Los estudios sobre el cáncer de próstata son cada vez más numerosos y ayudan a aportar luz sobre esta enfermedad que afecta a un considerable número de hombres en nuestro país. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) estima que a lo largo de este año el cáncer más diagnosticado en hombres en España será el de próstata, con más de 34.300 nuevos casos; de hecho, a día de hoy es el tipo de cáncer más frecuente en varones. La parte positiva es que la supervivencia de los pacientes con cáncer ha aumentado de forma continua en los últimos años en los países europeos, el de próstata probablemente por su diagnóstico precoz, según indican en la SEOM.

La edad avanzada (casi dos de cada tres cánceres de próstata se diagnostican en pacientes de 65 años en adelante), la predisposición genética, el tabaquismo y un consumo elevado de alcohol son algunos de los factores de riesgo asociados a estos tumores. Pero no los únicos. Diversos trabajos científicos han mostrado una relación clara entre la obesidad y el mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata agresivo, como el que realizó el Instituto Nacional de Cancerología de México y que publicó la 'Revista Mexicana de Urología' hace unos años.

La acumulación de grasa visceral se asocia a un mayor riesgo de sufrir cáncer de próstata fatal

El mismo World Cancer Research Fund ha confirmado que existe fuerte evidencia de que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de distintos tipos de cánceres, entre ellos el de próstata (también el colorrectal, el de boca, faringe, laringe, esófago, estómago, páncreas, mama, vesícula biliar, hígado, ovarios, endometrio y riñón).

Foto: iStock.
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Ahora una nueva investigación, cuyos resultados se publicaron ayer mismo, va más allá y estudia cómo la distribución de la grasa corporal incide en la mayor probabilidad de sufrir esta enfermedad. Se ha llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard y los resultados aparecen en la revista de la American Cancer Society, 'Cancer'. La doctora Barbra Dickerman y sus colegas han realizado un seguimiento, durante 13 años, a más de 1.800 hombres islandeses. Para ello, analizaron la distribución de su grasa corporal y evaluaron los riesgos de ser diagnosticado de esta enfermedad y de muerte provocada por la misma. Durante el estudio 172 hombres desarrollaron este tipo de cáncer y 31 murieron por su causa.

Lo más relevante del trabajo es que ha quedado demostrado que la acumulación de grasa en áreas específicas del cuerpo, como la conocida como grasa visceral (la que se acumula en el abdomen, rodeando los órganos) se asocia con un mayor riesgo de sufrir cáncer de próstata agresivo y fatal. Del mismo modo, un elevado índice de masa corporal (IMC) así como una medida del perímetro de la cintura superior a la adecuada también han mostrado estar relacionados con el mayor riesgo de sufrir esta enfermedad.

"Conocer los patrones de distribución de grasa ayudará a dilucidar el target de hombres que pueden tener cáncer"

Como señala la doctora Dickerman, "curiosamente, cuando observamos por separado a los hombres con un IMC alto en comparación con los que tenían un IMC bajo, encontramos que la asociación entre la grasa visceral y el cáncer de próstata agresivo era más fuerte entre los hombres con un IMC más bajo. La precisión de estas estimaciones ha sido limitada en este análisis de subgrupos, pero es un dato interesante para futuras investigaciones".

Barbra Dickerman también apunta que "en última instancia, la identificación de los patrones de distribución de grasa que están asociados con el mayor riesgo de cáncer de próstata puede ayudar a dilucidar los mecanismos que vinculan la obesidad con la enfermedad en su forma más agresiva y el target de los hombres que pueden padecerla, lo que sería bueno para optimizar la estrategias de intervención".

Foto: iStock.
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En nuestro país la última investigación global sobre obesidad se realizó hace cinco años, es el estudio ENPE y señala que el 21,6% de los españoles adultos son obesos (los hombres en mayor medida que las mujeres) y que el 39,3% tiene sobrepeso. Así las cosas, se hace imprescindible luchar contra esta epidemia, ligada a numerosos problemas de salud, entre ellos el cáncer, como hemos visto.

Pautas concretas para prevenir la obesidad

El tratamiento para la obesidad es mucho más complicado que su prevención. Entonces, ¿cómo podemos evitarla? Los especialistas abogan por dos 'armas' que deben llevarse a cabo conjuntamente: una alimentación saludable y una actividad física adecuada (también indican la importancia de tener un sueño reparador de calidad, así como de llevar una vida alejada de un estrés excesivo).

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En cuanto al primer punto, la dieta mediterránea es perfecta para mantenernos en nuestro peso y en perfecto estado de revista. Sus puntos fuertes son un alto consumo de frutas y verduras de proximidad, así como de legumbres y pescados. Las carnes rojas deben tomarse con moderación y los dulces y los procesados solo de forma ocasional. La grasa por excelencia, el aceite de oliva, si es virgen extra, mejor que mejor.

Respecto al segundo punto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en el mundo y está relacionado con la aparición de distintos tipos de cáncer. Con estos datos, la misma entidad recomienda a los adultos (de entre 18 y 64 años) que dediquen como mínimo 150 minutos a la semana a practicar actividad física aeróbica de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana (en sesiones de una duración mínima de 10 minutos). También es posible realizar una combinación equivalente de actividades de distinta intensidad. No es un gran esfuerzo si pensamos en todo lo que ponemos en juego...