El aumento de la incidencia de algunas enfermedades en la población tales como el cáncer, que la Sociedad Española de Oncología Médica estima que en España se incrementará en un 12% durante el 2019, ha llevado a la comunidad científica a analizar las causas que las originan, con especial atención a la alimentación, estudiando pormenorizadamente los componentes que habitan en los alimentos que nos llevamos a la boca. No en vano, la dieta se revela como un factor de suma importancia, constituyendo en ocasiones el desencadenante de muchas enfermedades. De ahí que el consumo de frutas y verduras de manera habitual sea uno de las recomendaciones en el que más insisten los nutricionistas.

Entre dichos componentes, el licopeno parece ser que juega un papel fundamental en la prevención de determinadas enfermedades, siendo incluido en el grupo de alimentos funcionales, es decir, aquellos que se ha demostrado que tienen efectos beneficiosos sobre la salud humana, incrementado la salud, previniendo o reduciendo el riesgo de determinadas enfermedades.

Previene el daño oxidativo, causante del envejecimiento prematuro o el temido cáncer

Para quien no lo sepa, se trata de un pigmento vegetal, perteneciente a la familia de los carotenoides, el cual se encarga de conferirle la intensa coloración que muestran algunos vegetales como, por ejemplo, el tomate o la sandía. Un componente que ha adquirido una gran relevancia en los últimos años, ya que se ha descubierto que puede hacer mucho y muy bueno por nuestra salud, si bien es cierto que su labor continúa estudiándose, por lo que es posible que regale más beneficios de los que se conocen.

Un gran poder antioxidante

Foto: iStock.
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La función antioxidante del licopeno es una de las más ampliamente estudiadas. Existen muchas evidencias que demuestran que este combate el daño oxidativo provocado por los radicales libres, que es causante del envejecimiento prematuro, la inflamación y algunas enfermedades sumamente prevalentes en la población como las cardiacas y el cáncer. Tal y como apunta una revisión realizada de manera conjunta por la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Autónoma de Nuevo León, ambas de México, " las evidencias epidemiológicas ponen de manifiesto la importancia de los carotenoides y principalmente del licopeno, así como el consumo de productos a base de este, en la prevención de determinados tipos de cánceres. Este efecto se basa en la principal propiedad biológica del licopeno de actuar como sustancia antioxidante al reaccionar con agentes oxidantes, reduciendo la oxidación tanto in vitro como in vivo, al eliminar estos agentes de los sistemas biológicos o al detener la reacción de formulación".

Dicha capacidad antioxidante también protege la salud de los huesos, previniendo enfermedades asociadas como la osteoporosis y otros desórdenes como pérdida de densidad ósea. Incluso es posible que reduzca la hipertensión, tal y como queda recogido en un estudio publicado en la biblioteca científica Scielo. Tras someter a un grupo de pacientes con hipertensión a la ingesta diaria de cápsulas de licopeno durante dos semanas, "los resultados mostraron una considerable reducción en la presión sistólica del valor inicial de 144 mm Hg a 134 mm Hg al final del tratamiento con licopeno". Sin embargo, son necesarios más estudios para comprender en profundidad el papel que desempeña el licopeno en la tensión arterial.

Asimismo, juega un papel esencial en la prevención de cáncer de próstata, pulmón, tracto digestivo y mama, tal y como apunta la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Y añade que también existen evidencias acerca del papel que desempeña en la prevención de las cataratas y el síndrome de degeneración macular, que es una de las principales causas de ceguera a partir de los 65 años.

Biodisponibilidad

Foto: iStock.
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Aunque no hay cantidades diarias recomendadas oficiales para la ingesta de licopeno, en tanto que no es considerado un nutriente esencial, algunos estudios sugieren que debería oscilar entre los 7 mg y los 8 mg diarios. Únicamente entre el 10% y el 30% es asimilado por el organismo, almacenándose en los tejidos del organismo como el hígado, el riñón o las glándulas renales. Sin embargo, su absorción depende de algunos factores biológicos, como la edad, el estado hormonal o el género, y el estilo de vida, siendo especialmente importantes el consumo de alcohol, el tipo de alimentos o el tabaco.

No obstante, dada su naturaleza liposoluble, el nivel de absorción en el organismo se incrementa cuando le incluimos aceite, mucho mejor de oliva. Tanto es así que un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos comprobó que " la incorporación del aceite de oliva virgen enriquecido con licopeno en la dieta puede mejorar los efectos beneficiosos para la salud, contribuyendo como una herramienta funcional contra varios trastornos en los que el estrés oxidativo juega un papel importante".

Foto: iStock.
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Su absorción también mejora cuando combinamos los alimentos con licopeno con otros ricos en vitaminas E , como los frutos secos o las semillas, y C, como los cítricos, también reconocidas por su capacidad antioxidante. Sin embargo, no conviene mezclarlo con probióticos, como el yogur, pues interfieren en su asimilación.

Tal y como hemos anticipado, este pigmento se encuentra presente en la composición de las frutas y los vegetales. De entre todos ellos, el tomate es el que más cantidad acopia, pues comprende entre el 80% y el 90% de su composición, aunque dichos porcentajes dependen del grado de maduración (los más maduros presentan mayor proporción), la variedad y las condiciones ambientales. También tienen cantidades nada desdeñables los productos derivados como el kétchup, la salsa y el zumo de tomate o la salsa de pizza.

La Fundación Española del Corazón considera a ese vegetal "un cómplice de nuestra salud", pues son la mayor fuente de licopeno. Añade que una dieta rica en tomate ayuda "a reducir en un 59 % el riesgo de sufrir un infarto cerebral o ictus, además de prevenir la aparición de otras enfermedades". También la sandía, las cerezas, la papaya, el pomelo rojo, la toronja, la zanahoria y el pimiento rojo son importantes fuentes de licopeno.