"Cómete las lentejas que tienen mucho hierro". Es una frase que hemos escuchado todos nosotros en nuestra infancia. Cierto es que 100 gramos de lentejas hervidas contienen 8,2 mg de este mineral según datos de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA). Esto representa el 58,5% de la cantidad diaria recomendada de este micronutriente. Por supuesto, nuestras madres y abuelas, que nos repetían constantemente esto, lo hacían con una buena razón: el hierro es bueno y necesario para nuestro bienestar; de hecho, su ausencia provoca anemia, que a la larga puede acarrear graves problemas de salud. Ahora bien, su exceso puede provocar otros incluso más peligrosos.

Esa es la conclusión a la que han llegado los doctores Beben Benyamin, Dipender Gill y el resto de su equipo del Imperial College London. Los investigadores han elaborado un estudio en el que se analizan los efectos sobre la salud que tiene el hierro en la población. Por supuesto, para lograr obtener datos de calidad, es necesario tener una muestra de enormes proporciones y eso es lo que han hecho. Obtuvieron los datos médicos de 500.000 residentes en el Reino Unido gracias al UK Biobank, una gigantesca base de datos diseñada con el fin de recoger los datos médicos de los ciudadanos británicos y poder elaborar así informes y estudios de gran relevancia, sobre todo para la población del Reino Unido, pero también para el resto del mundo desarrollado.

Demasiado hierro puede producir celulitis, que requiere antibióticos y en algunos casos, amputación

"Usamos un método estadístico llamado 'aleatorización mendeliana' que utiliza los datos genéticos para estimar los efectos del hierro sobre más de 900 enfermedades y condiciones médicas. Gracias a esto descubrimos una relación entre el exceso de hierro y una reducción de los niveles altos de colesterol", explica el doctor Beben Benyamin.

¿Por qué es esto relevante? Como explica el facultativo, "puede serlo porque el colesterol elevado es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular e infarto, que causan 17,9 millones de muertes cada año en el mundo según la Organización Mundial de la Salud". En el caso de España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), de las 424.523 muertes que se produjeron en el año 2017, un 29,66% de ellas fueron a causa de enfermedades cardiovasculares.

Las malas noticias

Pero no todo son alegrías. Los investigadores también observaron una clara correlación entre los niveles elevados de hierro (que suelen ser causa de determinadas condiciones genéticas como la hemocromatosis) y un mayor riesgo para la población de padecer enfermedades como infecciones bacterianas de la piel, como abscesos y celulitis.

Y cuando nos referimos a la celulitis, no hacemos referencia a esa que 'sufren' las modelos de 18 años en los anuncios de cosmética, sino a una enfermedad terrible que afecta a 21 millones de personas cada año en el mundo y mata a 17.000. Es una infección de la piel, normalmente producida a raíz de cortes, heridas, picaduras o quemaduras y se debe a que las bacterias (incluso las que componen la flora bacteriana natural de nuestra piel) entran en partes más profundas, como la dermis e infectan el tejido conjuntivo. Si no se trata correctamente (son necesarios antibióticos), puede hacer falta elaborar incisiones para drenar el pus que provoca, desbridamientos quirúrgicos para eliminar tejido infectado y, en casos extremos, incluso la amputación, dado que si no se detiene a tiempo, puede provocar sepsis (cuando la infección pasa a la sangre e invade todo el organismo) y la muerte.

Foto: iStock.
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Se cree, aunque se recomienda más estudio al respecto, que este efecto del hierro se debe a que las bacterias lo necesitan para sobrevivir y proliferar. Como explican los científicos, "este estudio es el primero en utilizar datos masivos de la población para correlacionar el exceso de hierro y las infecciones bacterianas de la piel".

Pero una cosa tiene que quedar absolutamente clara, para evitar la celulitis no podemos dejar de tomar hierro. Es un micronutriente fundamental para nuestra supervivencia. La anemia que su ausencia provoca afecta a 1.200 millones de personas en el mundo y si no se trata, puede provocar horribles consecuencias como astenia, palpitaciones, disnea, taquicardia y angor (angina de pecho). No merece la pena correr el riesgo, para nada.