Nuestros organismos son máquinas perfectamente afinadas. Cualquier anomalía en este funcionamiento preciso es considerado una enfermedad. En determinados (y escasísimos) casos, pueden proporcionarnos habilidades 'sobrehumanas'. Por poner un ejemplo, el deportista con más medallas olímpicas de la historia, el nadador estadounidense Michael Phelps, parece (se ha especulado mucho sobre esto y él mismo admite en su autobiografía que es posible que la padezca) sufrir una condición genética llamada el síndrome de Marfan, que altera algunas cualidades físicas, como la longitud de pies, manos y dedos o una mayor envergadura, que le permiten ser el mejor (o al menos le ayudan sobremanera) en su especialidad.

Algo muy parecido al famoso caso Semenya, la atleta sudafricana que, debido a una condición genética, genera muchas más hormonas que la hacen destacar y mucho (y por ello el COI la ha limitado). Podríamos discutir sobre por qué Phelps sí y Semenya no, pero eso es otro artículo completamente diferente. Pero volviendo al tema principal, nosotros, simples mortales, es posible que deseemos mejorar nuestra bioquímica para que nuestro cuerpo funcione mejor. Para lograr este objetivo, una gran cantidad de personas a lo largo y ancho del mundo recurre a los suplementos, no solo de vitaminas y otros nutrientes esenciales, sino también a moléculas diseñadas para perder peso, ganar músculo o tener más energía. Ahora, un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard han descubierto que estos suplementos hechos para mejorarnos pueden producir enfermedades y muy graves.

"Otros estudios han relacionado los suplementos con enfermedades como infartos o el cáncer testicular"

En la Universidad de Harvard, los científicos Flora Or, Yongjoo Kim, Juliana Simms y S. Bryn Austin se preguntaron si la gente joven (niños, adolescentes y adultos menores de 25 años) que consume suplementos diseñados para la pérdida de peso, el aumento de la masa muscular o la generación de energía tenían efectos sobre la salud de la población.

Para llevar a cabo su trabajo científico, los investigadores utilizaron los datos del FDA Adverse Event Report System, un sistema estadounidense en el que la Food and Drug Administration (FDA), la máxima organización federal en lo que a fármacos y alimentos se refiere, registra todos los casos de ingresos o consultas médicas debidas al consumo tanto de medicamentos como de comidas y, en este caso, también de suplementos. Se centraron en todos los ingresos hospitalarios debidos a reacciones adversas a estos suplementos entre los años 2004 y 2015. En total, registraron y estudiaron un total de 1.392 eventos de reacciones adversas.

Los resultados

De esos 1.392 casos estudiados, en 977 se vinculó la ingesta de un solo suplemento a los síntomas del paciente. Un 40% de los casos "incluían condiciones médicas de severa importancia, como muertes y hospitalizaciones", explican en su estudio los investigadores.

La autora principal del estudio, la investigadora Flora Or, explica que "la FDA ha advertido en innumerables ocasiones sobre los peligros de los suplementos para la pérdida de peso, la generación de músculo o el aumento de la función sexual y la mejora de la actividad. Sabemos que estos productos están, en gran medida, anunciados con los jóvenes como público objetivo".

Foto: iStock.
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De los 977 casos estudiados, los investigadores reportan que los suplementos vendidos para adelgazar, ganar musculatura o los de tipo 'energético' se asociaron con una probabilidad un 300% mayor de sufrir enfermedades de gravedad que aquellos que consumían tan solo vitaminas. Además, estos productos vendidos 'para mejorar la función sexual' o para la 'limpieza del colon' producían un riesgo de acabar en el hospital un 200% mayor que las vitaminas.

Otros de los autores, el profesor de Harvard S. Bryn Austin, añade que "los médicos reputados no recomiendan los suplementos alimentarios de los que trata este estudio. De hecho, otros estudios los han relacionado con gravísimas enfermedades como los infartos, el cáncer testicular, el daño hepático e incluso la muerte".