplicar este estilo de vida a nuestra rutina de alimentación no es una mala idea en sí misma. Lo perjudicial es creer que tenemos barra libre el resto del día.

Si queremos cuidar nuestra salud a la vez que perdemos peso, debemos centrarnos en comer con cabeza, hacer una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, fibra y productos naturales, huyendo de los precocinados, los fritos y las grasas saturadas.

Para ayudar al cuerpo a quemar más grasa, hemos de combinar una buena alimentación con un estilo de vida saludable (ejercicio diario, levantarnos de la silla al menos una vez por hora, no fumar, no beber ni consumir sustancias tóxicas…).

El día que nos queramos saltar este ayuno, lo ideal sería optar por proteínas. Los alimentos ricos en proteínas tienen, entre otras cosas, la capacidad de ayudarnos a ganar masa muscular.

No podemos olvidar la importancia de hacer varias comidas a lo largo del día (entre 4 y 5 comidas es lo más recomendable) y no debemos saltarnos ninguna, aunque las espaciemos menos en el tiempo debido a esta restricción horaria. Si nos saltamos comidas no solo propiciaremos que se ralentice nuestro metabolismo (algo fatal si lo que buscamos es perder peso), sino que también llegaremos con más hambre a últimas horas del día. Y sí, ya sabemos lo que puede significar esto: atracones a la nevera durante la noche. Justo lo que no queremos hacer.