La depresión es una enfermedad que debe tratarse con ayuda de un médico especializado, en este caso un psicólogo o un psiquiatra. En ella, existen factores biológicos, psicosociales, genéticos y ambientales que pueden influir en su desarrollo.

Al margen de la medicación o terapia que podamos necesitar, ineludible e insustituible, existen otras ayudas externas que pueden favorecer la mejoría de los síntomas de la depresión, por ejemplo, la vitamina C.

Papel de la vitamina C en el cerebro

Aunque la depresión se puede llegar a sentir en el pecho o incluso en el estómago, su origen en realidad radica en el cerebro y más concretamente en los neurotransmisores. En el caso de la vitamina C, esta se encuentra en el cerebro y ayuda a la síntesis de dopamina y norepinefrina.

La dopamina es un neurotransmisor que favorece la regulación del estado de ánimo y nuestras capacidades resolutivas. La falta de esta sustancia puede afectar de manera negativa a nuestras habilidades sociales o manifestarse en forma de apatía.

Por su parte, la norepinefrina es una sustancia química que también puede actuar como neurotransmisor o como hormona. Un exceso de ella provoca un desajuste con capacidad para influir en nuestro estado de ánimo y empeorar los síntomas de la ansiedad y de la depresión. La síntesis de la dopamina y de la norepinefrina es esencial para tratar procesos depresivos. Una ingesta baja de vitamina C está relacionada, por tanto, con la depresión.

La vitamina C es un antidepresivo natural

Numerosos estudios han buscado la relación entre vitamina C y depresión y han concluido que aquellos pacientes con niveles bajos de este nutriente experimentaban una mejoría en su estado anímico tras ingerir de forma continuada alimentos o suplementos ricos en él.

La dopamina es un neurotransmisor que favorece la regulación del estado de ánimo

Evidentemente, esto no quiere decir que la depresión se pueda tratar exclusivamente con vitamina C. Pero nos sorprendería la cantidad de veces que esta enfermedad está, en mayor o menor medida, condicionada por una carencia de nutrientes. No vamos a salir de la depresión simplemente tomando un par de naranjas al día, pero todo ayuda y si salvamos esta falta de vitaminas podremos mejorar, en parte, la sintomatología.

La mejor forma de consumirla para la depresión

Foto: iStock.
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Si un médico concluye que presentamos niveles bajos de vitamina C, no debemos subestimar sus efectos sobre nuestras funciones cerebrales. Tenemos que tratar de buscar la mejor manera para restablecer sus valores normales y aprovechar sus beneficios para nuestra salud.

En estos casos, lo mejor es optar por suplementos de vitamina C que nos ayuden a elevar, de forma rápida, estos niveles. Debemos tener en cuenta que se trata de un tipo de vitamina hidrosoluble, es decir, no se almacenan, por lo que tenemos que cuidar de realizar su ingesta diaria.

En el caso de que presentemos problemas de asimilación de esta sustancia, podemos mejorar su absorción combinando su toma con hierro. Pero además de los suplementos a base de vitamina C, la podemos obtener a través de la alimentación, de forma natural.

Alimentos ricos en vitamina C

Si pensamos en vitamina C, lo primero que nos viene a la mente son las frutas cítricas, especialmente las naranjas. El zumo de naranja es uno de nuestros grandes aliados, pero siempre que podamos debemos priorizar su ingesta sin procesar para aprovechar todos sus beneficios. Por ejemplo, al hacer zumo de naranja se pierde su fibra y se aumenta la proporción de azúcares.

Pero, más allá del limón o la naranja, hay otros alimentos con un mayor contenido de vitamina C y que pasan algo más desapercibidos cuando buscamos una dieta rica en ella.

En el lado de las frutas, el kiwi, además de ser un excelente aliado para ir al baño con regularidad, también tiene un gran aporte de vitamina C (en torno a 100 mg por cada 100 gramos de producto). La uva, también muy rica en fibra vegetal, tiene un aporte similar, aunque su bajo peso hace que consumamos, de media, menos cantidad que si optamos por los kiwis. Las fresas (70 mg / 100 gramos) son una merienda o un postre ideal. Si resistimos la tentación de hacer batidos o mousse con ellas y las tomamos enteras o picadas sobre un yogur o similares, tendremos un plato muy completo a nivel nutricional y también rico en vitamina C. Entre las opciones más tropicales, el caqui o la papaya son otras de las frutas con un alto contenido de este nutriente (en torno a 60 mg por cada 100 gramos).

Foto: iStock.
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Otro alimento rico en vitamina C es el brócoli. Al igual que hemos mencionado con las frutas, lo ideal es comerlo en crudo, aunque si lo deseamos podemos darle un vuelta y vuelta rápido a la plancha, sin aceites añadidos y evitando pasarnos del tiempo, ya que el calor destruye la vitamina C. En un buen complemento para ensaladas o incluso con pasta. Contiene aproximadamente 110 mg por cada 100 gramos.

Las especias son unos de los alimentos más poderosos a nivel nutritivo, aunque es cierto que sus efectos no son tan notables sobre nuestro organismo debido a la baja cantidad que utilizamos en nuestros platos. Pero si, por ejemplo, pudiésemos consumir hasta 100 gramos de perejil, tendríamos más de 130 mg de vitamina C.

Por último, se sube al primer puesto de alimento rico en este nutriente el pimiento rojo, con 140 mg por cada 100 gramos, siempre que lo tomemos en crudo.