Posiblemente, la primera idea que nos venga a la mente al nombrar la inflamación sean los moratones o los chichones tras una caída o golpe infortunados. Sin embargo, este término es amplísimo y aplicable a todas las partes que constituyen el organismo, incluido el sistema digestivo. Se trata de la primera respuesta del sistema inmunitario ante una agresión; es su manera de defenderse ante un ataque. Para reparar el daño ocasionado, pone en marcha su maquinaria hasta que la hinchazón desaparece. Es lo que conocemos como inflamación aguda y es una reacción saludable.

No obstante, puede suceder que la inflamación no desaparezca, prolongándose en el tiempo. En este caso, se denomina inflamación crónica de bajo grado y "puede empezar aun cuando no hay lesión, y no termina cuando debería terminar", tal y como apunta el Instituto Nacional del Cáncer. Incluso con "el tiempo puede causar daño al ADN y provocar el desarrollo de cáncer. Por ejemplo, la gente con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon".

Poder antiinflamatorio

Aunque no siempre existe explicación acerca de por qué continúa la inflamación, se sabe que puede ser causada por "infecciones que no desaparecen, reacciones inmunitarias anormales a los tejidos normales o por estados como la obesidad", tal y como apunta el Instituto del Cáncer. Lo cierto es que este último es uno de los factores de riesgo más prevalentes en nuestra sociedad, que, como bien es sabido, es consecuencia de una alimentación inadecuada. Y es que existen alimentos, como los procesados, los aditivos químicos, las grasas trans, los aceites vegetales o el azúcar, que, además de no aportar nada a nivel nutricional, nos inflaman y por lo tanto nos hacen más proclives a padecer diferentes enfermedades. No obstante, también hay otros muchos que actúan como antiinflamatorios, por lo que incluirlos en la dieta puede ser una gran ayuda para quienes padecen inflamación. Dentro de ellos, las hierbas y las especias son aliadas inestimables y además naturales. Bajo esta premisa, ¿cuáles son las que tienen mayor poder antiinflamatorio?

Cúrcuma.
Cúrcuma.

  • Cúrcuma. Esta especia, nativa de la India, no solo da un ligero gusto amargo y un extra de color a nuestros platos, sino que también ayuda a reducir la inflamación y de forma natural. Según la Fundación Española del Corazón, "está entre los más potentes antioxidantes y antiinflamatorios naturales. Actúa en el organismo inhibiendo la proteína NF-kB, que desencadena procesos antiinflamatorios.
  • Clavo. Sumamente aromático, con un sabor entre dulce y picante, se revela como un gran coadyuvante de los procesos inflamatorios. La razón estriba en que contiene eugenol, un derivado fenólico con gran poder antiinflamatorio, kaempferol y ramnetina, flavonoles con las mismas propiedades que el eugenol.

Puede ser causada por infecciones que no desaparecen, reacciones inmunitarias anormales o la obesidad

  • Canela. Esta especia es un básico de nuestra gastronomía, en tanto que pone el toque exótico a un sinfín de elaboraciones, principalmente reposteras. Además, constituye un antiinflamatorio formidable, pues contiene varios compuestos flavonoides –especialmente gossipina, hesperidina, hibifolina, oroxindina o quercetina–, que se caracterizan por su gran actividad antiinflamatoria, tal y como concluye un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos.
  • Jengibre. Esta rizoma de sabor picante, del que disfrutan desde tiempos inmemoriales en los países asiáticos, es de lo más funcional. Además de mejorar los procesos digestivos, regular los niveles de azúcar o acelerar el metabolismo, reduce la inflamación intestinal. Según la Fundación del Corazón, "evita la síntesis de prostaglandina, que produce vasodilatación y dolor".
  • Orégano. Hipócrates utilizaba esta hierba aromática para tratar las dolencias estomacales. No andaba desacertado pues con el tiempo se ha demostrado que efectivamente ayuda a mitigar dichas dolencias debido a su contenido en timol. De hecho, un reciente estudio, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)', concluyó que contiene beta-cariofilina, un ingrediente activo que inhibe la inflamación“. Por lo tanto, "podría contribuir también al control de trastornos crónicos como la enfermedad de Crohn, una enfermedad inflamatoria del aparato digestivo. “Este compuesto podría convertirse en un factor dietético importante en la inhibición de este tipo de enfermedades actuales”. No obstante, cualquier persona que aderece todas sus comidas con orégano no estará necesariamente más sana. “El sistema endocannabinoide empieza a actuar cuando se ha destruido el equilibrio de los procesos metabólicos “.

Jengibre.
Jengibre.

  • Té verde. Aunque todas las variedades de tienen propiedades antiinflamatorias, el más potente es el verde. Según la Fundación Española del Corazón, "tiene la capacidad de actuar como un antiinflamatorio natural. Además, ayuda en casos de artritis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa e inflamaciones intestinales que pueden desencadenar un cáncer de colon. En este sentido, existen esperanzadores estudios sobre los efectos del té verde en la prevención de algunos tipos de cáncer, como el de colon".
  • Pimienta de Jamaica. También conocida como pimienta dulce o guayabita, esta especia, que forma parte de una extensa familia compuesta por más de 700 especies, es la estrella de la gastronomía caribeña, donde constituye el ingrediente estrella de salsas como el mole o el curry. Contiene eugenol, que, como hemos comentado, despunta por su acción antiinflamatoria. Además, ayuda a aliviar las molestias y los dolores gastrointestinales.
  • Salvia. Oriunda de las zonas mediterráneas, esta hierba ha gozado de una gran reputación culinaria y medicinal a lo largo de la historia en un buen número de países, como Italia. Además de ser estrogénica, es decir, calma los dolores menstruales, promueve la desaparición de la inflamación gracias a su generoso contenido en fenoles.